Arte plástico financió Gasolina


El joven director guatemalteco Julio Hernández presentó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián su ópera prima «Gasolina», a cuya financiación contribuyó un grupo de pintores guatemaltecos donando cada uno de ellos desinteresadamente una de sus obras.


Un grupo de «29 artistas plásticos donaron 29 cuadros, se hizo un lote de arte, se vendió y de ahí­ sacamos 21.000 dólares», afirma Hernández, cuya pelí­cula figura entre las finalistas al premio «Cine en construcción» del certamen donostiarra, que finaliza el sábado.

Hernández, de 32 años, relató cómo estos artistas plásticos, de los que él sólo conocí­a a dos, «donaron los cuadros gratis y la galerí­a no cobró ningún porcentaje», aceptando incluso los pintores «hacer un descuento en sus obras. Rebajaron hasta un 60% por debajo de lo que dice el mercado».

El dinero obtenido con esta venta de arte, se unió a las donaciones de dos Organizaciones No Gubernamentales, dos inversores privados y dos productoras, permitiendo al joven realizador guatemalteco realizar su primer largometraje, en el que ha invertido dos años de trabajo. La pelí­cula está aún inacabada, faltándole un corte final, doblar algunos diálogos y la postproducción de imagen y sonido.

«Gasolina», una historia intimista de tres adolescentes que viajan sin rumbo en un coche sin apenas gasolina, marca un hito en el cine guatemalteco, muy desconocido en Europa, con su sola presencia en el Festival donostiarra.

«Si algo sucede aquí­, me va a servir más para Guatemala porque va a hacer ruido en Guatemala, la gente se va a entusiasmar por ver la pelí­cula y al verla posiblemente se recupere la parte de la inversión», afirmó Hernández en una entrevista con agencias de prensa.

«Tendrá una significado importante porque han sido pocos los proyectos que han salido en Guatemala» en los últimos años, añadió el joven cineasta, recordando la pelí­cula «El silencio de Neto» de Luis Argueta, que en 1994 fue el último hito conocido del cine de ese pequeño paí­s centroamericano.

Hernández, quien hasta ahora sólo contaba con tres cortometrajes en su curriculum confí­a en sus posibilidades en Cine en Construcción, en cuya presente edición se presentaron 129 proyectos procedentes de 18 paí­ses de los que han sido elegido finalistas seis filmes de Uruguay, Guatemala, Brasil y Argentina.

El premio Cine en Construcción es concedido por distintas industrias y laboratorios que «asumirán la postproducción pendiente de una pelí­cula hasta la copia en 35 mm subtitulada en inglés», con el objetivo de facilitar la conclusión de pelí­culas de cineastas independientes de América Latina y España, que abordan la etapa de postproducción.

Esta diversidad es también destacada por el joven director guatemalteco, que quiere aprovechar su estancia en San Sebastián y la gran oferta cinematográfica que ofrece estos dí­as el Festival para ponerse al dí­a.

«El problema como realizador en Centroamérica es que nos falta información. Me siento como hambriento viendo la cartelera del Festival», explica, señalando que en su paí­s, donde sólo se estrenan seis pelí­culas al mes, principalmente grandes producciones estadounidenses, según él, hay que recurrir a los «videoclubs o a la televisión por cable», así­ como a internet para ver otras producciones.

«Poco a poco se va a saber un poco más de Guatemala», añade, nervioso ante las grabadoras, confiando en que su paso por San Sebastián le permita seguir haciendo cine.

«Me siento como un cuentacuentos. Me gusta contar historias y quiero vivir de contar historias. Lo que me gusta es contar historias a través de imágenes», concluye.