Los llamamientos a la dimisión de Ehud Olmert, sospechoso de haber recibido sobornos, se multiplicaban hoy en Israel, mientras el primer ministro -ya involucrado en otros casos de presunta corrupción- se aferraba a su puesto.
Esas llamadas precedían de los partidos de la oposición -tanto de derecha como de izquierda- y de los laboristas, socios del gobierno, mientras la prensa dudaba de las posibilidades de Olmert para volver a ganar la confianza de los israelíes, pese a su sorprendente capacidad de «supervivencia» política demostrada en el pasado.
El secretario general del partido laborista, Eytan Cabel, afirmó hoy que Olmert debería renunciar a su cargo ya que «la nueva investigación es la gota que colmó el vaso».
El jefe del grupo parlamentario del Likud, Gideon Saar, reclamó por su parte la «dimisión del gobierno y la celebración de elecciones anticipadas».
Vista «la gravedad de las sospechas que pesan sobre Olmert, no es capaz de asumir sus funciones», añadió.
La prensa se sumó a estas críticas. Así, el diario Maariv se preguntó en su edición de hoy «Â¿Por qué deberíamos creer a Olmert que, una vez más, está enredado en asuntos de grandes sumas de dinero?».