El término «bajo la mesa» representa la manera oculta en la que trabajan las partes comprometidas con la corrupción. Pero, no solamente son los corruptos quienes usan ese conocido método. En el lenguaje de la geopolítica, la palabra, durante mucho tiempo se llamó «operación encubierta». Demasiado evidente la forma de trabajar de la CIA, se hizo necesario recurrir a otros vehículos que pudieran alcanzar los mismos objetivos, pero por medios menos evidentes.
Resultado: que se auxiliara a AID, que ha representado siempre un instrumento de la geopolítica estadounidense para alcanzar objetivos políticos, la NED, creada por el Congreso de los Estados Unidos de América, como una entidad «cuasigubernamental» que utiliza fondos públicos para financiar grupos que cumplan con los objetivos perseguidos por ellos. Así han financiado grupos terroristas anticubanos y, como quedara al descubierto su participación durante el intento de golpe de estado en contra de Hugo Chávez, por la abogada venezolano-americana Eva Golinger en su libro «El Código Chávez».
La entrevista el pasado 10, del presidente georgiano Saakashvili al corresponsal de CNN Wolf Blitzer, retrata de cuerpo entero, la verdad que hay detrás de las acciones que se desataran en los pasados días en Osetia del Sur. Para nadie es secreto que el actual gobierno de Georgia es pro estadounidense, pero cuando utiliza frases como «En esta situación lo que está en juego son los valores básicos de la humanidad. Es simple y sencillamente el nuevo orden mundial», deja claro que «bajo la mesa» hay algo más que no sale a luz, sino cuando se está acostumbrado a unir piezas de información.
Si se analiza el reciente ataque de Georgia a tropas rusas de las Fuerzas de Paz, a la luz del colapso del sistema de globalización, el que cada día es más evidente con numerosos y muy importantes bancos internacionales idos a la quiebra, era de esperarse que la desesperación de los grandes poderes oligárquicos mundiales, ante el proceso hiperinflacionario que se vive en el mundo, estén tratando desesperadamente de encontrar una respuesta a la amenaza del colapso total, con la apertura de algún flanco de guerra, que justifique sus acciones. Sea Irán o Georgia, o cualquier otro lugar que permita la desestabilización de regiones clave, para provocar enfrentamientos que puedan llegar, incluso, a una nueva guerra mundial.
Y es aquí, precisamente, en donde esos grandes poderes utilizan sus «apoyos», colocando sus piezas en lugares estratégicos para, en determinado momento utilizarlos y dar la impresión de que sus acciones, son producto del interés de sus naciones. Una de las mayores y más importantes, lo representa el megaespeculador George Soros, sirviente de la corona británica. Sus innumerables organizaciones operan a nivel mundial y Georgia no es la excepción. En ella sus piezas se han ubicado en los lugares más importantes, justificando el por qué de las palabras del presidente Saakashvili.
Vladimir Gurgenidze, su Primer Ministro, banquero y ciudadano británico nacido en Tbilisi, empleado primero del gigante ABN-AMRO, como parte de la «Rose Revolution» de Soros fue «enviado» a Georgia en donde alcanza la posición de Ministro y desde 2007 la de Primer Ministro.
Alejandro Lomaia, presidente del Consejo de Seguridad Nacional, quien vigila el funcionamiento del ejército. Director Ejecutivo del Instituto «Sociedad Abierta» de George Soros en Georgia, lo fue antes como Director Regional para la Unión Soviética para el «Proyecto de Unidad Democrática» del Instituto. Fundó una ONG dedicada a promover la «Agenda Democrática» de las repúblicas independizadas, que luego crearon la «Federación Internacional» de las unidades nacionales.
David Darchiashvili, presidente del Comité para la Integración Europea, ex Director Ejecutivo de Sociedad Abierta de Georgia, coordina actividades con la British/Soros, la que planifica el ingreso a la Unión Europea, fundando la Foregein Relations European Comité, la «pinza» europea del famoso Comité neoyorquino.
Con el conocimiento de la forma en la que operan las cientos de ONG´s que financia este pícaro a través del mundo, podemos preguntarnos, ¿y en Guatemala?, la que ostenta el nada honroso lugar de ser la Sede Latinoamericana de la Fundación Soros, ¿dónde estarán ubicadas sus piezas, además de la ya conocida de Edy Stein?… ¿estará detrás de las compras de tierras pagadas con «espejitos» para producir etanol, como lo ha hecho en Brasil? ¿O tras la Montana que aumentaría el número de minas de oro que posee en Suramérica? ¡Ojo paisanos!