Famoso por albergar las ruinas de Tikal, entre muchas, muchas otras más, por ser parte de la reserva de la Biósfera Maya, por ser la tierra que inspiró a Virgilio Rodríguez Macal, el lugar al que le cantó Valentín del Valle Góngora, por el chicle, el chile habanero, los bollos, La Chatona y el bello lago Petén Itzá y su isla; Petén, el más grande de todos los departamentos de Guatemala, y también el más olvidado y por ende en donde más abusos se cometen, por ejemplo:
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La selva se consume por fuegos que personas inconscientes o bastante lúcidas provocan, ya sea para sembrar milpa o para construir pistas de aterrizaje de avionetas que, por cierto, pueden transportar cantantes como El Chapo o a los Tigres del Norte varias veces al año.
Espacios que deber ser conservados se transforman y sirven para quien pague más o mande más y de esta cuenta se permite la construcción de centros comerciales y restaurantes de comida rápida, poniendo en riesgo al ecosistema y restándole belleza a la entrada de la isla.
La siembra de palma africana hace que familias enteras dejen sus tierras, presionadas por quienes emprenden estos cultivos o por vecinos que, respondiendo al llamado de terratenientes, amenazan con quitarle la vida a quien no ceda, y muchos otros se enferman por la contaminación que causa la producción de estos cultivos.
Las calles de Flores, otrora empedradas (sabiamente además para contrarrestar el calor) son tapizadas por un adoquín feo y barato (que al pueblo le cuesta caro), restándole belleza a la isla y perjudicando durante su larga remodelación a hoteleros, restauranteros y comerciantes.
Además la isla es invadida por buses de uno y dos niveles que suben y bajan pasaje ahí, cuando existe en Santa Elena una terminal destinada para esto, de nuevo el medio ambiente parece no preocuparle a las autoridades peteneras.
Igualmente, las calles de Santa Elena son un caos, justo en pleno invierno deciden componerlas (o al revés), ojalá que esto sirva para cambiar desagí¼es y drenajes, ya que hay épocas en las que el mal olor es insoportable.
Y aún hay más, los índices de violencia: robos, asesinatos, maltrato. Por otro lado la represión que sufrieron estudiantes de la Usac por un diputado que, además, tiene tapizado al departamento con propaganda política. El descuido evidente en los sitios arqueológicos y turísticos; los abusos que se cometen en muchas escuelas de varios municipios, por parte de las autoridades de educación y, por supuesto, la contaminación del lago, evidente cada día más y la gente calla (por miedo) y aguanta.