Músicos de Hip-hop, históricamente enemigos de la policía y de las políticas de gobierno, compararon su lucha por la justicia con la de los prisioneros de la «guerra contra el terrorismo» del centro de detención estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba.
Pero para lograr atención sobre su mensaje, en el que pidieron el cierre de esa prisión y el fin de las torturas a los prisioneros, debieron sumergirse en las cavernas del odiado «sistema»: el Congreso estadounidense.
«Cuando caminé por estos pasillos, ya sabes, todo el recorrido hasta aquí, sentí ese horrible mal gusto en la boca», dijo el rapero M1, del grupo Dead Prez, en una conferencia de prensa en el Capitolio.
«Vine a este edificio, que se supone que representa al pueblo que vive en este país y (donde la gente) hace algunos de los actos más traicioneros y degradantes a otros seres humanos», dijo M1, que llevaba ladeada una gorra de béisbol con un estampado de camuflaje, ante una audiencia que incluía activistas por la paz, jóvenes becarios del Congreso y periodistas.
Los antepasados raperos de M1 eran músicos urbanos en la Nueva York de los años 1970, cuando los ’disc jockeys’ fusionaron ritmos callejeros con letras que condenaban la política usada por los poderosos para entrampar a las minorías en ciclos de adicción a las drogas, pobreza y violencia.
Para los intérpretes de hip-hop de hoy en día, que aprendieron de pioneros como Grandmaster Flash y Public Enemy, pasar a exigir el fin de la tortura y la restitución de los derechos de los prisioneros extranjeros en Guantánamo es un paso lógico.
«Vengo del barrio. Represento a lo que la gente llama GOs», dijo M1, refiriéndose al término «Gángsters Originales», y explicó el vínculo ideológico entre los afroamericanos y los prisioneros que están en Guantánamo bajo sospecha de colaborar con los talibán o con la red terrorista Al-Qaida.
«Pero quiero hablarles de los VOs, las Víctimas Originales», aclaró M1. «Eso es lo que somos en nuestra comunidad. Somos VOs. Somos las Víctimas Originales del terrorismo».
Los afroamericanos «somos víctimas de una guerra que ha sido conducida en nuestra comunidad bajo el disfraz de una guerra contra las drogas» y las políticas del presidente, George W. Bush, «no han dejado sino miseria y dolor en nuestra comunidad».
El movimiento está dirigido por una agrupación de intérpretes de hip-hop, la unión por las libertades civiles estadounidenses (ACLU) y Amnistía Internacional.
El plan incluye dar un concierto titulado «Hip-Hop por Habeas» en Washington, enviar una petición urgiendo al Congreso a restablecer el habeas corpus -que permite al acusado apelar su detención en una corte estadounidense- y convocar una marcha en la capital del país el 26 de junio.
El líder del «comité hip-hop», Reverendo Lennox Yearwood Junior, quien llevaba un cinturón cuya hebilla decía, con luces intermitentes rojas, «Paren la tortura ahora», dijo que la campaña de Guantánamo estaba simbólicamente vinculada a la conmemoración del fin de la esclavitud en Estados Unidos, el 19 de junio de 1865.
«Estamos aquí para relacionar aquella lucha con esta lucha», dijo.
El cantante Mystic dijo por su parte que la historia de los afro-estadounidenses está plagada de relatos de gente que ha sido apresada injustamente y torturada por la policía.
«Nos están quitando nuestras libertades civiles en nombre de la lucha contra el terrorismo. Estoy aquí para levantarme y decir que cierren Guantánamo, que acaben con la tortura», dijo.
El comité judicial del Senado aprobó este mes un proyecto de ley que restituiría el habeas corpus a los detenidos por Estados Unidos, documento que debe ir al Senado para su consideración.