El presidente Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney se burlaron de sí mismos, suave pero agudamente anoche en una tradicional cena de caridad en Nueva York que ha sido desde hace tiempo una obligada escala para candidatos presidenciales.
Romney se burló se su propia riqueza y fustigó al Presidente por el incremento del déficit federal, mientras que Obama hizo notar «la larga siesta» que se tomó en el primer debate presidencial.
Los dos contendientes lucieron smoking y corbatas blancas para compartir el escenario en la Cena de la Fundación Memorial Alfred E. Smith, una gala anual que ha atraído a líderes políticos y otras figuras desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
El evento fue una pausa para risas en una contienda que se ha vuelto cada vez más enconada y apretada a menos de tres semanas de las elecciones del 6 de noviembre. El martes, Obama y Romney se enfrentaron en un debate televisado en el que cada uno cuestionó el carácter y la honestidad del otro.
Romney habló primero en la cena del jueves, que tuvo como objetivo recaudar cinco millones de dólares para caridades católicas. El multimillonario candidato republicano dijo: «Se siente bien poder finalmente relajarnos y lucir la ropa que Ann y yo usualmente lucimos en casa». De Obama, Romney dijo: «Uno tiene que preguntarse qué está pensando. Tan poco tiempo, tanto que redistribuir».
Obama le siguió, y mencionó su criticado desempeño en el primer debate, pero también se burló de Romney por su riqueza.
«Hoy me fui de compras por algunas tiendas en el centro de la ciudad», dijo Obama. «Por lo que sé, el gobernador Romney se fue a comprar algunas tiendas en el centro de la ciudad».
Obama hizo notar que se estaba preparando para para el debate final con Romney el lunes, que se centrará en política exterior.
Los dos candidatos van muy parejos en las encuestas y Obama confía en que su sólida actuación en el debate del martes le ayude a reconquistar la ventaja que perdió por su flojo desempeño en el primer debate dos semanas antes.
La cena fue presidida por el cardenal Timothy Dolan, líder espiritual de la arquidiócesis de Nueva York y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que ha chocado con el gobierno de Obama debido a las disposiciones sobre la anticoncepción en la nueva reforma al sistema de salud.
TREN RÁPIDO
En un modesto hito para los planes del presidente Barack Obama de desarrollar ferrocarriles rápidos, los recorridos de prueba comenzarán el viernes a 177 kilómetros por hora (110 millas por hora) en un tramo pequeño de la vía de Amtrak entre Chicago y San Luis.
El aumento de 48 kilómetros (30 millas) por hora en la velocidad máxima actual de la ruta es un estímulo moral para los simpatizantes del tren rápido en Estados Unidos, al tiempo que los conservadores en el Congreso frenan el gasto para los proyectos de ese servicio por considerarlos embrollos onerosos.
Pero algunos especialistas en el sistema ferroviario cuestionan si la ruta será rentable, si representará una competencia seria para los viajes por aire y automóvil, o si llegará a alcanzar velocidades comparables con los trenes bala que recorren Europa y Asia a velocidades de 241 kilómetros (150 millas) por hora y superiores.
El secretario federal de Transporte, Ray LaHood, y el gobernador de Illinois, Pat Quinn, estarán a bordo cuando un tren de Amtrak alcance los 177 kph por primera vez en ese estado. Pero sólo mantendrá brevemente esa velocidad, en alguna parte de los 24 kilómetros (15 millas) entre el pueblo de Dwight y la ciudad de Pontiac, para luego retomar su velocidad normal.
«Lo importante es que esto es un paso en la dirección correcta, pero la pregunta es, ¿qué ganamos haciéndolo?», consideró David Burns, un consultor ferroviario en Chicago que hace más de tres décadas preparó uno de los primeros estudios sobre el servicio del tren rápido en esa ruta.
Los simpatizantes dicen que las rutas por el centro-norte del país que salen de Chicago representan la promesa más inmediata para la expansión del tren rápido fuera del servicio Acela de la ferroviaria Amtrak entre Boston y Washington, D.C., el cual ya es mucho más rápido. Estiman que el tren a alta velocidad le dará a la creciente población de la región una alternativa a los viajes por avión y vehículos, promoverá el desarrollo económico a lo largo de la ruta y creará empleos en la manufactura.
Al revelar sus planes en 2009, Obama dijo que una red madura de trenes rápidos también reduciría la demanda de crudo extranjero y eliminaría más de 2,7 millones de toneladas (6.000 millones de libras) de emisiones de dióxido de carbono al año, que equivalen a sacar de circulación un millón de vehículos.
Pero la situación podría cambiar si el republicano Mitt Romney gana la presidencia en noviembre. Romney y los republicanos desean anular los 1.500 millones de dólares en subsidios federales anuales para Amtrak, que ha registrado pérdidas.