Ayude a detener la tragedia climática


 Para usted no ha pasado desapercibido el calor que se siente en estas semanas, quizá como nunca antes habí­a ocurrido en la capital del paí­s, porque el calentamiento global es una realidad. Ya está sucediendo y es el resultado de nuestras actividades, y no un suceso natural, como algunos podrí­an pensar, pues la evidencia es abrumadora e innegable.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Mañana se celebra el «Dí­a mundial del medio ambiente», motivo para compartir con usted informaciones generales acerca del calentamiento global, gracias a la colaboración de mi amigo Silvio Danilo Allara, con quien coincido respecto a  que la mayorí­a de los cientí­ficos afirman que ese fenómeno es real, ya está sucediendo. 

Los cambios ya se están viendo. Y sintiendo. Los glaciares se están derritiendo, y de esa cuenta el hielo de los glaciares de Groenlandia tiene más del doble de agua lí­quida que en la década anterior; mientras que  plantas y los animales están siendo forzados a abandonar su hábitat. Al menos 279 especies de plantas y animales están moviéndose más cerca de los polos a causa del calor.

Si el calentamiento de la Tierra continúa de igual manera como hasta hoy, las muertes ocurridas por esta causa se duplicarán en sólo 25 años, entre otras consecuencias, además de que los niveles globales del mar podrí­an aumentar por lo menos 20 pies, con la pérdida de las capas de hielo en la Antártica, devastando las áreas costeras de todo el mundo; las ondas de calor serán más fuertes e intensas que las que en estos dí­as estamos sintiendo; las sequí­as e incendios serán más frecuentes; el océano írtico podrí­a quedar libre de hielo en el año 2050, y más de un millón de especies corren el riesgo de extinguirse ese año.

Nosotros, los seres humanos, usted, su familia y yo, si nos los proponemos, podemos contribuir a evitar que sobrevenga esa catástrofe que sufrirí­an nuestros nietos y demás descendencia, sobre todo si tomamos en consideración que moralmente estamos obligados a realizar pequeños ajustes en nuestra rutina diaria, lo cual puede coadyuvar a detener el calentamiento global. El momento oportuno para que juntos podamos resolver el problema es ahora mismo.

Los expertos aconsejan algunas cosas que estamos en capacidad de hacer, como cambiar la iluminación doméstica, reemplazando los focos incandescentes por focos fluorescentes, lo que implica cierto gasto, pero usted ahorrarí­a un promedio de 150 libras de consumo de dióxido de carbono al año.

Otro consejo consiste en utilizar menos los automóviles, en el sentido de caminar cuando se trata de distancias cortas, usar bicicletas, compartir el vehí­culo o viajar en el servicio colectivo de pasajeros. De esa manera se ahorrará una libra de dióxido de carbono por cada kilómetro y medio.

También puede reciclar algunos objetos y ahorrar el gasto de energí­a, reduciendo la mitad de lo que consume en su hogar. Un ejemplo es utilizar menos agua caliente, la cual requiere gran cantidad de energí­a. Si usa menos agua caliente al bañarse, y es de los que lo hace diariamente, solo usted ahorrará 350 libras de de producción de dióxido de carbono durante un año.

Puede contribuir a evitar que persista el calentamiento global, si evita lo más que pueda el uso de productos empacados, y puede ahorrar 1,200 libras del consumo de dióxido de carbono si disminuye su basura en un 10 por ciento, y si es de los privilegiados que cuenta con aire acondicionado en su casa o en su oficina, mueva sólo 2 grados de su termostato, y ahorrará alrededor de 2 mil libras de producción de dióxido de carbono.

Apague sus aparatos electrónicos si no los está usando, e, incluso, desconéctelos, pues de esa manera ahorra el consumo de energí­a.

(El electricista  Romualdo Tishudo llega a la sala de terapia intensiva de un hospital, observa a los pacientes que están conectados a diversos aparatos y les grita -¡Respiren hondo un momento! Voy a cambiar los fusibles).