En cualquier parte del mundo cuando a una persona le roban el vehículo, inmediatamente llama a la policía por dos razones, una por aquello de que su vehículo pueda ser usado para algún hecho delictivo y la otra, por la esperanza de que aparezca. A continuación da parte al seguro por el aquello de que si aparece, por los daños que el vehículo pueda tener.
Como a los guatemaltecos nos gusta ser diferentes, lo primero que hacemos es llamar al seguro, ya que si localizan el carro, lo recuperan y con la boca callada se lo entregan a su cliente y lo que tienen que gastar en reparaciones es muy poco. Si se da parte a la policía que el vehículo se lo robaron, si ésta lo recupera que es muy difícil, lo mandan a un predio y allí lo desguajan, entonces el seguro tiene que pagar el valor del vehículo.
Porque no confiamos en las autoridades es que se hace de esta forma y los del seguro proceden así para no tener que pagar cantidades elevadas de dinero por los vehículos que desguajan en los predios judiciales, pero el problema es que los ladrones o los dueños de las casas donde se encuentran los vehículos no son denunciados y al poco tiempo, vuelven a las andadas.
Sería conveniente que de manera confidencial, la policía llegara a un arreglo con las aseguradoras, para que de manera no oficial se les proporcionen las direcciones donde han encontrado los vehículos robados y el nombre de las personas que estaban al cuidado de ellos, para formar su base de datos de lo contrario el problema seguirá indefinidamente.