Creemos que el presidente electo ílvaro Colom está rompiendo moldes, gracias a la oportunidad que le presenta un más largo período de transición, al convocar a todos los sectores para buscar acuerdos de interés nacional. Y que lo está haciendo bien y que ello es positivo para el país, indudablemente. Sin embargo, es prudente advertir que es un arma de doble filo, puesto que lo mismo que puede convertirse en el instrumento que convierta al suyo en el gobierno más capaz de articular consensos, también puede terminar minándolo antes aun de tomar posesión porque la evidente exposición a que se obliga el mandatario electo puede ser causa de desgaste prematuro, además de que hemos podido comprobar en anteriores ejercicios de concertación que si no hay resultados concretos y tangibles en el corto plazo, los sectores se desencantan.
Pero una cosa que debe tomar en cuenta el presidente electo es que muchos de los acuerdos que se buscaron en el pasado fueron poco fructíferos porque se limitaron a arreglos cupulares, es decir, con las cúpulas que se autoproclaman representantes de sectores sociales y todos sabemos que en Guatemala ese nivel de representatividad es muy discutible. Y otro peligro es que los dirigentes de los llamados sectores pueden tratar de negociar en su propio beneficio, buscando posiciones personales, lo que en otros tiempos ha ocurrido con abundante frecuencia porque muchos aprovechan cualquier acercamiento con el gobernante sólo para ver cómo se colocan.
Creemos firmemente en el diálogo social y en la necesidad de acuerdos sólidos. Desde antes de las elecciones dijimos que el papel del gobernante tendría que ser el de articular consensos en la sociedad y eso es lo que evidentemente está tratando de hacer el ingeniero Colom. Pero advertimos que para lograr un efectivo poder de convocatoria tendrá que blindarse para no dar lugar a ataques que traten de minar su posición y que en ese campo hay que ser extremadamente cuidadoso con cualquier acto de corrupción de allegados que pudiera comprometerle.
La carta escogida por Colom para armar su juego es la más correcta e idónea, pero como siempre pasa, lo correcto generalmente es también lo más difícil. Deseamos que el mandatario pueda lograr acuerdos sólidos con los sectores y no sólo con quienes se dicen dirigentes, para que los guatemaltecos nos pongamos metas en el ideal de construir nuestra Nación, tarea que se viene postergando desde nuestra independencia porque prevalecen siempre los intereses de grupos de poder.