Bajas de EE.UU. en Irak alcanzan cifra simbólica de 4 mil muertos


El número de militares norteamericanos muertos desde la invasión de Irak, en 2003, alcanzó el domingo la cifra simbólica de 4 mil con el deceso de otros cuatro soldados, según informaron este lunes la comandancia estadounidense y el sitio internet www.icasualties.org.


«Cuatro soldados de la división multinacional de Bagdad murieron el domingo hacia las 22H00 (19H00 GMT) en un ataque terrorista cometido con un artefacto explosivo», anunció la comandancia estadounidense en un comunicado.

«El ataque ocurrió en el sur de la capital iraquí­ cuando los militares realizaban una patrulla motorizada», según el comunicado, que no dio ninguna otra precisión sobre el incidente.

Con estas nuevas muertes y cinco años después del inicio de la guerra, el 20 de marzo de 2003, ya son 4.000 los soldados norteamericanos que perdieron la vida en Irak, según un balance en base a cifras del sitio internet independiente www.icasualties.org.

El total de las pérdidas de la coalición encabezada por Estados Unidos es ahora de 4.308 muertos, de los cuales 4 mil son norteamericanos, 175 británicos y 133 miembros de otros contingentes.

Además, 29.314 norteamericanos han resultado heridos desde el inicio del conflicto, lo que hace una proporción de un muerto por cada nueve heridos, un tercio de los cuales quedará mutilado o lisiado.

Un 40% de los militares muertos perecieron en atentados, en la mayorí­a de casos por la explosión de artefactos explosivos al paso de sus patrullas a pie o motorizadas, según la contabilidad del sitio.

Las bombas artesanales, conocidas con el acrónimo de IED (Improvised Explosive Device) han causado estragos en las filas norteamericanas, forzando al Pentágono a desplegar en el terreno vehí­culos de nueva generación con blindajes cada vez más sólidos.

El año más letal para el ejército estadounidense fue 2007, con 901 muertes, seguido de 2004 (849), 2005 (846) y 2006 (822), cifras que demuestran que la violencia anticoalición es constante desde hace cuatro años.

Desde el 1ro de mayo de 2003 el presidente George W. Bush, llevando una chaqueta de piloto de cazabombardero, anunciara en el puente del portaviones «Abraham Lincoln» el fin de «lo esencial de las operaciones de combate», 3.863 soldados estadounidenses han muerto en Irak.

A tí­tulo de comparación, 58.000 norteamericanos murieron durante la guerra de Vietnam, que duró entre 1964 y 1973.

«A nadie le gusta oí­r una cifra así­», comentó a la AFP el soldado de 1ra clase Preston Reeves, 26 años, oriundo de Birmingham, Alabama.

«Los IED son nuestra principal preocupación. Todos los que se enrolan para Irak conocen la amenaza, pero no hay que dejar que el miedo nos consuma», dijo Reeves, que sirve en la peligrosa provincia de Diyala, al noreste de Bagdad.

El mes de noviembre de 2004, que coincidió con el asalto lanzado contra el bastión sunita de Falluya (oeste), fue el más costoso en vidas para el ejército norteamericano con 137 muertos.

En los que va de 2008, 96 soldados estadounidenses han perdido la vida, siempre según el sitio www.icasualties.org.

Los decesos debidos a causas no hostiles (accidente, enfermedad, suicidio) representan un 18,8% de las pérdidas. En total, 145 militares desplegados en el territorio iraquí­ se han suicidado.

El contingente norteamericano se eleva actualmente a 158 mil hombres. Unos 2 mil soldados han comenzado ya en marzo a dejar el paí­s, en el marco de la retirada anunciada, de aquí­ a julio, de cinco brigadas de combate.

Junto con la delicada cuestión de las pérdidas que sufren los «boys», el calendario de retirada de las tropas norteamericanas sigue siendo cuestión polémica en Estados Unidos y es uno de los principales temas de la elección presidencial de noviembre.

Casi 30.000 soldados fueron enviados como refuerzo a Irak a comienzos de 2007, en particular a Bagdad, para el lanzamiento, en febrero de ese año, de un vasto plan para dar seguridad a la capital.

Esta ofensiva, junto el hábil estrategia de movilizar a ex insurgentes sunitas para luchar contra Al Qaida, así­ como una tregua de la principal milicia chiita del paí­s, permitió una relativa mejora de la seguridad en Bagdad y en varias otras provincias.

A comienzos de 2008, sin embargo, se ha visto nuevos brotes de violencia y una reanudación de los ataques a gran escala contra los civiles.

Las cifras oficiales de los muertos no toman en cuenta a los empleados civiles del Departamento de Defensa norteamericano, 430 de los cuales habrí­an perecido, según una lista parcial de www.icasualties.org.

Finalmente, el número de ví­ctimas iraquí­es de la guerra sigue siendo desconocido hasta hoy y es materia de diferentes cálculos, que van desde unos 100.000 hasta 1 millón de muertos, según las fuentes.

Siente pena


El presidente George W. Bush se enteró con «pena» que el número de estadounidenses muertos en Irak habí­a llegado a 4.000 y asume su responsabilidad personal por las decisiones tomadas, declaró hoy la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.