POR ALEXIS BATRES
El doctor Ricardo Asturias Valenzuela, actual director de la Sociedad del Niño, participó en los eventos conocidos como la Revolución de 1944, cuando se exigió la renuncia del entonces presidente, general Ponce Vaides -testaferro de Jorge Ubico-, al ingresar a la Guardia de Honor junto a 14 estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la madrugada del 20 de octubre de 1944. En una entrevista a Diario La Hora, narró sin titubeos lo acontecido en aquella época cuando los estudiantes se unieron con otros sectores para generar el período de mayores cambios modernos para nuestro país. Se transcribe a continuación su relato desempolvado directamente de su memoria.




Todo nace desde la lucha cívica contra Ubico, porque sucede que los 14 años de su Gobierno impactaron mucho en la vida de los estudiantes. Nosotros vivimos esa época y nos sentíamos decepcionados de que los ideales y las inquietudes que teníamos como estudiantes, no se podían realizar porque había un régimen dictatorial y tiránico que, lógicamente, no había libertad para nada: ni libertad de expresión, ni de palabra, ni de reunión.
Entonces, los estudiantes -que llegábamos a las facultades provenientes de los centros de educación media, con ideales de hacer alguna labor cultural y académica-, nos encontramos con un círculo universitario muy cerrado y ése era el ambiente que permanecía en el país.
Naturalmente, había que salir adelante en los estudios; los libros de medicina que se utilizaban estaban predeterminados para cada materia. Literatura no se encontraba; prácticamente cuando algún libro interesante caía en manos de los estudiantes, había que pasarlo bajo de agua, porque si se descubría que se estaban leyendo libros que no eran de la simpatía del Gobierno, se consideraba un delito.
Lógicamente, la Universidad estaba sujeta totalmente al Gobierno. El Gobierno nombra al Rector, Decano, profesores, conserjes, todo. Era una dependencia total, no había autonomía porque ésta la quitó Ubico cuando llegó.
De manera que todo esto comenzó a hacer sentir al estudiantado que estaban viviendo en una época que no era de acuerdo con los ideales y sentimientos de la juventud, con las inquietudes. Por lo general nos dedicábamos al deporte, porque, si había posibilidad, iba al estadio a hacer atletismo; en algunos clubes deportivos se podía hacer alguna actividad.
REBELDíA ESTUDIANTIL
Pero se fue fomentando un sentimiento de rebeldía contra la opresión y el estudiantado comenzó a pensar en cómo acabar con la dictadura de Ubico; eran los únicos que lo podían hacer porque ningún otro grupo podía reunirse y emitir opinión. Pero nosotros teníamos la ventaja de que nos juntábamos a las horas de clase, en actividades deportivas y ahí podíamos platicar.
Comenzó a gestarse una rebeldía estudiantil; la juventud siempre ha estado dispuesta a liberar a sus países de estas dictaduras. Comenzamos a realizar una serie de actividades en todas las facultades que en ese entonces se encontraban separadas.
Las reuniones se comenzaron a realizar en los años de 1938 a 1939, ahí se comenzaron estos movimientos; incluso, los diferentes dirigentes estudiantiles comenzamos a pensar cómo se podía unificar el sentimiento y la opinión del estudiantado.
Entonces, comenzamos a hacer unas actividades estudiantiles, que en opinión del Gobierno, eran inocentadas de los estudiantes, porque nos reuníamos para hacer una celebración de la cátedra prima de Medicina o para hacer elección de Reina Universitaria, una competencia deportiva y prácticamente logramos que llegaran estudiantes de todas las facultades. Así comenzamos a conocernos y a platicar para ver quiénes tenían la misma opinión de luchar contra la tiranía.
Esas actividades, el Gobierno no las suspendieron, porque consideró que era una actividad universitaria; poco a poco se fueron juntando grupos de las distintas facultades y se comenzó a gestar toda una serie de ideas para poder llegar al fin propuesto.
Naturalmente, comenzamos a tener algunas actividades de rebeldía. La Facultad de Medicina pidió la renuncia al Decano de ese entonces, el doctor Lizardo Estrada, y el Gobierno no dijo nada; aceptó la renuncia del Decano y nombró al doctor Ramiro Gálvez. El procedimiento fue el mismo, que el Gobierno lo nombró, pero fue un éxito de los estudiantes que por primera vez se lograba un cambio de Decano a petición de estudiantes. Igualmente la Facultad de Derecho pidió la renuncia del Decano y logró también un cambio.
Todo esto comenzó a fomentar una actitud de rebeldía y como el general Ubico estaba en todas sus actividades de su tercera reelección a la Presidencia, entonces no le daba mucha importancia a toda esta actividad estudiantil.
