La 48 Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se lleva a cabo en Guatemala, es el principio de una nueva política, según analistas económicos.
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¿Las razones? Se estima que los giros en las políticas de muchos países latinoamericanos, el surgimiento de un Banco del Sur impulsado por los países de tinte social, e incluso una etapa de autocrítica de parte de los directores de la institución.
Prueba de ello es la condonación de la deuda que mantienen países como Nicaragua, Honduras, Haití, Guyana y Bolivia, esto según ha referido Luis Alberto Moreno, presidente del BID, quien ha argumentado a medios de comunicación que la medida aliviará la economía de los países favorecidos.
Según especifica el banquero, está medida abre la oportunidad para invertir en proyectos de desarrollo social, los que no pueden realizar por el alto costo que les representan estos préstamos.
«La medida busca acelerar el desarrollo socioeconómico de la región y promover la integración regional» que ha sido la razón de la creación del fondo.
Estas afirmaciones no son compartidas por todos los sectores. Carlos Barreda, del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS), afirma que la 48 Asamblea presentará la característica de contar con doce ministros de Finanzas de izquierda.
Esto le da un matiz distinto, estima el analista, puesto que con ellos vienen cuestionamientos de las políticas aplicadas en los últimos años por el banco internacional; para Barreda es indudable que una de las propuestas que se verán en la reunión es la necesidad de una mayor participación del Estado en las políticas económicas.
Asegurando que la conformación del Banco del Sur, impulsado por la administración del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha quitado el monopolio que el BID ha mantenido en la región.
Para Eduardo Velásquez, ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), la propuesta que ofrece a países latinoamericanos préstamos con cuotas preferenciales pueda haber creado la reorientación de las políticas del BID.
Agregando en el tema de los préstamos que el problema no es quien lo proporcione o ejecute, sino si el endeudamiento garantiza un ingreso a futuro.
Existen proyectos que justifican la solicitud de créditos, según Velásquez, aduciendo que el error en el que han caído algunos funcionarios públicos es que endeudan al Estado para crear infraestructura que luego se entrega a la administración de empresas privadas, lo que no beneficia a la colectividad.
Un ejemplo de esa política, afirma, es lo que sucedió en la autopista Palín-Escuintla, donde el gobierno de turno le entregó la administración a la iniciativa privada, medida que otorga un mínimo de las ganancias al Estado.
A este respecto, Barreda opina que ese tipo de políticas proviene del mismo BID, impulsar proyectos dentro de un modelo económico donde el Estado traslade la administración del sistema público a la iniciativa privada.
A pesar de esto, el analista del COS estima que en la actualidad existen proyectos financiados por el BID que han dado muy buenos resultados, como lo es Creciendo bien, administrado por la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP), el cual ha disminuido la desnutrición en algunas regiones del país.
Especificó, asimismo, que en cualquier modelo económico lo ideal sugeriría una política de no endeudamiento, respaldada por la inversión de capital interno, el cual no se encuentre sometido a políticas extranjeras.
Las cuales sirven para presionar en temas de interés del país al que otorgan el crédito.