El presidente Barack Obama acortará sus vacaciones de Navidad en Hawai para partir hoy rumbo a Washington con el fin de alcanzar una solución negociada en el Congreso e impedir que la economía caiga en el llamado precipicio fiscal.
Se espera que Obama llegue a Washington mañana por la mañana, informó la Casa Blanca ayer por la noche. La primera dama Michelle Obama y las dos hijas de la pareja se quedarán en Hawai.
En el pasado, las vacaciones de fin de año del presidente en su estado natal se habían extendido hasta el año nuevo. La familia presidencial partió de Washington el viernes por la noche.
Se espera que el Congreso reanude sus actividades el jueves. Antes de partir rumbo a Hawai, Obama dijo a periodistas que esperaba estar de vuelta en la capital a la semana siguiente.
El abismo fiscal significa que, si los republicanos y el presidente no alcanzan un acuerdo, en enero entrarán automáticamente en vigencia recortes presupuestarios y aumentos a los impuestos. Hasta ahora, Obama y los legisladores han sido incapaces de hallar una solución negociada.
El mandatario y su familia han estado pasando sus vacaciones en una casa alquilada cerca de Honolulu.
El día de Navidad, el presidente y su esposa visitaron una base cercana de las fuerzas armadas para agradecerles a los infantes de Marina por sus servicios al país.
«Una de mis actividades favoritas es siempre acudir a la base el día de Navidad sólo para verlos y darles las gracias», afirmó el presidente en el Salón Anderson de la base de la Infantería de Marina en Hawai. Les dijo también que ser comandante en jefe de las fuerzas armadas es su mayor honor como mandatario.
Obama se sacó fotos con algunos soldados y sus familias.
En Nochebuena, el presidente llamó a miembros de las fuerzas armadas para agradecerles por sus servicios al país y luego cenó con su familia, informó la Casa Blanca.
En la mañana del día de Navidad, los Obama abrieron regalos, desayunaron y entonaron villancicos. En la noche recibirían a algunos amigos para cenar.
ABISMO FISCAL
Los esfuerzos para impedir que Estados Unidos se desplome por el «abismo fiscal», con la llegada de enero, parecen no haber llegado a ninguna parte.
El presidente Barack Obama se tomó unas vacaciones con la familia en Hawai y los legisladores salieron disparados del Capitolio para la pausa navideña. «Sólo Dios sabe» cómo puede alcanzarse un acuerdo ahora, admitió el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.
Antes de salir de la capital, Obama insistió en que aún se puede conseguir un acuerdo antes del 31 de diciembre. «Soy un optimista inveterado», dijo.
A continuación, una mirada al precipicio fiscal: ¿Por qué es tan difícil para republicanos y demócratas encontrar terreno común en asuntos urgentes de impuestos y recortes de gastos? ¿Qué sucederá si les llega el plazo sin acuerdo alguno?:
PESADILLA DE AÑO NUEVO
En parte por azar, en parte a propósito, varios problemas fiscales graves se suman al inicio de 2013, a menos que el Congreso y Obama actúen para impedirlo. Entre ellos:
– Unos 536.000 millones de dólares en aumentos de impuestos, que afectarán a casi todos los estadounidenses, pues varios recortes y exenciones expiran al final de 2012.
– Unos 110.000 millones en recortes de gastos, divididos a partes iguales entre las fuerzas armadas y la mayoría de los otros departamentos federales. Eso representa aproximadamente 8% de sus presupuestos anuales, 9% en el caso del Pentágono.
Golpear la economía con esos incrementos de impuestos y recortes de gastos es lo que se llama «precipicio fiscal». Si se permite que eso suceda en 2013, los expertos dicen que existe el riesgo de que Estados Unidos vuelva a hacer en recesión, que haya un aumento considerable del desempleo y que se desencadene un torbellino en los mercados financieros.
¿QUÉ SUCEDE SI NO ACTÚAN ANTES DEL PLAZO?
Si llega el día del Año Nuevo sin un acuerdo, el país no se va a desplomar en una recesión de inmediato. El Congreso y el presidente pudieran aún conseguir amortiguar los efectos.
Mientras el presidente y los legisladores sigan negociando para conseguir un acuerdo, los aumentos de impuestos y recortes de gastos podrían postergarse durante unas semanas. Podrían anularse retroactivamente una vez que se logre un acuerdo.
Lo más impredecible sería el mercado de valores y la confianza financiera del país: ¿Cundirá el pánico en los mercados si parece que Washington no va a conseguir un acuerdo? ¿Harán las preocupaciones que los consumidores y las empresas reduzcan sus gastos? En lo que pudiera ser un indicio, las acciones cayeron en las bolsas del mundo el viernes luego que fracasó un plan republicano en la cámara baja.
El director de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió a los legisladores que la economía ya está sufriendo a causa de la incertidumbre y que ellos no deberían empeorar las cosas al no cumplir con el plazo.
¿QUÉ PASA SI NUNCA LOGRAN PONERSE DE ACUERDO?
Si las negociaciones entre Obama y el Congreso se desploman completamente, 2013 se avizora como un año muy difícil.
Los impuestos subirían 2.400 dólares anuales para la familia promedio, con ingresos de entre 50.000 y 75.000 dólares, de acuerdo con un estudio del Tax Policy Center, una organización no partidista especializada en la investigación de las políticas fiscales. En vista de que los consumidores recibirían menos dinero para gastar, los negocios y el mercado laboral sufrirían.
Al mismo tiempo, los estadounidenses sufrirían recortes en los servicios gubernamentales. Algunos trabajadores federales serían despedidos o cesados temporalmente, y las compañías perderían negocios con el gobierno. El país perdería hasta 3,4 millones de empleos, según la Oficina Presupuestaria del Congreso.
«Todos sentirían las consecuencias», dijo Bernanke.