«Aumentar el número de mujeres en los puestos polí­ticos es un tema de justicia»


Olga Villalta:

Olga Villalta es licenciada en Ciencias de la Comunicación y coordinadora del Grupo Interdisciplinario para la Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos. En esta entrevista, realizada en el marco de la conmemoración del Dí­a Internacional de la Ciudadaní­a de las Mujeres que se celebra el 8 de septiembre, Villalta comenta cómo la ciudadaní­a es un tema muy lejano para las mujeres guatemaltecas, principalmente porque el Estado no garantiza que todas tengan sus documentos de identificación. Asegura que las mujeres deben enfrentarse a muchos obstáculos para participar en el espacio público y afirma que garantizar una mayor representación de las mujeres en la toma de decisiones es un tema de justicia.

Por: Más Mujeres, Mejor Polí­tica
masmujeresmejorpolitica@gmail.com

Más Mujeres Mejor Polí­tica (MMMP): ¿Qué significa el ejercicio de la ciudadaní­a para las mujeres?

Olga Villalta (OV): La vivencia de la ciudadaní­a de las mujeres es decreciente, sobre todo en Guatemala, porque tenemos pocos años de contar con derechos ciudadanos. Es por eso que muchas mujeres no cargan cédula, porque todaví­a no relacionan ese documento de identidad con el ejercicio de la ciudadaní­a dentro de un paí­s. La ciudadaní­a para las guatemaltecas es algo lejano, no concreto ni cotidiano. Una cosa es que algunas activistas hablemos de la ciudadaní­a plena y otra cosa es cómo la viven la mayorí­a de mujeres. Yo creo que les interesa poco, porque todaví­a no es parte fundamental de sus vidas.

MMMP: ¿Cuáles son las causas principales que impiden a las mujeres ejercer su ciudadaní­a?

OV: Tenemos un rezago. Los principales servicios públicos han abandonado a las mujeres, no han sido beneficiosos para nosotras. Nos negaron el acceso a la educación y al espacio público. Nos dijeron que habí­a que aprender los oficios de la casa para que no se enojara nuestro marido. Existe una vivencia, a nivel familiar, que no nos preparó para el espacio público, no estamos preparadas para ejercer la ciudadaní­a. Las mujeres que se atreven a irrumpir, las necias que andan por ahí­ y las que se atreven a decir algo en la cosa pública, son rechazadas. Hay una concepción de vernos como minusválidas, como las pobrecitas que a veces nos atrevemos a pensar. Además, si se participa en la cosa pública, hay una condena por dejar solos al marido y a los hijos.

MMMP: Las mujeres indí­genas son doblemente discriminadas en el paí­s. ¿Cómo repercute esta discriminación en el ámbito de la ciudadaní­a para las mujeres mayas, garí­funas y xincas?

OV: Las mujeres indí­genas, por la pobreza, tienen menos posibilidades de movilizarse para participar en los espacios públicos. En el sentido en que las mujeres son las más pobres de las pobres, son las que menos deciden.

MMMP: ¿Qué implicaciones tiene para la democracia del paí­s el que las mujeres tengan numerosas limitaciones para ejercer su ciudadaní­a?

OV: La más obvia es la poca representación de las mujeres en los espacios de decisión. En el Congreso, por ejemplo, por el diseño de las polí­ticas de elección, las mujeres que desean competir para diputadas, tienen que pagar los mismos costos económicos que los hombres. Aunque seamos profesionales, muchí­simas mujeres no tenemos la capacidad de hipotecar la casa para conseguir una diputación. En ese sentido, las mujeres somos más conservadoras, pareciera que el hombre tiene más posibilidades y espí­ritu para la aventura. Aumentar el número de mujeres en los puestos polí­ticos es un tema de justicia. Sin embargo, es lamentable que algunas mujeres que ejercen la polí­tica actúen como los hombres, y piensen que de manera autoritaria tendrán más poder.

MMMP: ¿Qué medidas son necesarias impulsar para garantizar el pleno ejercicio de la ciudadaní­a femenina?

OV: Se han implementado varias medidas que se conocen como «medidas de discriminación positiva». La idea es establecer un número de cuotas mí­nimo de participación para las mujeres. Otra opción es la paridad, para garantizar que en las listas de candidatos los puestos sean alternos entre un hombre y una mujer. Son medidas que ayudan. Puede que las mujeres que sean electas no me representen, pero el imaginario sobre la participación va cambiando, la gente se acostumbra a que las mujeres también pueden dirigir la cosa pública.

MMMP: ¿Qué beneficios concretos trae para un paí­s como el nuestro, el ejercicio pleno de la ciudadaní­a de las mujeres?

OV: Vamos a ganar una dimensión más humana, los hombres van a ganar en el sentido de que podamos compartir el poder con ellos, no para enriquecernos, sino para que nuestros hijos vivan en mejores condiciones, para que en este paí­s vivamos con una sonrisa puesta. La presión social, cultural para los hombres también ha sido desgastante, y no se vale tampoco. Los hombres tienen que perder el miedo y lo que tienen que pensar es que vamos a ganar todos.