El Gobierno argentino lanzó el viernes medidas aduaneras y arancelarias para restringir las importaciones de bienes de consumo, en particular las de China, para proteger la industria local y favorecer el mercado interno, en una nueva señal a favor del desarrollo industrial.
Las medidas fueron anunciadas por el ministro de Economía, Miguel Peirano, en una rueda de prensa en la Casa Rosada (Gobierno) luego de participar de una reunión con representantes empresariales y sindicales, encabezada por el presidente Néstor Kirchner.
Peirano admitió que «las importaciones que vienen de China tendrán un mayor nivel de fiscalización», por representar «un mayor volumen y mayor riesgo» para la producción local.
Los productos que ingresan procedentes de China deberán a partir de ahora tener validación de la Aduana en el país de origen, así como una factura aprobada por el consulado argentino en la nación asiática.
No obstante el ministro aclaró que «las medidas que se toman son generales y se aplican a todos los orígenes de las importaciones».
Las nuevas medidas contemplan licencias no automáticas de importación para algunos sectores, como marroquinería, neumáticos, bicicletas, informática y calzado, explicó el ministro.
En un discurso frente a los empresarios, Kirchner defendió su política de protección de la industria, así como el mantenimiento de un tipo de cambio competitivo que beneficie a la exportación.
«Hay que terminar de pensar que un tipo de cambio un (peso) igual a un (dólar) puede darse en un país solvente», dijo al criticar al modelo que rigió durante 11 años, hasta la devaluación en 2002, tras la Gran Crisis de 2001.
La Convertibilidad o caja de conversión rigió desde 1991 con una paridad entre el peso y el dólar por ley del Congreso, pero su efecto sobre la industria fue devastador a raíz de la invasión de productos importados.
La moneda argentina se cotiza actualmente en torno a los 3,20 por dólar.
Peirano explicó que se busca evitar «políticas desleales, estimular la recuperación del mercado interno y administrar el comercio exterior de manera que permita equilibrar la inversión, el empleo y la estabilidad».
«Se trata de sectores (los que se van a proteger) caracterizados por ser mano de obra intensiva, por generar fuerte empleo, por tener dinámica de las inversiones», dijo Peirano.
El gobierno decidió en cambio eliminar el arancel a la importación de urea granulada, para beneficiar al sector agropecuario, indicó.
«Este es un mensaje de fuerte aliento para todos los que siguen invirtiendo en el país y ratifica una política industrial que ha permitido incrementar la producción textil en 110% desde la devaluación», dijo Aldo Karagozian, dirigente del sector de empresarios textiles.
Argentina registra un aumento sostenido de la actividad industrial desde 2003 y acumuló un incremento de 6,7% en el primer semestre de 2007, arrastrados por el sector automotor, aunque sufrió una leve desaceleración en junio a raíz del déficit energético que afectó al sector.
El gobierno instrumentó un plan de suspensión del suministro de energía a las grandes industrias para paliar el déficit y asegurar la provisión a los hogares.
No obstante, el motor principal del crecimiento de Argentina, que acumula 54 meses de expansión de su Producto Interno Bruto (PIB), son los sectores agropecuarios, servicios, turismo y financiero.