Entre críticas de los sectores sociales y políticos, un funcionario pide más flexibilidad en las asignaciones presupuestarias para el Gobierno: í‰dgar Balsells, ministro de Finanzas Públicas, quien defiende la «inversión social», aunque ello suponga una danza de transferencias sin control y el endeudamiento del país.
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¿Qué efecto tuvo el que no se aprobara el presupuesto de este año?
Hay que tener destinos y normativas que son las necesarias y que van dentro de las regulaciones del presupuesto, y es en ese sentido que lleva normativas fuertes.
Empezando el tema de los candados, yo en primer lugar nunca he usado la palabra candados porque no me gusta, incluso no creo que se debiera apoyar, como parte de la opinión pública, la palabra candados.
El Presupuesto 2009 también tenía normativas y algunas disposiciones que podrían considerarse fuertes. ¿Se cumplen estas normativas, ya que también se dieron transferencias sin control?
Si hubiera un enfoque de opinión pública en el Congreso sobre que se debe robustecer la normativa para no hacer determinadas transferencias, pero aun dentro de las necesidades que el Congreso sugiere, adicionales al gasto, está que se tienen que hacer algunas transferencias. Porque no es lo mismo lo que se tiene asignado a lo que se recauda realmente. Por mucho que se diga que la Ley está diciendo que se debe asignar tal partida, pero si no se tiene (el recurso) hay que hacer readecuaciones. Un presupuesto, como parte de un plan, tiene que tener ciertas flexibilidades para que pueda llevarse a cabo.
El presupuesto 2011, ¿Está totalmente financiado?
Lo importante de tener un presupuesto realista, con las necesidades de gasto, es que tiene sus correspondientes fuentes de financiamiento. Yo no puedo usar los recursos que vienen, por ejemplo del BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) que tiene un programa de desembolsos asignados a la Franja Transversal del Norte, para dárselo a las asignaciones en salud, porque tengo un convenio de préstamos. El presupuesto de este año viene con un montón de convenios de préstamo y con programaciones de desembolso del 2011. Si no tengo un presupuesto adecuado a esos desembolsos, lo que me ocasionará es un desorden.
Entonces ¿Qué causó el no tener presupuesto en el 2010?
Ese desorden. Por ejemplo, en la ampliación presupuestaria, esta última, como parte de la fuente de financiamiento del Banco Mundial que eran US$80 millones, con el Congreso se vio que eso podría ir destinado, por decir algo, al agujero de la zona 2 y ahí iban Q30 millones; para el pago de asignación al Hospital Roosevelt fueron Q20 millones y otras asignaciones para compras de insumos críticos del Ministerio de Salud. Pero adicionalmente, como teníamos el presupuesto del año pasado, la deuda pública sobrepasaba en Q500 millones y no teníamos espacio financiero. Este espacio es el que da la correspondencia entre usar, por ejemplo, lo de los bonos o de ingresos corrientes para pagar la deuda. Entonces se tuvieron que meter dentro de la ampliación Q500 millones para pagar la deuda, que fueron objeto de mucha controversia, porque se decía que sí eso se iba a usar para otra cosa.
Dejando de lado la palabra candados, usted mencionaba que sí se necesita cierta flexibilidad. ¿Podría explicar eso?
La flexibilidad desde el lado de los ingresos. Se tiene un presupuesto de Q38 mil millones en ingresos tributarios (que es aproximadamente lo que proyecta la Superintendencia de Administración Tributaria que recaudará en el 2010; hasta el mes de julio la SAT reportó un poco más de 21 mil millones).
Pero ponen muchas leyes, como por ejemplo una que salió recientemente que quita el 15 por ciento del impuesto de bebidas gaseosas para comprar condones. Así demarcan toda la política fiscal. Entonces viene otra ley que indica que el 0.5 por ciento de los 38 mil millones de quetzales se deben destinar para un nuevo Pinfor II (Programa de Incentivos Forestales). Además, quitan 5 por ciento del IVA (Impuesto al Valor Agregado), lo asignan a IVA-Paz. Quitan tanto del impuesto de circulación para financiar COVIAL.
Queda un presupuesto desfinanciado, todo está pre-asignado… Esto es lo que se pretende para el 2011, es general, es la moda. Cuando despedazan todo el presupuesto solo quedan Q21 mil 500 millones, de esos 38 mil millones para insumos críticos.
