Atentado suicida al sur


Al menos 21 policí­as murieron hoy en un atentado perpetrado por un kamikaze que se infiltró en un entrenamiento policial en Uruzgán, Afganistán.


El ministerio afgano del Interior indicó que el kamikaze ingresó en una unidad de reserva de la policí­a en la capital de la provincia, Tirin Kot, e hizo estallar los explosivos que llevaba adheridos al cuerpo.

El ministerio calificó el atentado de «ataque bárbaro» y fustigó a los «enemigos de la paz y la estabilidad» en Afganistán, expresión que el gobierno utiliza para designar a los insurgentes talibanes.

El chofer de una ambulancia del departamento provincial de salud, Ahmad Shah, que se dirigió inmediatamente hacia el lugar del atentado, describió escenas parecidas a una «carnicerí­a».

«Hay cuerpos por todos lados, mucha sangre, las gorras y las botas de los policí­as están esparcidas por todos lados, mezcladas con sangre y huele a explosivos», dijo.

«Todo lo que he podido ver es sangre y restos de uniformes y cuerpos por todas partes. Unos 18 cuerpos están amontonados en un rincón y pueden verse restos del cuerpo del suicida», dijo Shah.

Esa unidad policial se estaba entrenando en las instalaciones de una empresa de construcción desafectada.

El jefe de la policí­a provincial, Juma Gul Himat, indicó que el kamikaze no era policí­a pero que habí­a conseguido un uniforme para mezclarse en el grupo. Precisó que se abrió una investigación para determinar cómo pudo infiltrarse.

Un portavoz talibán, Yusuf Ahmadi, reivindicó el ataque en un llamado telefónico.

«Somos responsables del ataque suicida en Tirin Kot», afirmó. «Más tarde, les entregaremos más información sobre las ví­ctimas».

El director provincial de Salud, Jan Agha Miajail, indicó que los heridos habí­an sido trasladados al hospital militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la provincia.

Uruzgán es una de las cuatro provincias del sur de Afganistán, golpeada duramente por un incremento de los ataques insurgentes desde la expulsión de los talibanes del poder en Kabul, a fines de 2001, por una coalición liderada por Estados Unidos.

A menudo, combatientes talibanes llevan a cabo ataques suicidas o colocan bombas en las carreteras contra las fuerzas de la OTAN, de Estados Unidos y de la policí­a y el ejército afganos.

Unos 70 mil soldados de fuerzas internacionales están desplegados en Afganistán.

Ayer, un kamikaze hizo estallar un coche bomba contra un convoy de tropas extranjeras en las afueras de Kabul, hiriendo a tres personas, entre ellas un soldado.

Del otro lado de la frontera, en Pakistán, un responsable estadounidense del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) fue secuestrado hoy por hombres armados en la localidad de Quetta.

Su vehí­culo, en el que figuraban las siglas del ACNUR, cayó en una emboscada que le tendieron hombres armados cuando

El funcionario, identificado como John Solecki, cayó en una emboscada cuando se dirigí­a en un coche con las siglas del ACNUR a su oficina en la capital de la provincia de Baluchistán, explicó el jefe de la policí­a de Quetta, Humayun Jogezai.

Los agresores mataron al chofer paquistaní­.

Quetta, a 70 km de la frontera afgana, es considerada un refugio de los jefes talibanes afganos. Baluchistán está sumido en una rebelión separatista.