El primer banco francés y europeo, BNP-Paribas, que el año pasado recibió un préstamo de 5.100 millones de euros de dinero público (7.300 millones de dólares) para superar la crisis mundial, anunció el miércoles que pagaría primas de mil millones de euros a los empleados de su filial especializada en las actividades de mercado.
El banco insiste en que acatará las reglas acordadas por el G20 para reformar el sistema de las bonificaciones y que no hará nada ilegal.
Pero la decisión, tomada en medio de una recesión y en momentos en que numerosas industrias están despidiendo a sus trabajadores, haciendo aumentar las cifras de desempleo, podría ser un problema para el Gobierno de Nicolas Sarkozy, que se ha movilizado a nivel internacional para regular las bonificaciones a los traders y ha prometido controlarlos en su país.
El primer ministro francés, Franí§ois Fillon, instó este jueves a los bancos a «respetar» los compromisos tomados y convocó a sus representantes el viernes.
El Gobierno francés no quiso entrar en el capital de los bancos, pero a cambio de su ayuda, exigió que mantuvieran el nivel de sus créditos a las familias y las empresas. Y tomó claramente posición contra la remuneración excesiva de los empresarios y los traders.
Fillon recordó en un comunicado que «el respeto por los bancos de los compromisos que tomaron es una exigencia absoluta con respecto a la colectividad nacional y al Estado, que puso a su disposición en el otoño (boreal) pasado medios importantes para ayudarlos a superar la crisis financiera».
El jefe de los diputados de la oposición socialista, Jean-Marc Ayrault, consideró este jueves «profundamente escandaloso» el proyecto de BNP-Paribas.
«Pido al Gobierno que exija que BNP-Paribas abandone de inmediato el pago de estas bonificaciones. Si retomamos las mismas costumbres, caeremos de nuevo en los mismos defectos, los mismos problemas», dijo en la radio Europe 1.
Por su lado, la ministra de Economía, Christine Lagarde, afirmó que «varios bancos» estaban preparando decisiones en el mismo sentido, y exhortó al gobernador de la Banque de France (banco central) a que ejerza una «extrema vigilancia en materia de remuneración de los operadores» de los bancos.
BNP-Paribas se defendió de las acusaciones.
«Fuimos uno de los primeros bancos mundiales en respetar escrupulosamente a partir de 2008 las recomendaciones del G20 que preveían, por ejemplo, el escalonamiento de las bonificaciones sobre varios años y su correlación a los resultados», declaró el miércoles al diario La Tribune el director de BNP-Paribas, Baudouin Prot.
Pero insinuó que el banco corría el riesgo de perder a sus mejores traders si en Londres o en Nueva York sus rivales no se mostraban tan escrupulosos.
En momentos en que la tasa de desempleo aumentó un 25% en junio en comparación con el mismo periodo de 2008, ese argumento no debería de impresionar a los franceses, menos sabiendo que BNP-Paribas pagará un promedio de 59.000 euros (85.000 dólares) a cada uno de los 17.000 empleados de la filial Corporate and Investment Banking del banco.
El Partido Socialista publicó un comunicado en el que recuerda que BNP-Paribas tuvo un beneficio neto de 1.600 millones de euros (2.300 millones de dólares) en el segundo trimestre de 2009, mientras que su rival, la Société Générale, tuvo mejores resultados que lo que preveían los mercados, con un beneficio de 309 millones de euros.
Jean-Marc Ayrault
diputado francés de oposición