El nuevo presidente libanés, Michel Sleiman, asume el cargo hoy y se dispone a lanzar consultas con la mayoría, apoyada por Occidente, y la oposición liderada por el Hezbolá, para formar un gobierno de unión nacional.
El general Sleiman, de 59 años, entró al palacio presidencial de Baabda hoy, donde fue recibido por la Guardia Republicana y una salva de 21 cañonazos.
Luego se dirigió al salón de honor, donde se sentó en el sillón presidencial, vacante desde la partida de su predecesor, el pro sirio Emile Lahud, en noviembre de 2007.
Sleiman, un cristiano maronita que hasta ahora era comandante en jefe del Ejército, fue elegido ayer por 118 de los 127 diputados del Parlamento libanés, en presencia de numerosas personalidades árabes e internacionales.
Después de meses de bloqueo político, esta elección fue posible gracias a un acuerdo firmado el 18 de mayo en Doha por la mayoría y la oposición libanesas.
«Debemos unirmos y trabajar con miras a una sólida reconciliación. Hemos pagado muy cara nuestra unidad nacional. Preservémosla, tomados de la mano», dijo Sleiman en el discurso que pronunció luego de su elección.
El presidente libanés elogió el papel de la «resistencia», refiriéndose al Hezbolá, en la lucha contra Israel, pero advirtió que el partido chiita no debía «aprovechar sus éxitos para utilizarlos en los conflictos internos».
También manifestó el deseo de establecer relaciones diplomáticas con Siria, la ex potencia de tutela de Líbano, y de instaurar una estrategia de defensa contra las violaciones israelíes del territorio libanés.
En este discurso, la prensa libanesa vio una «hoja de ruta» satisfactoria para todas las partes.
El discurso «fue global y realista. Sienta las bases del Estado al cual todos aspiramos», dijo el diputado Antoine Zahra (mayoría).
El mandatario «trató cuestiones que nadie se atrevía a mencionar, sobre todo la estrategia de la defensa del Estado, la prohibición de recurrir a las armas en el interior del país y el establecimiento de relaciones diplomáticas con Siria», agregó.
El diputado opositor Selim Aun consideró que el discurso del nuevo jefe de Estado «está en conformidad, en gran parte, con el memorándum de entendimiento concluido entre la Corriente Patriótica Libre (CPL, oposición) y el Hezbóla», sobre todo en lo que respecta a «la estrategia de defensa, las relaciones con Siria y la consagración del entendimiento nacional».
Como se considera que a partir de la elección de un presidente el gobierno ha renunciado, en las próximas 48 horas Sleiman debe abrir consultas para la formación de un gobierno de unión nacional, según las nuevas premisas fijadas por el acuerdo de Doha, que proporciona a la oposición una minoría de bloqueo, con once ministros en un total de treinta.
En los medios políticos circulan dos nombres para el cargo de primer ministro: Fuad Siniora, quien se sucedería a sí mismo, y Saad Hariri, jefe de la corriente de Futuro (el principal bloque de la mayoría) e hijo del ex primer ministro Rafic Hariri, asesinado el 14 de febrero de 2005.
La comunidad internacional elogió ayer la elección de Michel Sleiman como nuevo presidente de Líbano como un paso crucial para la reunificación de esa dividida nación.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, saludó la elección del general Sleiman, subrayando su impaciencia por ver abrirse «una nueva era de reconciliación política» en Líbano.
«Confío en que Líbano ha elegido a un líder comprometido con la protección de su soberanía, extendiendo la autoridad del gobierno en todo Líbano, y respetando las obligaciones internacionales libanesas bajo las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Bush.
Sleiman, de 59 años, comandante en jefe del Ejército libanés desde 1998, cristiano maronita, tiene ahora la difícil tarea de iniciar la reconciliación, tras 18 meses de conflictos políticos.
Sleiman prestó juramento tras una sesión en la que recibió el apoyo de 118 de los 127 diputados y pidió a «los políticos y ciudadanos que inicien una nueva fase» en la que se cumplan «los intereses de la nación».
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon saludó la elección de Sleiman, expresando su esperanza de que esto lleve a una «revitalización de todas las instituciones constitucionales» libanesas.
«El secretario general felicita al pueblo de Líbano por la elección de Michel Sleiman como presidente de la República», dijo su oficina de prensa en un comunicado.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, describió la elección de Sleiman como «una etapa central» en la resolución de la crisis y le deseó «pleno éxito».
La presidencia eslovena de la Unión Europea saludó la elección de Sleiman y expresó de paso su apoyo a la «unidad y estabilidad» de Líbano en un comunicado.
«La presidencia de la UE reafirma su apoyo a la soberanía, la independencia, la integridad territorial, la unidad y la estabilidad de Líbano», indicó el texto.
El presidente sirio Bachar al Asad telefoneó a Sleiman para felicitarlo y le prometió que Damasco está «con Líbano», según la televisión libanesa.
Un gran número de representantes internacionales asistieron al acto de juramento, como el emir de Qatar, el jeque Hamad ben Jalifa al Thani, el secretario general de la Liga írabe, Amr Musa, el jefe de la diplomacia francesa, Bernard Kouchner, y el de la española, Miguel Angel Moratinos.
También estaban los cancilleres de los principales sostenes internacionales de los dos bandos libaneses, como el ministro saudí de Relaciones Exteriores, Saud al Faisal, por un lado, y Walid Muallem y Manuchehr Mottaki, sus homólogos de Siria e Irán, aliados del grupo radical Hezbolá.
El primer ministro canadiense, Stephen Harper, saludó la elección de Sleiman y aseguró querer ayudar al gobierno libanés «de todas las formas posibles» para garantizar la estabilidad del país.
«Canadá está dispuesto a ayudar al gobierno de Líbano de todas las formas posibles», declaró Harper en un comunicado, precisando tener la esperanza de que ese país va en la «dirección correcta» con Sleiman, general que tiene una «extraordinaria experiencia».