En un mundo cotidiano dominado por miles de estímulos en los que la televisión tiene un protagonismo innegable, parece que el papel del teatro va quedando relegado a «algo anticuado», una sombra pasada de moda de lo que fue antaño.
Conscientes de esta realidad, hace tres años se fundó en Argentina ’La Escuela de Espectadores’. Este es un programa conjunto del Instituto Nacional del Teatro y el Ministerio de Educación, que tiene como objetivo acercar a las nuevas generaciones obras de teatro del circuito no convencional.
Para ello, alumnos de secundaria de todo Argentina son trasladados a este espacio teatral donde se representan obras como ’Opera Anoréxica’, ’Budín inglés’ o ’Los hijos de los hijos’.
«Son obras extraordinarias que resisten a cualquier público y sabemos que a los 5 minutos quedan atrapados», explica Ricardo Merkin, unos de los actores de esta escuela.
El teatro es un medio de expresión que permite a los futuros espectadores cuestionar este mundo, entenderlo y plantearse al mismo tiempo sus propios sentimientos.
Por este motivo, uno de los puntos clave de este programa es que cuando cae el telón se inicia el debate, y los chicos pueden intercambiar impresiones con los actores.
Esta actividad está teniendo un gran impacto cuando se aplica en las llamadas «Escuelas de deserción», donde acuden chicos que dejaron la secundaria hace menos de un año, generalmente para trabajar, por un parto o su adicción a las drogas.
«No es un grupo fácil», comenta Susana Ferrero, directora de una de estas escuelas en Lugano, «pero este proyecto permite llevar a los chicos al teatro gratuitamente. Son chicos en muchos casos desarraigados, procedentes de Bolivia, Paraguay, Perú o Corea, y algunos no han ido al teatro en su vida».
«Lo más impresionante es que pasado un año estos chicos seguían hablando de aquellas obras. Esto demuestra que si das algo de calidad a los adolescentes ellos se prenden».
Según Pablo Bontá, del Instituto Nacional de Teatro, «este programa llegó en un momento justo, porque el público en las salas de teatro independiente era siempre el mismo, y queremos conseguir público a largo plazo».
Gracias al programa, unos 9.000 jóvenes y adultos han pasado por las 12 salas teatrales independientes que forman parte del proyecto, y se están llevando a cabo programas similares en 5 provincias. «Y nos gustaría que se extendiera a nivel nacional», concluyó Bontá.
Durante estos días, la Escuela ha participado activamente en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, generando estos espacios de encuentro entre actores y espectadores.
Recientemente, la escuela ha creado otro espacio dedicado al cine, en el que se enseñará a apreciar clásicos como ’La diligencia’ de John Ford o ’Pacto de Sangre’ de Willy Wilder.