Arias mediará en conflicto institucional de Honduras


Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU., ofrece una conferencia de prensa tras reunirse con Manuel Zelaya, presidente destituido de Honduras, en donde llegaron a un acuerdo de aceptar a í“scar Arias como mediador con Roberto Micheletti, presidente de facto. FOTO LA HORA: AFP NICHOLAS KAMM

La secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton dijo hoy que ella y el presidente hondureño depuesto Manuel Zelaya apoyan al presidente costarricense í“scar Arias para mediar en el conflicto de Honduras.


El Cardenal de Tegucigalpa fue el centro de las protestas hoy en Honduras, por su defensa al Golpe de Estado. FOTO LA HORA: AFP ORLANDO SIERRAXiomara de Zelaya, esposa del presidente destituido, organizó hoy una marcha exigiendo la vuelta al poder de su cónyuge. FOTO LA HORA: AFP ORLANDO SIERRA

Los que buscan una solución en Honduras «necesitan un mediador, y nosotros apoyamos al presidente Arias de Costa Rica», dijo Clinton a periodistas, tras reunirse con Zelaya en Washington.

«He discutido esto ampliamente con el presidente Zelaya. Estuvo de acuerdo en que el presidente Arias» está calificado para ser mediador, afirmó Clinton.

«O sea que él es la persona indicada para asumir este papel», aseguró.

Clinton afirmó además tener la «palabra» de que el presidente hondureño designado Roberto Micheletti también aceptó que Arias sea el mediador.

ANUNCIAN RETORNO

El presidente destituido de Honduras, Manuel Zelaya, regresarí­a al paí­s el «mañana o jueves», señaló su esposa, Xiomara Castro.

El derrocado presidente de Honduras fracasó en su intento de regresar a su paí­s el domingo, luego que el régimen de facto bloqueara la pista del aeropuerto de la capital con vehí­culos militares y lo obligara a desviarse a Managua.

«Mel puede regresar entre miércoles (mañana) y jueves a pesar del peligro que pueda correr su vida», dijo Castro, quien hoy se puso al frente de la multitudinaria manifestación de los seguidores del depuesto presidente en la capital hondureña.

La Primera Dama aseguró a la prensa allí­ reunida que «todo es negociable» respecto a la posibilidad de entablar un diálogo entre las partes en conflicto, «menos la restitución del presidente en el cargo», algo a lo que se ha opuesto hasta ahora, el mandatario del gobierno de facto, Roberto Micheletti, nombrado por el Congreso.

Castro habí­a permanecido refugiada durante los últimos dí­as en la embajada de Estados Unidos en la capital hondureña, pero decidió encabezar la manifestación de hoy, según admitió, después de llamar a la familia del joven Isis Obed, muerto en la manifestación del domingo.

«Después de la muerte del muchacho, hablé con su familia para reconfortarlos y en realidad fueron ellos los que me dieron aliento a mí­: si hay gente saliendo a las calles, yo no puedo dejar salir»,dijo.

La muerte ocurrió el domingo cuando Zelaya intentaba regresar a su paí­s en un avión venezolano, acompañado por el presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragí¼ense Miguel D»Escoto.

Poco antes del fallido intento de aterrizaje del jet ejecutivo Falcon en Tegucigalpa, una serie de incidentes frente al aeropuerto, con disparos y lanzamiento de gases, provocaron la muerte de Obed entre miles de simpatizantes de Zelaya, que se habí­an congregado para recibirlo.

Castro admitió que sus hijos siguen escondidos por miedo a que les pueda pasar algo, y responsabilizó al jefe del Estado Mayor, Romeo Vásquez, de cualquier cosa que le ocurra a ella o a su familia.

Varios miles de personas se concentraron de nuevo hoy en Tegucigalpa para pedir el regreso de Zelaya.

AMNISTíA

El presidente de la Corte Suprema de Honduras, Jorge Alberto Rivera, propuso conceder una amnistí­a al depuesto presidente Manuel Zelaya, de los delitos de que lo acusa la Fiscalí­a, para superar la crisis desatada tras el golpe de Estado del 28 de junio.

«Una posibilidad (de salir de la crisis) podrí­a ser una amnistí­a polí­tica tanto para don José Manuel Zelaya Rosales como para otros actores involucrados», declaró Rivera al matutino salvadoreño El Diario de Hoy.

Rivera fue autorizado por el gobierno de facto de Ricardo Micheletti para encabezar una comisión que debe viajar a Washington a negociar con la Organización de Estados Americanos (OEA) una «salida dialogada» a la crisis en uno de los paí­ses más pobres del continente.

«A través de esa amnistí­a, nuestras resoluciones dejarí­an de aplicarse en lo que corresponde a lo polí­tico, porque en lo que corresponde a delitos de í­ndole general o comunes cometidos por algún funcionario, no entran en una amnistí­a polí­tica», dijo.

La fiscalí­a hondureña acusó a Zelaya de 18 delitos, entre ellos, el de traición a la patria, luego de que este fuera destituido de su cargo y expulsado del paí­s el 28 de junio.

Rivera hizo estas declaraciones ayer, un dí­a después de que Zelaya viera frustrado su intento de regresar a Honduras por los militares que impidieron el aterrizaje de la aeronave que lo transportaba.

Rivera indicó que las autoridades de facto de Honduras le encomendaron la tarea de negociar una salida a la crisis porque la Corte Suprema «es el único órgano del Estado que está reconocido por la OEA», que suspendió a Honduras tras el derrocamiento de Zelaya.

Al ser preguntado que incluirí­a una amnistí­a, indicó que Zelaya fue acusado por la Fiscalí­a por «delitos de traición a la patria, violación a los deberes de los funcionarios, desobediencia y otros delitos similares».

«Como son delitos consecuentes de una posición polí­tica de Zelaya, esos sí­ pueden ser incluidos en una amnistí­a polí­tica, porque en ese momento no tiene acusaciones de delitos de í­ndole común, en consecuencia con una amnistí­a él quedarí­a liberado de esa situación», indicó.

Insistió que «esto (la amnistí­a) es lo que pienso que podrí­a ser un ensayo de arreglo (a la crisis). La verdadera resolución habrá que tomarla en la comisión que se forme y que va orientada a que sea dirigida por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias», dijo.

NIEGAN CAPTURA

Interpol anunció hoy que se negaba a emitir una «notificación roja», solicitud de detención preventiva con vistas a la extradición, para el presidente destituido de Honduras Manuel Zelaya, tal y como se lo pedí­an las nuevas autoridades del paí­s.

A finales de junio, el nuevo gobierno hondureño anunció su intención de pedir a Interpol que emitiera una orden de arresto internacional contra Zelaya, perseguido por varios cargos.

Tras haber estudiado la cuestión, la oficina de asuntos jurí­dicos del organismo internacional de cooperación policial, cuya sede se encuentra en Lyon (Francia), estimó que tal solicitud era contraria al artí­culo 3 de sus estatutos, en virtud del cual está «rigurosamente prohibida a la Organización toda actividad o intervención en cuestiones o asuntos de carácter polí­tico, militar, religioso o racial».

Los cargos que pesan contra Zelaya, como el de «abuso de autoridad», «usurpación de funciones» y «traición», son de carácter polí­tico y no presentan ningún elemento de derecho público, según Interpol.

Las autoridades polí­ticas y judiciales en el poder en Honduras amenazan con arrestar inmediatamente a Manuel Zelaya en caso de vuelta al paí­s. También afirmaron que los militares que arrestaron a Zelaya el 28 de junio y lo trasladaron a un avión para expulsarlo del paí­s ejecutaban una orden de arresto emitida por la justicia.