Bakiev, favorito en elecciones


La ex república soviética de Asia central, Kirguistán, elige el jueves a su presidente en unas elecciones que parecen decididas de antemano a favor del actual mandatario, Kurmanbek Bakiev, al punto que la oposición ya convocó manifestaciones para impugnar su victoria.


Bakiev -que en meses pasados mantuvo un tira y afloja con Washington y Moscú por una base estadounidense situada en Kirguistán- es el favorito de los seis candidatos en liza.

Ha estado omnipresente en la campaña, tanto en los anuncios callejeros como en la televisión, y se favoreció además con la confusión que los medios han hecho a menudo entre sus estatutos de jefe de Estado y de candidato presidencial.

Los lí­deres de la oposición lo acusan de usar la violencia y la intimidación con sus rivales polí­ticos y con los pocos medios independientes del paí­s.

Seis periodistas sufrieron agresiones en Kirguistán en lo que va de año. Uno de ellos, Almaz Tashiev, murió. Varios miembros de la oposición también afirmaron haber sido acosados por los servicios de seguridad y la policí­a.

El Movimiento Popular Unido, una coalición de fuerzas de la oposición, hizo un llamamiento para impugnar los resultados en caso de ser derrotado, incluso mediante manifestaciones callejeras.

«No les obligaremos, (la gente) saldrá (a la calle) por sí­ misma», porque «si la gente no puede elegir a sus gobernantes en elecciones justas, ¿qué es lo que puede hacer?», dijo a la AFP el diputado opositor Bakyt Beshimov.

Bakiev, que llegó al poder en 2005 tras manifestaciones populares contra unas elecciones llenas de fraudes, es consciente de que esa historia puede repetirse en un paí­s que es el más inestable de las cinco repúblicas ex soviéticas de Asia central.

Por eso, en previsión de problemas, el gobierno ya tiene previsto movilizar a más de 5.000 miembros de las fuerzas de seguridad en la capital.

Ante el peligro de irregularidades, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que controlará el desarrollo de la votación, ya lanzó una advertencia.

«Kirguistán no debe perder una oportunidad en el camino de la democracia», declaró hace poco más de un mes Joao Soares, presidente de la asamblea parlamentaria de la organización.

Entre los otros cinco candidatos, sólo Almazbek Atambaiev, del Movimiento Popular Unido, está considerado como un rival serio.

Sin embargo, Atambaiev, que dirigió el gobierno durante un corto perí­odo en 2007, genera poco entusiasmo.

«Como elector, los candidatos en su conjunto no me inspiran gran confianza», afirma el analista polí­tico Murat Suyunbaiev.

«La polí­tica interior de Kirguistán es irracional y el sistema de partidos está aún en estado embrionario», explica.

La única incógnita parece ser el í­ndice de participación, a causa de la desconfianza de la población hacia los polí­ticos tras años de disturbios y de la falta de debates durante la campaña.

Para muchos, la mejor opción sigue siendo Bakiev, que ha instaurado una relativa estabilidad tras casi una década de luchas polí­ticas.

«Bakiev ya se metió lo suficiente en el bolsillo y ahora va a empezar a compartir con el pueblo. Si un nuevo presidente empieza a robar, la economí­a se resentirá de nuevo. Por esta razón votaré por él», declara Kumar Tokoiev, un jubilado que parece no tener pelos en la lengua.

Para otros, como Ussen Umarov, un comerciante de 43 años, la partida está perdida de antemano y sólo queda aceptar a Bakiev, cuyo primer mandato ha estado marcado por la corrupción.

«Â¿No ven que las elecciones ya están decididas y que Bakiev ya se autoproclamó para un segundo mandato? Es inútil ir a votar porque Bakiev ya ganó hace mucho tiempo», resume resignado.