Artimañas que intentan ocultar el mal manejo de fondos públicos


En cuanto a gestión gubernativa, nuestro paí­s no ha cambiado nada, todo sigue igual, burocracia, corrupción, ineficiencia e ilegalidades; lo único nuevo son las artimañas empleadas para tratar de ocultar el mal manejo de fondos públicos, lo que resulta imposible.

Francisco Cáceres Barrios

Antes le llamaban PACUR, ahora son ONGs las que van a manejar fondos públicos a manos llenas. Antes, el dinero lo manipulaban los diputados a través de contratos y negociaciones dizque para hacer puentes, carreteras, caminos y supuestas obras de beneficio social y ahora, arman Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) en las que el diputado, el alcalde o el secretario del partido de la localidad preside y de paso, también asigna contratos, compras o adquisiciones. ¿No es eso la misma flor floreada? ¿A quién tratan de engañar?

Lo único que no se toca es el dinero para las obras sociales de la señora de Colom, porque aquel que se atreva a tocarlo le cae la viga. ¿Alguien duda quién manda?

Hemos llegado a tal punto de cinismo, que es el mismí­simo Ministro de Finanzas quien reconoce que «las asignaciones especiales para organizaciones no gubernamentales son excesivas y difí­ciles de fiscalizar», incluso como si fuera la cosa más natural del mundo, acepta que no existen contratos con ellas.

Es ahora cuando Juan Pueblo se vuelve a preguntar: ¿por qué siendo todo un señor Ministro no menea ni un solo dedo para corregir la anomalí­a y que el Presidente y el Vicepresidente se hagan de la vista gorda? No hay que ser más papista que el Papa, la gran mayorí­a de las ONGs funcionan bien, están manejadas por gente honesta y cubren aquellos aspectos en que la labor del Gobierno ha sido una calamidad. También hay que reconocer que la Contralorí­a las supervisa y les aprieta las tuercas si ve algo flojo.

El mal está en las entidades preconcebidas para hacer mano de mono, a las que el Gobierno y sus entidades descentralizadas les asignan el manejo de fondos públicos sin siquiera haber sufrido la aprobación y legitimización. Lo mismo pasa con los fideicomisos hechos con el mismo propósito de ocultar la verdad, lo sigue viento en popa, como el llamado de Apoyo a la Planificación Urbana, léase Transmetro, que sin fiscalización, maneja solo para citar un ejemplo, 31 millones de quetzales para pagar servicios personales de los cuales el pueblo no sabe ni pí­o.

¿O será que anda volando bajo el concejal Douglas Morales, quien asegura que ese y otros fideicomisos no permiten fiscalización? Así­ las cosas, nos encaminamos a otro año más de gobiernos centrales y municipales igualito a los precedentes, con las mismas mañas, arreglos y contubernios de sus predecesores, para beneficio de los pobres. Por favor, no vayan a pensar que es para los gobernados, sino todo lo contrario, para los que gobiernan.