Las fuerzas del gobierno yemení recapturaron ayer un estratégico pasaje en el sur después de un cañoneo intenso de las guaridas de Al Qaeda en la zona, el cual dejó 43 milicianos muertos, dijeron militares y funcionarios médicos.
Los militares intensificaron los ataques terrestres y aéreos a al-Qaida en el área montañosa de al-Rahha en la provincia sureña de Lahj, una región estratégicamente importante que une el sur con las ciudades del norte de Yemen.
La ofensiva sucede a dos ataques sorpresivos seguidos de los milicianos a bases del ejército yemení en el área.
Los oficiales militares dijeron a The Associated Press que las fuerzas del gobierno tratan de recuperar ciudades clave en las provincias de Adén y Abyan en el sur, que fueron controladas por al-Qaida. Hablaron con la condición del anonimato por no estar autorizados a hablar con la prensa.
Milicianos vinculados con al-Qaida han aprovechado un año de conmoción política interna y vacío de seguridad en Yemen para extender su control en el sur del país. Los milicianos han capturado varios pueblos, ciudades y franjas enteras de terreno, y la campaña militar hasta ahora no ha podido recuperarlos.
El levantamiento en Yemen, inspirado por las revueltas de la Primavera Arabe, obligó al presidente Alí Abdalá Salé a dejar el poder en febrero. Su sucesor, Abed Rabbo Mansour Hadi, fue más tarde confirmado como presidente en una votación nacional. Hadi ha prometido combatir a al-Qaida y a la vez reestructurar las fuerzas armadas en las que los leales a Salé y los familiares del ex presidente siguen manteniendo altos cargos.
La filial de al-Qaida en Yemen, conocida como al-Qaida en la Península Arábiga, es uno de los desprendimientos más peligrosos del movimiento.
En febrero se atribuyó un osado ataque a otra base militar en el sur que dejó unos 200 soldados muertos. Los rebeldes acribillaron las carpas donde dormían los soldados cerca de la ciudad de Zinjibar y después hicieron desfilar a docenas de soldados capturados por un pueblo cercano.