No sé si el actual presidente leerá los comentarios e informaciones de prensa o bien, como se hacía cuando era Jefe del Estado Mayor Presidencial de Ramiro de León Carpio se le pasaba un «circunstanciado» brevemente comentado, o si hará como Jorge Serrano que me juró que jamás leía la prensa, al igual que dicen hacía y hace Álvaro Arzú, e incluso no sé si el general Pérez Molina se acordará de mí.
De todas formas, es importante, aunque este comentario solo lo vea mi familia, resumir algunos aspectos vitales para la buena marcha de la actual administración que no tiene ni un mes de haber asumido, por lo que considero injusto que ya se le exija que cambie Guatemala o cumpla promesas. Todas las cosas llevan un tiempo y es lógico que eso se aplica a un nuevo gobierno que llega con el agravante de gobiernos anteriores plagados de corrupción, indolencia e impunidad.
Se está barriendo la casa, pero los chapines quisiéramos que ya estuviera totalmente limpia de todas las alimañas que guarda después de haber permanecido abandonada. No se puede ser injusto, y más que eso ilógico. El tiempo nos irá dando el derecho o para elogiar o para reclamar.
Hecha esta salvedad, es necesario hacer mención a dos cosas vitales para el gobierno, para Guatemala y para los mandatarios: una la violencia que fue el lema de campaña, y dos, el aspecto fiscal. Para los neoliberales, los asesinados no tienen mayor valor, ni implican preocupación y para los humanistas, lo fiscal es propio de los materialistas y no del sentido común. Ambas cosas van íntimamente ligadas. Una no puede resolverse sin otra y en ambas se necesita de tomar decisiones drásticas y profundas que restablezcan el derecho a la vida, a la educación, a la salud, al alimento, a una vida digna. Pero para ello se necesita dinero y el dinero debe salir de todos pero eso sí, conforme la capacidad económica de cada quien aplicando el contenido del artículo 243 de la Constitución Política de la República de Guatemala que dice en su inicio: «Principio de capacidad de pago. El sistema tributario debe ser justo y equitativo. Para el efecto, las leyes tributarias serán estructuradas conforme el principio de capacidad de pago…» Es decir, no nos dice la Constitución que los impuestos se aplicarán para pagar favores políticos o según sea el soborno que se les dé a los diputados, que, lamentablemente, son los únicos que pueden decretarlos.
El gobierno actual necesita de fondos para llevar adelante los proyectos más importantes que necesita el país, por eso me parece absurdo y ridículo que a una minera que gana 25,000 millones de quetzales anuales, solo le quiten «voluntariamente» 850 millones. Los impuestos se llaman así porque el poder coercitivo del Estado los impone y esa minera que gana gracias a nuestro suelo y subsuelo no debe pagar MENOS de 5,000 millones de quetzales al año para que SOLO le queden Q20,000 millones para sus gastos, eso da más pisto que joder al que quiere tener su pichirilo «rodado». ¡Y qué me dicen de los bancos que el año pasado GANARON Q2,500 millones? ¡O alguien sabe por pura casualidad cuánto ganan las tres compañías telefónicas que constituyen el oligopolio del país y el cual está prohibido legalmente?
No, señor presidente Pérez Molina, si se acuerda de mí y lee esta columna, un viejo amigo le dice que no deje que piensen que está pagando el dinero aportado por sus financistas. Usted es un hombre de Estado, le ruego actúe como tal. Su lealtad, que conocí, es ahora con Guatemala; su valentía, que conocí, es enfrentarse a estos sempiternos monstruos que acrecientan fortunas y provocan pobreza.
Si ese dinero es manejado honestamente, lo cual sí creo, podrán tenerse fondos para el combate a la violencia, al hambre, al analfabetismo, a las enfermedades, a la desnutrición, a la miseria en general. ¡Hágalo, general! y pasará a la historia como un buen presidente.
El otro tema que mencioné al inicio es el de la violencia comprendiendo que esta no terminará de la noche a la mañana pero que sí puede ser disminuida en un buen porcentaje. Leo, sin mayor comentario, Prensa Libre del jueves 9 de febrero y estos son sus titulares: «Extorsionan desde México», «Hallan a otras 10 víctimas», «Piloto ebrio mata a cinco» «Ataque armado deja tres muertos» «Mafias se apoderan de Centroamérica», «Caen miembros de PNC», «Imperan hechos violentos», «Ortodoncista muere baleado», «Cliente mata a empleados», «Herido por bala perdida», «Desconocidos atacan a familia en Amatitlán»,, «Perecen acribillados», «Sujetos les disparan», «Localizan cadáver». Y esto, señor Presidente, en apenas 14 páginas. No es su culpa, acaba de empezar su mandato, pero lo pongo de ejemplo para que si va a combatir la violencia necesita dinero y si necesita dinero que se lo den a la Nación, no a usted, los que más tienen. Así rebuznen los neoliberales que prefieren ver un guatemalteco muerto y no pagar un impuesto. Así de claro, General.
LOS QUE NO CAMBIAN. Mientras el gobierno intenta cambiar, el Congreso sigue igual de peor que siempre. Buscando privilegios personales o de grupo y sin trabajar mientras que a Gudy Rivera (aquel patojo que conocí en la UCN de antes), parece que le quedó demasiado grande el traje de presidente del organismo. ¡Adelante, Gudy, poné orden!