La rehabilitación hace diez días de un obispo que niega el Holocausto nazi por parte del Papa Benedicto XVI sigue generando rechazo entre la opinión pública mundial y suscita polémica entre sectores católicos.
«Un perdón envenenado» sostiene un editorial del diario italiano La Stampa, refiriéndose a las críticas de muchos países europeos al levantamiento de la excomunión, el 24 de enero, a cuatro obispos tradicionalistas, entre ellos el inglés Richard Williamson, que niega la existencia de las cámaras de gas durante el nazismo.
Según el sociólogo italiano especializado en religión, Franco Garelli, «jamás una reconciliación ha sido tan amarga».
Para el experto, el perdón concedido a los integristas, excomulgados hace veinte años por sus posiciones ultraconservadoras, «no sólo complicó las relaciones con otras religiones, como la judía, sino también dentro de la misma iglesia».
Garelli sostiene que «muchos católicos sienten un profundo malestar» por la decisión del Papa.
En Alemania, donde el negacionismo es considerado un delito que se castiga con la cárcel, las reacciones han sido particularmente fuertes, entre ellas la del influyente teólogo Hermann Hí¤ring, quien llegó a recomendarle al Papa que renuncie.
«Si este Papa ama la Iglesia, debería abandonar sus funciones. No sería un escándalo. Los obispos renuncian al propio cargo a los 75 años, un cardenal pierde sus derechos a los 80 años. No se sabe por qué los Papas no cumplen esas reglas», declaró al diario alemán Tageszeitung (izquierda).
Igualmente chocante fue la reacción del obispo de Hamburgo, Werner Thissen, quien advierte «una clara pérdida de confianza en el Pontífice», según declaró al diario Hamburger Abendblatt.
La iglesia católica alemana se siente «decepcionada, desconcertada e incomprendida», aseguró al diario Bild el obispo de Stuttgart, Gebhard Fí¼rst.
En París, el Gran Rabino de Francia, Gilles Bernheim, condenó en una entrevista en Le Monde las declaraciones «abyectas» de Williamson.
«Soy católico practicante. Creo que la reintegración de los lefebvristas no es algo bueno para la Iglesia ni para la reconciliación dentro de la Iglesia», comentó por su parte el portavoz del gobierno francés, Luc Chatel.
Importantes jerarcas católicos europeos, como el cardenal austríaco Christoph Schí¶nborn, condenaron tajantemente al obispo Williamson.
«Quien niega el Holocausto no puede formar parte del seno de la Iglesia», aseguró el pupurado, quien acusó a los colaboradores del Papa de asesorarlo mal.
«Me parece que el asunto no fue bien examinado por los colaboradores del Papa», aseguró en la televisión pública.
Católicos progresistas, como el teólogo brasileño Leonardo Boff, que abandonó la Iglesia por presión del entonces cardenal Joseph Ratzinger y actual Papa, han llegado a hablar de un «cisma silencioso» dentro de la Iglesia tras la reincorporación oficial de uno de los sectores más ultraconservadores y retrógrados del catolicismo.
«Si los lefebvristas logran una revisión del Concilio Vaticano II, como aspiran, se podría producir un cisma dentro de la Iglesia», sostuvo en la página redescristianas.net.
El cardenal alemán Walter Kasper, reconoció los «errores» de gestión y comunicación del Vaticano en el escándalo desatado por el levantamiento de la excomunión a un obispo ultraconservador lefebvrista que niega que se produjese el Holocausto nazi.
«Seguramente hubo errores de gestión por parte de la curia romana», el gobierno central de la Iglesia, declaró el purpurado, presidente de una de las oficinas claves del Vaticano, el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
En una entrevista ayer al programa en alemán de la emisora Radio Vaticano, el cardenal Kasper aseguró que «no se controlaron los problemas que podían surgir» tras el perdón otorgado por el Papa a los cuatro obispos excomulgados hace 20 años por haber sido ilegítimamente consagrados por monseñor Marcel Lefebvre.
Por su parte, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Tarcisio Bertone, aseguró que «el caso está cerrado» en una entrevista publicada hoy por el diario católico Avvenire.
Los lefebvrianos «pidieron claramente perdón al Papa», aseguró el número dos de la Santa Sede.
Dos días antes de la divulgación el 24 de enero pasado del decreto de anulación de la excomunión, uno de los cuatro obispos del movimiento integrista de Lefebvre beneficiados, el inglés Richard Williamson, hizo unas declaraciones a una televisión sueca en las que negaba la existencia de las cámaras de gas.
El papa Benedicto XVI tuvo que intervenir personalmente pocos días después para rebajar la tensión condenando firmemente el Holocausto.