LA HORA DE LAS PROTESTAS
Por fin llegó el 44 y era hora de actuar de una forma más enérgica; entonces nos reunimos y se habló de una manifestación. La primera manifestación que se hacía en contra de Ubico, se hizo el 24 de junio de 1944 a mediodía. Le llamamos «La manifestación del Silencio»; todos los estudiantes desfilábamos de dos en dos por toda la Sexta Avenida, le dimos la vuelta al parque. Aun cuando el Gobierno estaba listo para terminar con la manifestación, no lo hizo y eso nos envalentonó.
Por la tarde de ese mismo día, se convocó a una manifestación de más envergadura; llegaron profesores, obreros, estudiantes, mujeres, que fue una manifestación masiva y esa llegó al parque y gritábamos «Que renuncie Ubico». Fue la primera vez que había una manifestación pública contra el dictador, que se le tenía, por parte de la ciudadanía, un pánico espantoso.
Esa manifestación nos envalentonó y convocamos a una manifestación el 25 por la mañana, pero, ¡ahí sí!, todos los que ya estaban empezando a reunirse, donde había una gran cantidad de estudiantes, ahí el Ejército intervino. La Caballería, sable en mano, desbarató la manifestación, pero las mujeres, que siempre han demostrado mucho valor, se reunieron al mediodía en la Iglesia San Francisco y decidieron protestar y organizaron su manifestación por la quinta avenida y 18 calle y cuando iban por la sexta avenida y la 17 calle, sonaron los disparos y ahí murió María Chinchilla, y quedaron dos o tres damas heridas; hasta ahí llegó la participación de las mujeres, pero ese hecho ya fue muy sangriento, porque murió una maestra muy apreciada.
Todo esto era una lucha abierta contra el Gobierno; el día 26 todos los estudiantes habíamos declarado huelga, huelga estudiantil y en todos los trabajos que teníamos como estudiantes en la Universidad, de manera que los estudiantes de Derecho que estaban en los tribunales, en huelga; nosotros en los hospitales, en huelga; los ingenieros en su trabajo, en huelga. Se declaró huelga general de los estudiantes, en sus trabajos, en sus prácticas y en sus estudios.
¿Qué hacer en ese momento? Ahí comenzaron a intervenir unos profesionales como lo fue el licenciado Vitelli, licenciado José Rollsbeneth, el licenciado Federico Rollsbeneth, Eugenio Silva Peña, doctor Enrique Echeverría ívila y Guillermo Torie… todos ellos comenzaron a intervenir como profesionales que, desde luego, no eran de la simpatía del Gobierno. Ellos indicaron que era conveniente que participara porque el Gobierno había declarado una lucha contra el estudiantado acusándolos de fascistas y suspendió las garantías, y en esa época no era como suspenderlas ahora; en esa época quien no cumplía las garantías, lo mataban, es decir que si a las nueve de la noche no se podía caminar, no se podía caminar.
Los profesionales hablaron con funcionarios, para deducir que los estudiantes no eran fascistas, que estaban reclamando un respeto a la ciudadanía y que todas sus actividades eran en función de patriotas y de estudiantes.
UBICO RENUNCIA
Pero a Ubico no le interesó y mantuvo la restricción de garantías. Sin embargo, este grupo de profesionales continuó trabajando, e intervino el entonces Embajador de los Estados Unidos, que más o menos propició las reuniones con el general Ubico; se acordó que había que considerar más despacio el problema y este grupo de abogados, comenzó a pensar en cómo sustituir a Ubico, incluso éste estaba enterado de esta actividad, y comenzaron a pensar en que se iba a nombrar a Arturo Ubico, como Presidente provisorio; era pariente del presidente. Pero cuando ya estaba todo en preparación, entonces surgió la llegada al palacio de los generales Ponce Vaides, Pineda y Villagrán, que no eran del grupo de Ubico, pero llegaron como generales a protestarle a Ubico, de por qué iba a dejar el mando en un civil, y no en un militar.
Aparentemente hubo una discusión, Ubico les tiró la renuncia y ellos consideraron que eran los herederos de Ubico; ésa es una versión. Otra es que ellos eran mandados por el general Anzueto, que tenía todas las aspiraciones para sustituir a Ubico y que eran del grupo de Anzueto, lo cierto es que llegaron y la caída de Ubico fue una caída de un movimiento eminentemente cívico. No hubo más que la muerte de María Chinchilla y los golpes que los soldados les dieron a los manifestantes el día 25 en la mañana.