El terror de todo es Mi Familia Progresa. Hay un tema de insumos críticos que son de actividades propias de los ministerios, pero no quiere decir que todo sea para eso (Mifapro). Los ministerios tienen sus presupuestos. No debiera de haber tanto ingreso dedicado porque eso está despedazando los ingresos corrientes, además hay mucho aporte institucional. Un montón de entidades que son autónomas, que tienen su régimen autónomo de gastos y de prestaciones; debiera haber una ley de servicio civil que las norme.
¿Cómo lograr qué los funcionarios y que todo servidor público sean un poco más responsables en la ejecución de ese presupuesto y se utilice para situaciones que verdaderamente ayuden al país?
Creo que hay temas que son estructurales y diría que para este y otro gobierno; dudo que sea solo con candados con que se pueda solucionar ese tema. Hay que ver una nueva ley de presupuestos, de contrataciones, y de fideicomisos públicos. Si se ve el montón de candados y todos los temas que se pueden hacer alrededor de todas las contrataciones y de las adquisiciones debe de haber un esfuerzo como sociedad entera, tanto a reformular los mecanismos institucionales y consolidarlos como a hacer reformas estructurales de todo tipo.
Si ya con supuestos candados o rigidez el presupuesto se presta a situaciones que no son para beneficio del país, a menor rigidez se debiera reforzar Contraloría, controlar ONGs y fideicomisos, ¿correcto?
Sí, pero son esfuerzos. Lo que hacen falta son esquemas de regulación, esquemas de cuentadancia, esquemas de contraloría social que sean más fortalecidos; las mismas comisiones de postulación, qué personajes llegan a las entidades.
Todo candado, si se quiere utilizar la palabra, tiene que tener un esfuerzo de intencionalidad hacia qué sectores van a apoyar, pero si hay un mar de restricciones, no se tendrá una política fiscal que permita acomodar el crecimiento económico; contingencias, emergencias, movimientos anticíclicos, esfuerzos de mediano y largo plazo. Mi discurso se ha jalado para algo yo no he dicho.
El 61.7% del presupuesto, es para funcionamiento ¿Qué entendemos por eso?
Ahí hay también un concepto que tiene que ser renovado, porque el concepto moderno hablando de teoría social y teoría económica moderna, es que la inversión no sea solo ladrillo, cemento y hierro.
Hay una inversión social. Una inversión en insumos críticos, personal paramédico, en maestros para determinados programas, es inversión social.
Tenemos una controversia con los bancos internacionales con eso, «no financiamos gasto corriente» dicen, pero no quiere decir que solo en la inversión en ladrillo y chorros hayan efectos multiplicadores.
¿Según sus palabras, el funcionamiento genera efectos sociales, pero se considera una inversión?
Dentro de los marcos rígidos de la dirección técnica del presupuesto hay una controversia, porque viene muy antigua, ya que inversión es lo que se genera en obras.
El nuevo marco de inversión social tiene que ver con insumos críticos, con pago de diversas personas especializadas que van a llevar a cabo una tarea en el desarrollo social, entonces es inversión social.
¿Que se tiene contemplado dentro del presupuesto, a ese 22% de inversión como comúnmente se conoce?
La pura obra pública física, de ingeniería, de chorros, de adoquines. Eso a mi juicio debe cambiar en el marco teórico. Debiera conceptualizarse una parte importante de inversión adicional, que es inversión social, que no está registrada, así, en los manuales del presupuesto.
¿De este 61.7% que es de funcionamiento, según lo que usted menciona, todo sería inversión social, pero cuánto de ese dinero es para pagar los sueldos de los funcionarios públicos
En números redondos es difícil de medirlo, porque mucho de lo que hay está regionalizado. Una buena parte es inversión social. ¿Es inversión social un maestro del Instituto Central para Varones o uno de Rabinal? ¿Qué es más social? Es un concepto que un Gobierno social-demócrata va a tender a meterle más al gasto de funcionamiento.
¿Qué mensaje le envía a la población y a los diputados que empezarán a discutir el presupuesto y que según se percibe, están preocupados y quieren candados para las transferencias?
El mensaje es que son bienvenidas todas las discusiones que tengamos. Estamos anuentes a platicar todos los temas; que ellos tienen la autoridad máxima estatal para analizar la política fiscal y las prioridades; además tienen más experiencia.
Pero lo principal es que aprobemos un presupuesto que sea correspondiente y que no sea un presupuesto que desborde el déficit fiscal. Yo hubiera podido acomodar Q15 mil millones a Educación, Q6 mil millones a Comunicaciones, Q7 mil millones a Salud, pero hay una capacidad de ingresos que la saben bien, y ahí sí hay rigidez, ya que mientras más aumentan los tributos y dada la rigidez que le ponen a ese montón de deducciones que hacen, los aportes institucionales se van a ir para arriba.
