La enérgica carrera de Hillary Clinton hacia la Casa Blanca parece estancarse, y lo que parecía su inevitable ascenso a la Presidencia se ha visto golpeado por los muchos obstáculos que le viene presentando su rival en la interna demócrata, Barack Obama.
El anuncio de ayer de la reorganización de su equipo de trabajo, con el reemplazo de la jefa de campaña, Solis Doyle, refleja una candidatura bajo creciente presión, cuando se acercan los momentos decisivos de la carrera por la investidura del Partido Demócrata.
Los días en que tenía una ventaja de 30 puntos en los sondeos nacionales, y en los desiguales debates que vieron a Clinton despachar a sus rivales, parecen de siglos atrás, más que de unos meses.
Ahora se lame las heridas tras duras derrotas durante el fin de semana en las primarias del Estado de Washington, Louisiana, Maine y Nebraska.
Mañana se cierne una nueva amenaza con las primarias de Maryland, Virginia y Washington D.C, donde las encuestas la muestran en riesgo de otro dolor de cabeza.
El «supermartes» de la semana pasada era visto en su momento como el punto definitivo en el que Clinton entraría a la historia como la primera mujer nominada a la Casa Blanca. Pero ahora está en una carrera cabeza a cabeza con Obama para la convención de delegados que decidirá la nominación.
Obama ha ganado hasta ahora 20 estados contra los 11 de Clinton, aunque ella se llevó los premios más jugosos: California, Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts.
«Si el Partido Demócrata usara un sistema de «el ganador se lleva todo», Hillary Clinton estará en camino a ser nominada dado el patrón de sus victorias», dijo el estratega en jefe de su campaña, Mark Penn, en un memo de la semana pasada. «Pero el sistema proporcional de delegados mantiene esta competencia en marcha con dos candidatos que tienen significativo respaldo».
Pero en la política mucho depende de la percepción, y está creciendo la impresión de que el impulso está ahora del lado de Obama.
La nueva jefa de campaña de Clinton, Maggie Williams, ahora debe evaluar si su ventaja en las encuestas en Ohio y Texas, estados muy ricos en cantidad de delegados con los que cuenta para lograr dos triunfos vitales, puede resistir la pujanza de Obama.
El senador por Illinois se desenvuelve bien cuando puede desatar sus discursos ante grandes multitudes, y al acercarse el tiempo de definición el tiempo está de su lado.
«Cuanto más los votantes conocen a Obama y su mensaje de cambio, más lo respaldan, lo cual es una buena señal ante las próximas primarias», dijo su jefe de campaña, David Plouffe, ayer en un memorándum.
Tras un sombrío fin de semana, Clinton probablemente reciba una serie de titulares como «campaña en crisis», lo cual puede autocumplirse si estos titulares atraen la atención del público.
Así que deberá cambiar rápidamente el libreto, dado que los sondeos muestran a Obama igualándola en los sondeos nacionales y superándola en la recaudación de fondos de campaña.
Tras las internas de Maine, Obama superó por primera vez a Clinton en la cantidad de delegados para la Convención Demócrata. El sitio web independiente RealClearPolitics.com difundió el último recuento de delegados, en el que Obama adelanta a Clinton 1,137 a 1,134.
Barack Obama superó, por primera vez, a su rival Hillary Clinton en la cantidad de delegados para la Convención Demócrata que elegirá al candidato de ese partido a la Presidencia estadounidense, tras las internas del estado de Maine.
El sitio web independiente RealClearPolitics.com difundió el último recuento de delegados, en el que Obama adelanta a Clinton 1 mil 137 a 1 mil 134.
Estas cifras incluyen los 213 «superdelegados» que votarían a Clinton y los 139 que en principio prefieren a Obama. Estos «superdelegados» -autoridades y líderes partidarios- tienen libertad para votar a quien quieran durante la convención.
Otros 444 «superdelegados» todavía no han decidido a su preferido.
Para ganar la candidatura demócrata el candidato elegido necesita juntar 2 mil 25 delegados.
El precandidato demócrata Barack Obama venció ayer a sus correligionarios y ex presidentes Bill Clinton -esposo de su adversaria en la liza por la candidatura presidencial del partido- y Jimmy Carter en los Grammy 2008 a Mejor Album Hablado, en Los íngeles.
En una competencia casi tan reñida como las elecciones primarias, Obama se alzó con un gramófono por el libro hablado «The Audacity of Hope: Thoughts on Reclaiming the American Dream» que ha tenido un gran éxito entre la audiencia.
í‰ste fue el segundo Grammy para Obama que en 2006 también resultó ganador por «Dreams From My Father», otro trabajo de sonido sobre un ensayo del político.
El ex presidente Bill Clinton competía por su tercer Grammy con su exhortación «Giving: How Each of Us Can Change the World».
En esta ocasión Hillary Clinton, rival de Obama en la primarias presidenciales del partido Demócrata, no entró en la liza aunque ya se llevó un premio en 1997 por su libro «It Takes a Village».