Ubico presentó su renuncia y desde luego, para todos nosotros fue un triunfo, habíamos logrado el propósito, salir de Ubico, salir de la tiranía; esa era la meta que nos habíamos trazado, y fue una gran fiesta. Todo el mundo feliz celebrando la renuncia de Ubico, pero había que completar esa renuncia, había un triunvirato que estaba conformado por Ponce Vaides, Villagrán y Pineda, se les pidió que la Asamblea conociera la renuncia de Ubico y que se eligiera al Presidente provisorio y el triunvirato manifestó que inmediatamente iba a mandar la renuncia del presidente Ubico y los designados a la presidencia para que la asamblea resolviera y comenzamos a pensar quién sería el Presidente provisorio y pensamos en el doctor Carlos Federico Mora, ése fue el candidato que los estudiantes y los profesionales de avanzada pensaron que era el que iban a proponer en el Congreso.
Llegó la Asamblea Legislativa y todos llegamos a ella; llenamos todos los espacios de la asamblea y cuando se presentó la renuncia de Ubico, Mendizábal, que era el Presidente, dijo que eso pasaría a una comisión. En ese momento, ante los gritos de todos nosotros, se puso de pie Alejandro Córdova, que era el coordinador del Imparcial y pidió que se conociera inmediatamente la renuncia de Ubico, porque el país estaba acéfalo, no había Presidente.
Ganó la ponencia de Alejandro Córdova con el aplauso de toda la Asamblea, y se iba a conocer la renuncia de Ubico y los designados a la Presidencia, y en ese momento se suspendió la sesión con la fuerza pública.
El coronel Castañeda entró con las ametralladoras, a pesar de que cantamos el Himno, a pesar de que hicimos toda una serie de discursos, nos sacaron a todos, incluyendo a los diputados y al día siguiente, el 3 de julio de 1944, se reunieron a puerta cerrada y ellos conocieron de la renuncia y eligieron como presidente provisorio al general Ponce Vaides. Si no se hubiera suspendido la Asamblea, en ese momento se hubiera elegido al doctor Carlos Federico Mora, como Presidente provisorio.
PARTIDOS POLíTICOS
Inicialmente Ponce Vaides manifestó una actitud bastante amplia; inmediatamente autorizó la formación de partidos políticos, autorizó que vinieran exiliados que estaban en México, incluyendo a Clemente Marroquín Rojas. Pero esas medidas eran una ilusión, aunque había que aprovecharlas y formar partidos políticos.
Los estudiantes acordamos que íbamos a formar nuestro propio partido, y en un aula de la Escuela de Enfermeras del Hospital, fundamos el Frente Popular Libertador (FPL), que era el partido de los estudiantes y llegó a ser el partido más fuerte del país y fue el que apoyó la candidatura de Juan José Arévalo Bermejo y logró que triunfara.
Se fundaron otros paridos, Revolución Nacional que era de los trabajadores, y comenzaron a aparecer candidatos; obviamente nosotros no teníamos candidatos, pero Juan José Orozco Posadas que era amigo de Juan José Arévalo y lo propuso como un candidato distinto, un candidato nuevo, una figura que además tenía prestigio internacional e intelectual y que aquí no era conocido como político, nos entusiasmo a todos los estudiantes y a los profesores y nos lanzamos con la candidatura de Arévalo.
Aparecieron otras candidaturas también, Manuel María Herrera, Gregorio Díaz, Ovidio Pivaral, la de Adrián Recinos, la de Clemente Marroquín Rojas, Julio Bianqui, es decir que aparentemente parecía que había una democracia, que los partidos políticos se estaban formando, que las elecciones se iban a celebrar, que los candidatos iban a participar en la elección, que iba haber una libertad en cuanto al voto. Entonces todos trabajábamos en función de las futuras elecciones que estaban programadas para diciembre de 1944.
Naturalmente que Ponce no iba a quedarse con las manos cruzadas y comenzaron a pensar que había que seguir la dictadura y que el Partido Liberal tenía que apoyar la candidatura del provisorio, porque era lo que se acostumbraba en Guatemala a través de los años, apoyar al que estaba. Cuando Ponce comenzó a trabajar como candidato, comenzó a atropellar a todos los partidos políticos, comenzó a sacar gente del país, a meter presos a todos los que protestaban, a hacer una gran campaña con campesinos engañándolos para que le brindaran su apoyo.
Posteriormente vino Arévalo, en agosto y fue un éxito en su venida y jamás se había visto un apoyo tan grande como el que se le dio Arévalo en su venida y como cuando se le dio en sus inicios de campaña; cuando se gritaba «Viva Arévalo», no sólo era por elevar la figura del candidato, era un grito de repudio contra la dictadura, viva la libertad, viva la democracia, viva la dignidad en contra de la dictadura y Arévalo, lógicamente, logró tener un apoyo grande y todos estábamos con la idea de que él podría ser el Presidente.
