«Bajo el discurso de la igualdad se esconden enormes discriminaciones»


Myrna Cunnigham:

Myrna Cunnigham fue la primera mujer misquita que recibió el tí­tulo de médica por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Recientemente visitó Guatemala para asistir a la entrega oficial del estudio «Discriminación y Racismo, panorama para revertirlos», del que es autora. En esta entrevista comenta cómo la discriminación es una práctica actual dentro de nuestras sociedades que afecta principalmente a las mujeres indí­genas. También se refiere a la necesidad de reflexionar sobre las exclusiones que persisten en nuestra sociedad para avanzar en el camino de la democracia.

Más Mujeres, Mejor Polí­tica
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Más Mujeres Mejor Polí­tica (MMMP): ¿Cuáles fueron las razones por las que se realizó el estudio «Discriminación y Racismo, panorama para revertirlos» y cuáles fueron sus objetivos?

Myrna Cunnigham (MC): Desde hace 15 años las mujeres indí­genas venimos trabajando en el ámbito internacional tratando de incidir en la formulación de polí­ticas públicas. Dentro de Naciones Unidas tratamos de revertir la situación. Es evidente que tenemos enormes brechas entre los pueblos indí­genas y el resto de la sociedad, es evidente que existe el racismo y la discriminación. Sin embargo, no se cuenta con información, y muchas veces parecerí­a que cuando presentamos las demandas, si no las sustentamos con estudios, estamos haciendo un llanto de la Magdalena y no presentamos argumentos serios. El estudio trata de dar argumentos, de mostrar con evidencias que la discriminación y la desigualdad son reales.

MMMP: ¿Qué metodologí­a se implementó para la realización de esta investigación?

MC: La metodologí­a fue cualitativa. Escuchamos las voces de las mujeres y documentamos los casos en los que han sufrido discriminación. Sólo se priorizaron cinco áreas: medios de comunicación, salud, educación, participación polí­tica y acceso a la justicia. Esta metodologí­a nos permite demostrar que aunque hayamos alcanzado logros importantes, es indispensable transformar los derechos humanos en polí­ticas, en planes, en proyectos y en presupuesto. La discriminación de la época colonial persiste, lo podemos observar en la forma como se diseñan leyes y polí­ticas públicas en nuestros paí­ses. Necesitamos demostrar que no podemos dar un salto de calidad en la democracia, si no abordamos estas exclusiones.

MMMP: ¿Cuáles fueron los principales hallazgos de este estudio?

MC: Bajo el discurso de la igualdad se esconden enormes discriminaciones que afectan de forma particular a las mujeres indí­genas, porque se combina la discriminación de género con la discriminación étnica racial. Otro resultado es que de nada sirve contar con instrumentos de derechos humanos si no se implementan. También identificamos que las mujeres indí­genas sufren discriminación en todos los lugares donde se encuentran. El mundo es cruel contra ellas. El estudio también reafirma que los medios de comunicación juegan un papel importante en la reproducción de valores y creencias que fortalecen el racismo.

MMMP: ¿Qué relación guarda el racismo y la exclusión contra las mujeres y la poca representación femenina en los principales puestos de decisión polí­tica?

MC: La forma como se organizan las elecciones, la forma como se eligen a los candidatos y la forma como se organiza el poder, reproduce el esquema racista. Es lo que nosotros llamamos el racismo estructural o institucionalizado. El racismo no sólo se expresa en las relaciones interpersonales, sino en un partido polí­tico que sólo otorga puesto de decisión a los no indí­genas. Generalmente, se utiliza la figura de un indí­gena para atraer votos.

MMMP: ¿Qué medidas se deberí­an implementar para que más mujeres e indí­genas puedan ocupar cargos polí­ticos?

MC: La solución ideal serí­a lograr transformaciones estructurales profundas, convertirse en un verdadero paí­s plurinacional, multilingí¼e, multiétnico. Se debe cambiar la forma como está organizado el poder. Es necesario que la población reconozca que es racista y excluyente, que asuma que todo el mundo tiene que jugar un rol en trasformar la sociedad. Hay posibilidades para que ese racismo institucional comience a cambiar dentro de las instituciones del Estado.

MMMP: ¿Qué beneficios trae para la sociedad la eliminación del racismo y una mayor participación polí­tica de las mujeres?

MC: Una sociedad en donde toda la población está empoderada, es una sociedad que va a tener menos conflictos, que va a vivir más feliz, en donde toda la población producirá más. Guatemala tiene la posibilidad de poder pasar a ser un ejemplo de convivencia multiétnica, en un mundo donde la interculturalidad está llamada a ser la respuesta ante el irrespeto que hay frente a las distintas culturas.