El jefe de la Policía iraquí de la norteña provincia de Mosul, el general Salah al Juburi, murió hoy junto a otros dos policías en un atentado suicida mientras visitaba un barrio donde la víspera habían perecido al menos 18 personas tras la explosión de una bomba.
Un kamikaze, vestido con uniforme de policía, hizo estallar su cinturón de explosivos, matando a los tres policías e hiriendo a un soldado iraquí y a otro estadounidense en el oeste de la ciudad de Mosul, según un comunicado del ejército de Estados Unidos.
Una fuente policial había afirmado previamente que el general Juburi había resultado herido en la explosión de un artefacto al paso de su convoy.
El jefe de la policía se había desplazado hasta la zona donde ayer una bomba escondida en un inmueble de tres pisos dejó al menos 18 muertos y 148 heridos al arrasar por completo una quincena de edificios.
Los servicios de emergencia todavía trataban de localizar a posibles nuevas víctimas entre los escombros, cuando se produjo el atentado suicida contra el general.
La zona había sido completamente acordonada por las fuerzas de seguridad iraquíes y militares estadounidenses desde anoche.
El ejército norteamericano condenó este «comportamiento cobarde», que supone «un nuevo ejemplo del desprecio de Al-Qaeda hacia la vida humana y un nuevo intento de acabar con las legítimas fuerzas de seguridad iraquíes», según el citado comunicado.
La comandancia de Estados Unidos ha calificado recientemente la provincia de Mosul como «un peligroso centro de gravedad» de la actividad de los partidarios del brazo iraquí de Al-Qaeda.
En esta región del país, las fuerzas iraquíes y las milicias sunitas movilizadas por el ejército estadounidense para luchar contra Al-Qaeda son blanco de atentados casi a diario.
El pasado 8 de enero, el ejército norteamericano lanzó una vasta ofensiva contra los grupos extremistas vinculados a la red terrorista de Osama Bin Laden, bautizada «Phantom Phoenix».
El domingo, el portavoz de estas fuerzas castrenses, el almirante Gregory Smith, indicó que hasta ahora han sido arrestados 1.023 presuntos extremistas, mientras que 121 murieron desde el inicio de la operación.
En otros actos de violencia registrados hoy en Irak, dos policías iraquíes murieron en el centro de Bagdad al estallar una bomba al paso de su convoy por una carretera, según fuentes médicas y de seguridad.
Otro policía y dos transeúntes resultaron heridos por una explosión en el distrito de Karrada, explicó un médico del hospital Al Kindi.