CAE PONCE VAIDES
Pero cuando vimos la forma en que estaba actuando Ponce y como ya había antecedentes de esos provisorios, ya era otra dictadura, era la continuación de la dictadura, es decir, fueron 108 días de un Gobierno que era nada más que el seguimiento de lo que venía con Ubico.
¿Qué hacemos? A él no lo íbamos a botar con un movimiento cívico; este señor no renuncia con manifestaciones, aquí no hay más que levantar un movimiento armado, pero tampoco queríamos que fuera un golpe militar, sino queríamos que fuera un golpe armado revolucionario y comenzamos a ver cómo lográbamos un contacto entre el Ejército y los Estudiantes o los civiles. Por fortuna que estaba Jacobo Arbenz y Jorge Toriello, que eran del grupo y ellos eran amigos de Carlos Aldana Sandoval, que era el inspector general del Ejercito, hijo del general Aldana, y se le dejó que ellos comenzaran a coordinar con el Ejercito un movimiento armado; ellos se pusieron de acuerdo con el mayor Arana, que era el Jefe de Tanques de la Guardia de Honor y él estuvo de acuerdo.
Hubo mucha discreción al contactar militares de la Guardia de Honor y logró encontrar muchos militares de mucha categoría, que, por fortuna, ese grupo de militares fueron los que definieron el golpe de octubre.
Se acordó que la Guardia de Honor iba a hacer el levantamiento, pero que estudiantes iban a llegar allí para que el público tuviera la sensación de que no era un cuartelazo, sino que era un golpe armado de militares y estudiantes revolucionarios.
Nos pusimos de acuerdo de quiénes debían llegar a la Guardia de Honor en el momento en que nos avisaran que estaba todo listo. Yo era el Presidente de la Facultad de Medicina; todo el grupo estudiantil nos reuníamos constantemente para ver qué era lo que teníamos que hacer.
El movimiento iba a ser posterior, pero tuvieron que adelantarlo porque ya el Gobierno entró en sospechas de que algo estaba pasando, porque lógicamente había un movimiento interno de armas que el Gobierno sospechó y se adelantó para la noche del 19 de octubre de 1944.
Nos avisaron; nos juntamos con Jacobo Arbenz. Llegamos 15, porque iba Carlos Andrade, que murió ese día… por eso es que se llama el Grupo de los Catorce.
Cuando teníamos que estar en la Guardia de Honor a las 12 de la noche, cuando ya estaba tomada por los propios militares que estaban dentro y había que hacerlo, porque cuando fueron a capturar al general Coronado, dirigente de la Guardia, se resistió y lo mataron.
Ante eso ya no había retroceso, mataron al hermano del Ministro de la Defensa; entonces el movimiento tenía que lanzarse porque ya no había marcha atrás.
Comenzaron todos los preparativos del golpe y entramos nosotros, los Quince, a participar en esa unión Ejército-civiles, para que la sensación no fuera de un cuartelazo sino de un movimiento armado y se logró, porque la gente sabía que los estudiantes estábamos en la Guardia de Honor.
La población respondió al movimiento armado revolucionario, llegamos Julio Cesar Méndez Montenegro, Marco Villamar, í“scar ílvarez, Ricardo Cancelo, Emilio Gonzales, Fernando Breili, Jorge Morales, Antonio Nájera Saravia, Enrique Luna Castañeda; aún quedamos vivos cuatro: íngel Martínez, Julio Arias Castillo, Oscar de León y yo.
Solo cuatro sobrevivimos, ya que 11 murieron, incluido Carlos Andrade Keller, que lamentablemente falleció ese día. Así fue como se gestó ese movimiento y luego viene toda lucha armada.
JUNTA REVOLUCIONARIA
La Guardia de Honor peleó valientemente contra el Cuartel de Matamoros y contra San José, y el día siguiente ya Matamoros casi se había rendido, y una bala dio en la santabárbara de San José y al mediodía ya se había integrado una Junta Revolucionaria de Gobierno que inicialmente se había pensado que estaba el Coronel Carlos Aldana Sandoval, pero como ya no participó, entró Jorge Toriello, Jacobo Arbenz y el Mayor Arana; esa junta a mediodía, le pidió la renuncia a Ponce Vaides, incondicional y Ponce Vaides tuvo que dimitir -ya sin San José y sin Matamoros- que renunciara… y renunció.
