El gobierno iraquí dijo estar preparado hoy para una reducción del papel de las tropas de Estados Unidos en Irak después de que su jefe, el general David Petraeus, esbozara las primeras etapas de un calendario de retirada gradual del contingente norteamericano.
«El gobierno se prepara a corto plazo para una disminución de la participación de las tropas estadounidenses en las operaciones de combate», declaró a la prensa el consejero nacional de seguridad, Muaffak al Rubaye.
Reaccionaba así al anuncio que hizo ayer en Washington el general Petraeus sobre las primeras etapas de una retirada que debe reducir de 168 mil a 130 mil los soldados estadounidenses en 10 meses.
Unos 2.000 Marines deben abandonar Irak en septiembre, otros 4.000 soldados antes de diciembre y el resto -32.000- antes de julio de 2008, anunció el general precisando que en marzo habrá hecho otras propuestas de reducción.
Sin embargo, el oficial estadounidense de mayor rango en Irak alertó sobre los riesgos de una retirada sustancial demasiado rápida, que tendría consecuencias «catastróficas».
El calendario de retirada de las tropas de Estados Unidos, pedido por miembros demócratas y republicanos de la cámara de representantes, es también una exigencia de los partidos y grupos iraquíes más opuestos a la ocupación.
El compromiso del general Petraeus se produce después de que una de las milicias más hostiles a la presencia estadounidense, el ejército del Mahdi del clérigo radical chiíta Moqtada Sadr, anunciara el 29 de agosto una tregua de seis meses en sus operaciones militares.
Además, grupos insurgentes sunitas se unieron en los últimos meses al ejército iraquí y a las unidades estadounidenses que combaten a las células extremistas vinculadas a Al Qaida, cuya eliminación se ha convertido en el principal objetivo de Estados Unidos en Irak.
«El gobierno iraquí acoge con satisfacción los informes» del general Petraeus y del embajador de Estados Unidos en Bagdad, Ryan Crocker, dijo Rubaye.
Luego admitió que «durante algún tiempo» Bagdad «necesitaría todavía el apoyo de las fuerzas de la coalición para garantizar la seguridad (…) y para terminar de formar fuerzas iraquíes competentes».
Pero, agregó, «nuestro objetivo es alcanzar una seguridad completa lo antes posible», asegurando que el gobierno iraquí evalúa «regularmente sus necesidades y capacidades, a la luz de los éxitos (…) actuales».
Este mismo martes, militares estadounidenses mataron a 23 rebeldes en operaciones separadas contra extremistas sunitas de la rama iraquí de Al Qaida y de milicias chiitas, según varios comunicados militares norteamericanos.
El parlamento iraquí también estimó que el informe de los responsables estadounidenses ilustra bien «las dificultades que tiene el gobierno (iraquí) en sus tentativas de reconciliación nacional y para restaurar la estabilidad en Irak», declaró un portavoz del Parlamento, Khalid al Attiya, en un comunicado.