La disputa de los aspirantes republicanos por Florida y otros estados fue atizada ayer con ataques mutuos entre Mitt Romney y Newt Gingrich sobre la declaración de impuestos del primero junto con una cuenta bancaria en Suiza ahora cerrada y los honorarios del segundo por su trabajo de consultor.
Romney presentó una declaración fiscal con ingresos anuales superiores a los 20 millones de dólares, incluyendo la cuenta ya cerrada, mientras Gingrich insistió en que su trabajo como consultor con una cuantiosa paga para un consorcio hipotecario que contribuyó a la crisis inmobiliaria no incluyó cabildeo.
Después de una noche de ataques mutuos en un debate, los dos principales aspirantes presidenciales del Partido Republicano intentaron sacar ventaja de los señalamientos sobre varios de sus negocios. La presentación que hizo Romney de documentos fiscales de dos años que lo colocan entre la elite del 1% más rico en Estados Unidos, centró la atención en el dinero de los dos aspirantes, y en la forma en que lo obtuvieron.
Los ingresos de Romney lo ubican entre el 0,006% de los estadounidenses más acaudalados, según los datos del fisco que datan de 2009, el último año disponible. Su fortuna neta ha sido calculada incluso en 250 millones de dólares.
Aunque Romney cedió a las presiones y divulgó más de 500 páginas de documentos fiscales, Gingrich siguió atacándolo por «deshonestidad flagrante» al acusarlo de tráfico de influencias a favor de la gigantesca firma estadounidense de préstamos hipotecarios Freddie Mac.
El ex presidente de la Cámara de Representantes destacó la ironía de las acusaciones de Romney, quien era accionista de Freddie Mac y su entidad hermana Fannie Mae, según se reveló en el debate del lunes por la noche.
«Yo no tengo acciones de Fannie Mae y Freddie Mac. El sí, de modo que se puede suponer que se estaba enriqueciendo», dijo Gingrich el martes al canal noticioso Fox.
El enfrentamiento entre el acomodado Gingrich y el adinerado Romney sobre cuestiones de dinero agradó a Rick Santorum, que está muy rezagado en las encuestas para las primarias del martes siguiente en Florida pero espera mejorar de cara a las internas del 31 de enero. «Los otros dos precandidatos tienen defectos graves», dijo en entrevista por la cadena MSNBC.
Al abrir otro frente, Romney volvió su atención brevemente al presidente Barack Obama, quien por la noche pronunciaba su discurso sobre el Estado de la Unión.
Gingrich, un aspirante que alguna vez llegó a ser visto fuera de la contienda, se presentó luego ante millares de seguidores en un adornado hangar de Sarasota, con una imagen de confianza sobre sus posibilidades de ganar la candidatura republicana. En dos actos apenas si mencionó a Romney, aunque se lanzó contra Obama.
Gingrich dijo que Obama debe dejar de culpar a su predecesor republicano por los apuros económicos del país.
Los documentos difundidos por el equipo de campaña de Romney muestran que cerró la cuenta en Suiza en 2010 cuando ingresaba a la contienda presidencial. También tenía dinero en las Islas Caimán, otro lugar preferido por los inversionistas que buscan proteger sus ingresos de los impuestos estadounidenses. Sus colaboradores dijeron que Romney no evadió impuestos.
El ex gobernador de Massachusetts pagó 3 millones de dólares en impuestos por 22 millones en ingresos en 2010 e indicó que pagaría aproximadamente lo mismo este año: 3,2 millones en impuestos por 21 millones en ingresos.
El legislador Ron Paul, quien no interviene en las internas de Florida, regresó a Texas después del debate del lunes. Santorum tiene actos previstos con el movimiento conservador Tea Party, al que le exhortará a que le ayude a dar nuevas fuerzas a su campaña.