Argumentos del historiador Carlos Maldonado


No recuerdo con precisión, pero creo que desde hace unos tres meses o más he estado recibiendo por el correo electrónico comentarios sobre diferentes tópicos de parte del licenciado en Historia Carlos Maldonado, quien también enví­a las mismas reflexiones a otros columnistas, y no es hasta ahora que intentaré resumir uno de sus artí­culos que titula «Â¿Crisis del capitalista o el capitalismo en crisis?».

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Al respecto, Maldonado señala que tras la caí­da de los mercados bursátiles es evidente el silencio o el asombro de los economistas neoliberales que ahora se han quedado con el argumento central de su discurso, en el que la «mano invisible» del mercado, es decir, la oferta y la demanda, regula toda la vida social.

Esta teorí­a -advierte- dio como resultado el empobrecimiento de grandes masas humanas, mientras que los magnates financieros, después de utilizar el dinero ajeno en sus especulaciones, se rasgan las vestiduras ante su fracaso alimentado por la codicia y el egoí­smo. Estos millonarios no sufrirán las consecuencias de su desmedida ambición, cuyos resultados lo pagarán los más pobres de la tierra, porque los magnates causantes de la crisis financiera internacional y originada en Estados Unidos no venderán ninguna vela o amarra de sus embarcaciones para salir de la tormenta que ellos mismo causaron.

El capitalismo es así­ -asegura el académico- y así­ seguirá funcionando aunque nuevamente el Estado salga al rescate. Así­ fue en tiempo de la Gran Depresión, cuando John Maynard Keynes les arrojó un salvavidas; sin embargo, el rescate del Estado solamente agravará más la crisis del capitalismo.

Agrega que aunque los ideólogos el neoliberalismo, tanto en Guatemala como en Estados Unidos y en cualquier otro paí­s del mundo se revuelquen en su propia obstinación, son los magnates los que imponen las reglas del juego, y su último recurso será guerra, pese a sus fracasos en Irak y Afganistán.

Mientras tanto, los que apuestan por la paz -añade Maldonado- deben luchar para desenmascarar a los ideólogos que persisten en escribir sobre la eternidad del capitalismo, queriendo detener la irremediable vuelta de la rueda de la historia. Afirma, asimismo, que la locura de los capitalistas por la guerra está latente, aunque muchos intelectuales, tanto de derecha como de supuesta izquierda, la descarten como si fuera un pensamiento estrafalario, perdiendo la dimensión de que el capitalismo sin guerra no podrí­a llegar a ser lo que es.

Servido, estimado Carlos.

(La esposa del neocapitalista Romualdo Kompisto le comenta a su marido: -Yo siempre le pedí­ a Dios que me llevara con él antes de que se desatara una guerra o que me volviera vieja. El esposo pregunta: -¿Y por qué cambiaste de opinión?)