Barack Obama


Ahora que el señor Barack Obama se ha hecho de la presidencia de los Estados Unidos de América, es innegable el arduo trabajo que le espera, para reparar parcialmente el caos realizado por los republicanos en los últimos años.

Roberto Arias

Dentro de la mirí­ada de asuntos que deberá atender, tendrá que poner coto a las iniciativas de los «halcones» militaristas e irresponsabilidades del actual presidente Bush y tendrá que desarrollar una estrategia que garantice la recuperación de su economí­a, prescindiendo de las estrategias neoliberales de los ideólogos de Bush que aun orbitan dentro del poder.

Tanto lo primero como lo segundo tendrá un impacto significativo en los movimientos socioeconómicos de América Latina. Los neoliberales que han abusado de su poder y sus capitales, en toda la región, contando con el apoyo de los Bush, tendrán que recapitular y cambiar sus posturas.

Los aspectos raciales y culturales en los Estados Unidos han sido totalmente cerrados y la raza dominante ha sido la anglosajona, dentro de la cual se insertan las variantes escocesas y holandesas. Los latinoamericanos, los negros, los chinos y otras razas muy bien definidas no pasan de denominarse «minorí­as» -inferiores y desiguales- en los Estados Unidos. El cambio de la percepción étnico-social, en esta oportunidad, será impactante.

Veamos si Obama seguirá inmerso en la corriente de construir «enemigos de la democracia» como la han hecho muchos de los presidentes estadounidenses anteriores, por medio de la manipulación de los medios de comunicación a todo nivel. Hollywood, como medio de comunicación masivo a nivel global inicialmente formó la imagen de los nativos americanos o «indios piel roja», como los enemigos de los anglosajones que llegaron como peregrinos a esas tierras y, en consecuencia, todo el mundo miraba a los «indios» como los crueles y sanguinarios enemigos de los «pobres hombres blancos» que llegaron a quitarles sus tierras, sus culturas y sus vidas, por medio de masacres y asesinato selectivo.

Después les cayó la chibolita a los alemanes y a los japoneses, quienes fueron odiados por todo el mundo a partir de las pelí­culas de Hollywood. La chibola pasó a crear el odio universal contra los rusos, chinos, coreanos y vietnamitas.

íšltimamente Hollywood se ha dado a la tarea de desacreditar a los paí­ses árabes, haciendo olvidar a los jóvenes del mundo que esa es la cuna de la civilización, como la conocemos actualmente en Occidente. La apreciación de los estadounidenses del ífrica es de salvajismo, atraso, pobreza e ignorancia. ¿Cambiará esa percepción el hecho de que un «afroamericano» sea el nuevo presidente de los Estados Unidos de América?

Barack Obama, como presidente de esa nación tiene retos por delante que ningún otro presidente estadounidense haya tenido jamás: El problema de la crisis mundial provocada por la usurpación de capitales de los confiados usuarios de los bancos y bolsas mundiales, con complicidad de los Estados que garantizan enormes ganancias a los grandes empresarios; las guerras que sostienen en ultramar los halcones militares amigos de los Bush; el deterioro de la brillante imagen lograda por los Estados Unidos a raí­z de la Segunda Guerra Mundial; las relaciones diplomáticas erosionadas con Latinoamérica y la revolución étnico-social que se puede prever en EE.UU. desde los primeros meses de gobierno, dentro de otros grandes desafí­os.

El mundo está expectante. Bienvenido a la Casa Blanca, Sr. Obama.