Bárbara Bickford y el «Ciclo de vida» de Salvador Ley


Grecia Aguilera

En la breve existencia de los seres humanos, cada eslabón de la cadena natural es un continuo suceder en la eternidad. Vamos concatenados unos con otros, en una espiral constante, clepsidra de nuestros dí­as. Esto es lo que significa para mí­ un ciclo de vida, un tiempo en el que idealmente convergen las personas idóneas para realizar un buen trabajo. Así­ sucedió con el maestro Salvador Ley, quien compuso la música para la obra que tituló «Ciclo de vida», la cual es la base para cantar seis hermosos poemas del escritor George Campbell, de Jamaica. La serie de poesí­as en honor a la naturaleza tiene el siguiente orden: «La noche», «El árbol», «El mar», «La luna», «La nube» e «Infinito». De esta sucesión poética interpreté al español La noche, La luna e Infinito. En «La noche» el poeta nos dice: «La noche está desnuda/ y no tiene vestiduras/ no hay sombra de Luna/ para desfigurar la noche./ La noche está desnuda/ y no tiene vestiduras./ Negro es el cabello de la noche/ negro es el rostro de la noche/ no Luna/ no astros./ La noche está desnuda/ y no tiene estrellas.» En «La Luna» expresa: «Escucha, Luna,/ anoche caí­ste demasiado pronto/ te busqué/ y tú habí­as huido./ El mundo estaba muerto/ y rescoldos de omisión/ en mi cabeza./ Escucha, Luna,/ anoche declinaste demasiado pronto/ tuve a mi amada en mis brazos/ y tú estabas muerta/ y tú estabas muerta./ Nunca veré su rostro de nuevo/ nunca veré su rostro de nuevo.» Y en «Infinito», George Campbell se inspira en la música: «Música pura y fina/ delgadas hojas de cacto/ dobladas en el aire/ hoja dentro de hoja/ nota dentro de nota/ lí­nea dentro de lí­nea./ Soy como una hoja dentro de una hoja/ soy como una nota dentro de una nota/ soy como una lí­nea dentro de una lí­nea/ pura y fina.» Según me cuenta la soprano lí­rica Bárbara Bickford, Salvador Ley le dedicó, en 1979, la obra «Ciclo de vida». Por tal motivo y como agradecimiento de haber llegado tan dinámica y activa a los 80 años de edad, ofrecerá un homenaje a varios compositores guatemaltecos, entre los que sobresalen los maestros Salvador Ley y Jorge Sarmientos. Este acto tendrá lugar el miércoles 23 de julio, en el Teatro Dick Smith del IGA, con la participación de sus dilectas alumnas y alumnos de su academia de canto. Tuvimos la oportunidad con mi esposo Carlos-Rafael Pérez Dí­az, de ser invitados por Bárbara y Henry Comber a uno de los ensayos para la presentación, el cual se realizó en su residencia. Bárbara me comentó que cantarí­an del maestro Jorge Sarmientos, «Seis cantos campesinos de esperanza, opus 12», los cuales se titulan: «Berceuse» (canción de cuna), «Danza del venado», «Meditación», «Paseo corto en el campo», «Danza del nahual» y «Canto a la madrecita». El trabajo musical opus 12 del maestro Sarmientos está inspirado en la nostalgia que lo embargó en 1954, al término de los llamados «diez años de primavera», luego de la Revolución de octubre de 1944 en Guatemala. El maestro Sarmientos musicalizó entre otros poemas de reconocidos escritores, uno muy significativo titulado «Al envejecer» de Rafael Arévalo Martí­nez, que escuchamos en la voz de Bárbara Bickford, acompañada por el maestro Hugo Arenas: «Como esas ciruelas de pulpa rosada/ que cuando ya tienen la piel arrugada/ se muestran más dulces, así­ esa mujer/ parece que capta más pura belleza,/ parece acrisola su miel de terneza/ al envejecer…» De las composiciones del maestro Hugo Arenas escuchamos «Etérea», vocalización para soprano con acompañamiento de piano, en la voz de Paulina Monroy, y en el piano, al mismo Hugo Arenas. Esta melancólica pieza, evoca el desolado y tormentoso canto de las mitológicas sirenas; la queja continua de estas deidades marinas, se une al sonido de las olas del mar, que las llama constantemente hacia las profundidades del océano. Felicito a Bárbara Bickford y a su esposo, diplomático, pianista y «jazzman» Henry Comber, por su inagotable amor a la música.