El Real Madrid, flamante campeón de Liga, quiere celebrar su título ante su público con una victoria en el clásico ante el FC Barcelona de la 36ª jornada de Liga, aunque lo tendrá difícil ante un equipo azulgrana que querrá salvar su honor y seguir luchando por el segundo puesto.
El Real Madrid, eufórico tras su victoria «in extremis» ante Osasuna el domingo que le dio la Liga (2-1), tendrá además la satisfación de salir al terreno de juego por el pasillo de honor que tendrá que hacerle su eterno rival catalán, algo que no había ocurrido desde 1988.
Aquel año, el técnico alemán del Real Madrid, Bernd Schuster, estaba entre los que formaron el pasillo, pero este año verá cómo un equipo azulgrana, que lucha por arrebatarle el segundo puesto al Villarreal, homenajea a su equipo.
El Barí§a, que también intentará lavar la afrenta de la derrota en el partido de ida (1-0, con gol de Baptista) en Barcelona, se encuentra a cuatro puntos del «Submarino Amarillo» y llega al Santiago Bernabéu mermado de efectivos y en medio de una crisis a todos los niveles.
«Es un partido muy importante por mucho motivos. No será fácil, pero tenemos que buscar un buen resultado, especialmente para los jugadores, para el club y especialmente para nuestros seguidores», afirmó el entrenador del Barí§a, el holandés Frank Rijkaard, que, según los medios españoles, será sustituido al final de temporada por el ex jugador azulgrana Josep Guardiola.
Rijkaard, sin embargo, es claro: «no he agotado mi tarea como entrenador del Barí§a y no he tomado ninguna decisión».
El técnico holandés no podrá contar con el delantero camerunés Samuel Eto»o ni con el internacional portugués Deco, ambos sancionados por acumulación de tarjetas amarillas.
La ausencia de Eto»o ha suscitado cierta polémica en algunos medios españoles que consideran que el camerunés pudo haber buscado la tarjeta amarilla en el partido contra el Valencia, el domingo pasado, para evitar estar en el Santiago Bernabéu, un estadio en el que no es muy querido.
Los azulgrana tampoco podrán contar con el central argentino Gabriel Milito, que estará ausente de los terrenos de juego durante seis meses por una lesión de rodilla, y tampoco podrán estar los también lesionados Andrés Iniesta, Ronaldinho y el portero suplente Jorquera.
En medio de esta situación, el delantero argentino Lionel «Leo» Messi, junto con el francés Thierry Henry o el joven Bojan Krkic, del que Rijkaard afirmó que «puede jugar perfectamente en cualquier escenario del mundo», se perfilan como probable delantera.
Serán los encargados de perforar una defensa blanca en la que no estarán el argentino Gabriel Heinze ni el italiano Fabio Cannavaro, ambos sancionados, e incluso el meta Iker Casillas, podría dejar su puesto a Jerzy Dudek para evitar ver franqueada su portería.
El meta blanco pugna por el trofeo Zamora al mejor portero con su homólogo del FC Barcelona, Víctor Valdés, que es segundo en la clasificación para este trofeo por detrás del arquero blanco.
También es duda para el clásico el centrocampista José María Gutiérrez «Guti», que recién recuperado de un esguince de rodilla intenta llegar para el partido.
Como novedad, el entrenador blanco podría optar por alinear como titular al argentino Gonzalo Higuaín, como premio a su tanto que valió una Liga el domingo frente al Osasuna.
Aunque a menudo ha sido criticado por su falta de efectividad, el «Pipa» ha recuperado de repente la condición de jugador decisivo. «Siempre he creído en mis posibilidades», afirmó ayer.