Sin embargo, el ministro australiano de Salud, Nicola Roxon, dijo que el balance de muertos por la enfermedad será probablemente menor del previsto por estas proyecciones, que se basan en la hipótesis de falta de vacunas contra el virus A (H1N1) y de antivirales.
«Podríamos alcanzar las 6.000 muertes en todo el país», indicó Roxon a la radio ABC.
«Es realmente la peor proyección en estos momentos», añadió.
Australia, el país de la región de Asia Pacífico más afectado por la pandemia, con 11.194 casos confirmados, que representa casi el 12% de los 94.500 casos confirmados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene previsto una campaña de vacunación masiva a partir de octubre.
Los ministros de Salud de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, se reunieron el miércoles en Buenos Aires para tratar de frenar el avance de la pandemia que está golpeando con fuerza en pleno invierno austral.
Los participantes resolvieron compartir información y los diagnósticos de la situación, así como monitorear la provisión de antivirales en la región.
El ministro argentino de Salud, Juan Manzur, precisó que la tendencia era hacia «una disminución de la demanda de consultas» pero advirtió de la necesidad de mantener la cautela porque no se descarta «una segunda oleada» en el Cono Sur.
En Perú, una embarazada y un hombre que padecía hipertensión se convirtieron en la sexta y séptima víctimas mortales en el país, anunció el miércoles el Ministerio de Salud. El número de afectados ascendió a 2.226 tras detectarse 144 casos nuevos.
También en Costa Rica se confirmaron el miércoles dos nuevas muertes, elevando el total a nueve.
En Asia, Hong Kong anunció el jueves que las autoridades sanitarias investigaban las causas de la muerte de un hombre de 42 años el pasado 10 de julio que podría ser la primera víctima mortal de la enfermedad en el territorio.
La ex colonia británica ha registrado un total de 1.467 casos.
Europa se preparaba también para enfrentarse a un posible rebrote de la enfermedad, una vez finalizado el verano boreal.
El laboratorio farmacéutico francés Sanofi anunció el jueves haber recibido un pedido del ministerio francés de Salud para iniciar la producción de una vacuna contra el nuevo virus A (H1N1).
Este pedido «prevé el suministro inicial de 28 millones de dosis de vacunas (…) e incluye una franja opcional de 28 millones de dosis adicionales», según un comunicado de la empresa, que añadió que serán necesarios entre cuatro a seis meses para producir las primeras dosis.
El miércoles el gobierno francés había anunciado que había pedido 94 millones de dosis y la movilización de médicos a partir del 23 de julio.
El grupo suizo Novartis afirmó el jueves al presentar sus resultados semestrales en baja que había recibido varios encargos -entre otros de Francia, Holanda y Suiza-, de la vacuna contra el virus A (H1N1), cuyas pruebas clínicas empezaron en julio. El grupo anunció una baja del 12% su beneficio neto en el primer semestre de 2009, pero su presidente señaló su optimismo ante «el fuerte impulso de los productos lanzados recientemente» al mercado.
La Organización Internacional de la Salud Animal (OIE) recordó el jueves que un eventual papel de los cerdos en la infección «no ha sido demostrado».
«No existe ninguna prueba, de momento, de que los animales tengan algo que ver» en su propagación, declaró la ex Organización Internacional de Epizootias en un comunicado, antes de insistir en que no hay motivos para imponer restricciones a las importaciones porcinas.
La Iglesia católica portuguesa decidió modificar algunos rituales de las misas para evitar la transmisión de la gripe porcina y recomendó a los curas que entreguen la hostia en la mano a los fieles en lugar de depositarla en su boca, indicaron el jueves fuentes eclesiales.
«La hostia será entregada en la mano y los sacerdotes deberán purificar muy bien sus manos», indicó a la AFP el padre Vitor Feytor Pinto, responsable de las cuestiones de salud de la Iglesia portuguesa.
El ritual del «intercambio de la paz será remplazado por un simple saludo de cabeza y las pilas de agua bendita deberán estar vacías», añadió el padre, que precisó que «la próxima semana, todos los curas portugueses serán informados de estas orientaciones de la conferencia episcopal», decididas en coordinación con las autoridades sanitarias del país.
Un obispo británico ya había aconsejado a las iglesias no poner más agua bendita en las pilas para tratar de frenar la pandemia de gripe porcina en Gran Bretaña, donde han muerto 17 personas.
Desde inicios de mayo, las autoridades portuguesas diagnosticaron 107 casos de personas infectadas por el virus A(H1N1), de las cuales 104 han «retomado su vida normal», según un balance del ministerio de Salud difundido el miércoles.
El virus, que combina elementos de la gripe humana, la porcina y la aviar, infectó oficialmente a más de 94.512 personas en el mundo y mató a más de 429, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el 11 de junio declaró el estado de pandemia.