Por ejemplo, en un presupuesto de Q60 mil millones, el presupuesto de la Universidad de San Carlos, se va para arriba; no es que va a entrar a otros rubros, siempre se le va dando rigidez para cosas que ellos quieren. Porque ya hay candados legales, de esa rigidez hablo, hay que darle más oxígeno, habrá que parar esas deducciones que se hacen, que ya no se sigan aprobando leyes que se sigan quitando. Se están suicidando ellos mismos a mediano plazo.
Lo que yo he encontrado es un Gobierno central con Ministerios postrados o desfinanciados, entonces ¿A qué vamos a una reforma del Estado sin Ministerios fuertes? No para el próximo año, sino para 20 años.
¿Promoverá en este último año de Gobierno alguna reforma fiscal?
Primero hay que buscar consenso en la aprobación del presupuesto. Si dentro de esa discusión hay un consenso de que hay limitaciones para reconstrucción, entonces estamos a la orden viendo diferentes fórmulas tributarias de las cuáles hay miles en el Ministerio de Finanzas y en otros centros de pensamiento.
Un impuesto de reconstrucción, una subida del 5 al 6 por ciento del Impuesto Sobre la Renta (ISR), o temas relacionados con el IVA, hay miles de propuestas ya en el tintero.
¿Qué mensaje da a la población para que tengan certeza que el presupuesto 2011 se ejecutará en bien del país?
Proceder a ir teniendo más cultura financiera y económica y más interés en los asuntos públicos. Estoy en un proyecto que se llama «esfera pública», de poner una página web, un Facebook y un suplemento en donde se vean temas de interés colectivo, por ejemplo, el financiamiento a la compra de tierras, financiamiento de la deuda pública, financiamiento de la infraestructura. Es decir, que aflore una discusión, porque al final no es solo cifras es como queremos convivir con el interés colectivo.
De tu casa para adentro, puedes administrar tu presupuesto, pero solo al salir ya la calle, la acera, el drenaje, el alumbrado, el hospital público, la educación la seguridad, son asuntos de interés públicos.
Creo que los guatemaltecos no tenemos una adecuada formación en el colegio para tratar el tema de bienes públicos y nos movemos por muchos temores o indiferencia hacia el tema. A diferencia de un ciudadano sueco o de un suizo en el cual es orgulloso de hablar de estos temas porque es un sostenedor del presupuesto. Yo pago mis impuestos y tengo derecho de saber que se hace con ellos.
Y que no se crea que todos los temas que afloran, el del transporte, la seguridad, no es un asunto solo del gobierno de turno, es un asunto de Estado, de sociedad y de sus representantes en el Congreso.
Por ejemplo el tema de la Universidad de San Carlos ¿Se está discutiendo socialmente? La universidad es un derecho de todos, o ¿Será solo de los que trabajan o estudian ahí?
El anterior viceministro de transparencia decía que si se eliminaban los fideicomisos, prácticamente era matar la capacidad ejecutiva del presupuesto. ¿Cómo mejorar entonces la fiscalización?
Eso quiere decir entonces que toda la capacidad de ejecución del Estado va por ahí y hay que pensar en cómo se va a reinsertar dentro de una política de Estado y dentro de una ley de servicio civil toda esa gente.
¿Ha pensado alguna alternativa en el tema de los fideicomisos?
Primero, tener una ley de fideicomisos públicos, y de esa manera puedo entregar los resultados de las propuestas. Y hay que ver los temas con las ONGs y debe de haber una ley con fondos públicos y algunas de éstas de los servicios que prestan debieran ser institucionalizadas dentro del Ministerio de Salud, si no vamos a despedazar el Ministerio.
La lucha debe de ser en el mundo de las ideas y del discurso. Yo no entiendo cómo un joven pobre, respalda con el voto un partido que defiende ricos. ¡Qué manipulación!
¿Pero qué partido no defiende ricos, incluido el actual?
Sí, pero pueden haber unos que más.
¿Se le puede ofrecer a la población que cuando usted vea transferencias que están debilitando al país, hará algún llamado de alerta?
Lo que pienso es que sí, el Ministerio de Finanzas tiene que fortalecer su papel de rectorado, tiene que ir siendo fuerte en impedir ese tipo de transacciones lo más que se pueda. O si no, renunciar.