Aumento al Ministerio de Cultura


Es de esperarse, pues, que el Ministerio de Cultura impulse el desarrollo del arte popular, general y proceda a la recuperación de esas salas bloqueadas en la actualidad.

José Antonio Garcí­a Urrea

Entre las cosas positivas que trajo el triunfo de Carlos Peña, para mí­, se encuentra el ofrecimiento que hizo el presidente Berger, de dejar programado un aumento en el Presupuesto del Ministerio de Cultura y Deportes, para el año entrante del 2,008, a fin de contribuir al desarrollo del arte popular, ese que no tiene patrono.

Los artistas populares, de diferentes subramas de las Bellas Artes, se las arreglan como pueden, no obstante que constituyen un renglón positivo dentro de la cultura. El arte une a los pueblos, no como otro espectáculo que genera violencia a causa de la cual en una oportunidad se estuvo a punto de romper relaciones diplomáticas con El Salvador al haberse puesto de «punta» a los dos pueblos.

Entre nosotros los guatemaltecos abundan las expresiones artí­sticas, y en lo que a mí­ me concierne en la rama teatral, como dramaturgo y actor en descanso, las salas de Teatro propiamente dicho, cada vez se han clausurado más. Quedan: el Gran Teatro Miguel íngel Asturias, el Teatro de Cámara del mismo ente, así­ como el Teatro de Bellas Artes, pero son insuficientes para montajes del verdadero Teatro, no teatro chatarra que se puede arrinconar en cualquier lugar.

El Ministerio de Cultura deberí­a de hacer las gestiones necesarias para recuperar el Fox, el hoy Tikal, Teatro Palace, Teatro Lux que tiene un escenario y cubo escénico. Estos teatros fueron anulados por empresas cinematográficas extranjeras, las mismas que demolieron el Teatro Capitol, conceptuado como uno de los mejores teatros latinoamericanos. En él se realizaron dos temporadas de ópera durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo.

En la época en la que existió la Dirección de Cultura y Bellas Artes, bajo la dirección de la abogada Eunice Lima, se realizaron las temporadas de Teatro Guatemalteco con participación, además, de alumnos de Educación Media. Aquí­ tenemos buenos dramaturgos creadores de obras de Teatro, no de antiteatro, pero no pueden llevar a escena sus obras por la carencia de salas formales.