Barack Obama descarta riesgos en seguridad por escándalo en la CIA


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En una respuesta cautelosa sobre el súbito escándalo sexual que rodea a su gobierno, el presidente Barack Obama aseguró que no ha visto evidencia de daño a la seguridad nacional tras las revelaciones que derivaron en el fin de la trayectoria de quien fuera su Director de la CIA y por las que ahora peligra la carrera de su comandante en la guerra de Afganistán.

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Por PETE YOST y NANCY BENAC WASHINGTON / Agencia AP

Sin embargo, el presidente dijo ayer que se reserva su opinión en cuanto a la manera como el FBI ha conducido las investigaciones, que dieron inicio en el tercer trimestre y cuyo contenido llegó a su despacho una semana después de las elecciones del 6 de noviembre.

«Tengo mucha confianza, generalmente, en el FBI», dijo Obama, cuyas palabras equivalen a que ha dado su apoyo a la agencia y al proceder de la misma en el caso.

Mientras Obama hacía en la Casa Blanca las declaraciones sobre el escándalo, los legisladores en el Capitolio interrogaban en privado a autoridades del FBI y la CIA respecto a los mismos puntos: si la seguridad nacional estuvo en peligro por el caso y por qué no se informó antes de las investigaciones al poder legislativo.

«En este momento no tengo evidencia, por lo que he visto, que se haya difundido información clasificada que de alguna manera hubiera tenido consecuencias negativas en nuestra seguridad nacional», aseguró Obama en su primera conferencia de prensa luego de su reelección.

En cuanto al proceder del FBI en el asunto, Obama dijo: «Espero que observen los protocolos que tienen establecidos. Uno de los desafíos en el asunto es que se supone que no debemos entrometernos en las investigaciones penales, y esa ha sido nuestra práctica».

Las autoridades policiales federales dijeron que el FBI no informó pronto a la Casa Blanca ni al Congreso sobre la investigación original debido a las reglas establecidas después del escándalo del Watergate para impedir la intromisión en las investigaciones penales y que no se avisó a los legisladores de posibles problemas de seguridad nacional porque ese organismo policial los había resuelto rápidamente.

El director de la CIA, David Petraeus, renunció el viernes, dos días después de que la Casa Blanca fuera informada de que el militar había reconocido una relación extramarital con su biógrafa, Paula Broadwell.

La investigación del FBI sobre el asunto comenzó en el tercer trimestre cuando Jill Kelley, de la alta sociedad de Tampa, Florida, entregó correos electrónicos anónimos que le fueron enviadas a ella y al general John Allen, el máximo comandante de Estados Unidos en Afganistán.

El primer correo electrónico anónimo fue enviado en mayo a Allen, con el seudónimo de «Kelleypatrol» y éste los retransmitió a Kelley.

En ese mensaje se advertía a Allen que se mantuviera lejos de Kelley, según una persona cercana a la mujer que solicitó el anonimato para hacer declaraciones debido a que la investigación sobre los correos está en curso.

POR UN CORREO ELECTRÓNICO
Todo comenzó en mayo con un rencoroso correo electrónico enviado al comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán. El correo anónimo advertía al general John Allen que una amiga con la que se reuniría en Washington la semana siguiente significaba problemas, por lo que no debería verla.

Allen pensó que el correo era una broma porque no comprendía cómo podía haberse enterado alguien de sus planes personales con su amiga, Jill Kelley, dijo una persona allegada a Kelley.

Ese correo electrónico desencadenó una serie de acontecimientos que derivó en la dimisión del director de la CIA David Petreaus, congeló la carrera profesional de Allen y puso en delicada situación a un agente del FBI por hacer confidencias de la investigación en curso. El FBI localizó la procedencia de ese y otros correos similares, que atribuyó a Paula Broadwell, la biógrafa y amante de Petraeus.

El sonado escándalo estalló pocos días después que el presidente Barack Obama fue elegido para un segundo mandato. El gobierno de Obama se encuentra a la defensiva desde hace varias semanas debido al ataque terrorista contra el consulado estadounidense de la ciudad libia de Bengasi, en el que murieron el embajador y otros tres funcionarios de Estados Unidos. Las audiencias sobre el ataque fueron postergadas hasta después de las elecciones, y están centradas ahora en la conducta sentimental de Petraeus en lugar de establecer cómo los terroristas pudieron atacar un consulado pobremente defendido pese a los numerosos pedidos recientes para que fueran enviados refuerzos.

Obama dijo ayer que no vio prueba alguna de que hubiese sido comprometida la seguridad nacional por la conducta que puso fin a la carrera de su director de la CIA, además de poner en peligro la del comandante de las fuerzas estadounidenses en la guerra de Afganistán. Empero, los legisladores de uno y otro partido no han aceptado las explicaciones de Obama e interrogaron en privado a los mandos del FBI y la CIA sobre los mismos temas: si la seguridad nacional fue comprometida por el caso y por qué no fueron informados a tiempo de la investigación.

La investigación del FBI comenzó a mediados de este año cuando Kelley entregó correos anónimos que fueron enviados a ella y Allen, el primero de ellos en mayo bajo el seudónimo de «Kelleypatrol», dijo una persona allegada a Kelley y que habló a condición del anonimato debido a la investigación de curso.

A mediados de año, Kelley compartió esos correos con el agente del FBI Frederick W. Humphries, a quien conoció en un programa comunitario en 2011.

Preocupado ante la posibilidad de que fueran seguidos los movimientos de Allen y Petraeus, el agente del FBI inició la investigación y pasó lo que sabía a la sección de cifrado del organismo policial en Tampa. Empero, Humphries fue apartado del caso, entre otras razones por haber mandado fotos con el torso desnudo a Kelley. Finalmente Humphries denunció confidencialmente el caso a varios miembros del Congreso, por lo que el FBI inició ahora una investigación sobre su conducta.

El FBI encontró una cantidad sustancial de documentos confidenciales en la computadora de Broadwell y en su casa, de acuerdo con un agente de la ley que habló bajo condición de anonimato debido a que no estaba autorizado para hablar públicamente sobre el caso. Broadwell ha dicho a los investigadores que tomó los documentos de sedes del gobierno, de acuerdo con el oficial. La posesión no autorizada de documentos confidenciales de defensa es un delito. El ejército ha suspendido la autorización de acceso de Broadwell, la cual tenía como exoficial de espionaje del Ejército.

El FBI también descubrió correos electrónicos entre Kelley y Allen que fueron entregados al Departamento de Defensa para investigación. Obama suspendió la nominación de Allen para ocupar el cargo de titular del Mando Europeo de Estados Unidos y el de comandante supremo de la OTAN en Europa hasta que los investigadores del Pentágono revisen los correos que involucran a Allen y Kelley.