En la Embajada de Estados Unidos, hubo una serie de acuerdos previos: la pedida de la renuncia y la llegada de los delegados del Gobierno, como se hizo en el Acta de Rendición. Y le dijeron a Ponce Vaides que se fuera y que se respetará su vida, la de sus ministros y generales y que se respetarán sus bienes, siempre que fueran bien habidos.
En la tarde del 20 de octubre, la Junta Revolucionaria llegó al Palacio, para tomar posesión; inmediatamente forman un nuevo gabinete, comenzando porque se honró como Ministro de Educación a Jorge Luis Arreola, que estaba preso; Ministro de Salud a Federico Mora; Enrique Muñoz Meany en Relaciones Exteriores; Gustavo Mirón, en Economía; Pedro Cofiño, en Agricultura, y Rafael Pérez de León, en Comunicaciones. Era un gabinete con personajes muy conocidos como gente muy capaz.
Y al día siguiente se sentaron los principios de la Revolución, diez principios que si hubiéramos logrado que esos principios perduraran -algunos perduraran- a través de los años, todo hubiera cambiado.
La Junta comienza a gobernar con un apoyo popular irrestricto, manifestaciones de apoyo por todos lados y como el Ejército se había disuelto junto con la Policía, sólo quedaba la Guardia de Honor; se constituyó una Guardia Cívica de estudiantes y era una guardia de uniformados; hacían control y guardia y manejaban el tránsito en la ciudad y mientras tanto había que nombrar a una nueva Asamblea.
Se convocó elecciones para diputados a celebrarla en diciembre 4, y se entregó una planilla de candidatos y la mayoría eran del FPL, pero todos revolucionarios; teníamos 24 años, no había terminado de estudiar y fui diputado.
Lo que se veía era el deseo de poner en marcha el deseo de la revolución, poner en marcha todos los principios y hacer efectivos todos los ideales y principios y sentimientos que los estudiantes a través de la lucha, habían señalado.
Se hicieron las elecciones de asamblea y ganó el FPL y se constituyó una asamblea de 56 diputados, con un salario de 125 quetzales, inmediatamente se hicieron las elecciones para Presidente y ganó Arévalo: el 80 por ciento; fue un triunfo rotundo. Pero la Junta Revolucionaria había emitido un acuerdo que establecía que estarían en el poder hasta el 14 de marzo de 1945, y que entregarían el poder al Presidente electo, pero en base a una nueva Constitución.
Hubo que elegir Asamblea Constituyente, porque aún había gente que no estaban muy de acuerdo con que se entregara el poder a Arévalo y se trabajó intensamente durante enero y febrero y unos días de marzo para hacer la Constitución de 1945, que es una de las mejores constituciones que ha tenido el país y que sentó las bases de una verdadera reforma social, económica y cultural en el país.
Esa Constitución se elaboró en dos meses y días porque el 14 de marzo estaba terminada, se firmó y tomó posesión Arévalo el 14 de marzo de 1945, la Junta del Gobierno le entregó el poder a Arévalo y entró directamente a Gobernar.
GOBIERNO DE ARí‰VALO
Arévalo encontró un país en condiciones muy malas. A pesar de que la Junta Revolucionaria había tomado una serie de medidas, las condiciones eran muy malas. Había en ese entonces tres millones de habitantes, la mayoría analfabeta, con un nivel cultural muy bajo, con problemas de salud, desnutrición, mortalidad infantil, había que luchar mucho y Arévalo tuvo una actividad decidida que fueron solventando muchos de esos problemas, pero eran de tal magnitud que no era posible que de la noche a la mañana quedaran todo resuelto.
Hizo una gran labor en los campos educativo, social y económico, porque, lógicamente, en el Congreso se aprobó la Ley Monetaria, Ley de Bancos, aprobó leyes de autonomía universitaria, autonomía municipal, el Código de Trabajo, la Ley de Seguridad Social y todo eso, Arévalo le dio vida en una forma muy efectiva, se notaba un cambio en la actividad no solo gubernamental, sino en la población; había respeto, libertades, partidos políticos trabajaban en función de partidos políticos, a los profesores se les respetaban, en la universidad tuvo su Consejo Superior Universitario, ya no tenía ninguna relación con el Gobierno, y en el Organismo Judicial se puso como presidente a Don Miguel Prado Solares, que había estado mucho tiempo exiliado y era un abogado de una rectitud indiscutible y mantenía una actitud de respeto hacia otros poderes, pero se les respetaba.
Los acuerdos de la Junta de Gobierno y en los primeros años el Congreso emitió 340 decretos de los cuales muchos de ellos subsisten hasta la fecha y el gobierno de Arévalo fue un Gobierno muy efectivo.