Argentina desconfí­a del Brasil de Magnano


Tanto el seleccionador nacional argentino Sergio Hernández (D) como algunos de sus principales jugadores coincidieron este sábado en alabar el juego del Brasil de Rubén Magnano (I), rival el martes en octavos del Mundial, y al que consideran un rival muy fuerte. AFP PHOTO/BULENT KILIC

Tanto el seleccionador nacional argentino Sergio Hernández como algunos de sus principales jugadores coincidieron hoy en alabar el juego del Brasil de Rubén Magnano, rival el martes en octavos del Mundial, y al que consideran un rival muy fuerte.


El equipo albiceleste, segundo de la llave A en Kayseri, se ejercitó este sábado en el Ahmet Comet Salou, pabellón contiguo al Sinam Erdem Dome, donde se disputará el encuentro ante la «verdeamarela», y tras la sesión los jugadores señalaron a los periodistas su cautela antes del «clásico sudamericano».

«Es un partido que a todos les gusta jugar. Jugar contra un equipo que dirige (Rubén) Magnano es algo especial, diferente. Me ha dirigido muchas veces, no puedo decir que me guste tenerle enfrente, pero las cosas son así­», señaló el pí­vot Fabricio Oberto, que está recuperándose de una gastroenteritis.

Oberto recordó que un Argentina-Brasil «siempre es un clásico en cualquier deporte» y que los duelos siempre suelen «tener mucho color», aunque vaticinó que el duelo será «durí­simo».

Otro de los veteranos del equipo, Pablo Prigioni, también fue prudente sobre el partido y afirmó, con el aval de la experiencia, que es un tipo de partido en el que habrá que «luchar y «sufrir», y en el que el factor suerte y la motivación serán más importantes que las tácticas a utilizar.

«Tenemos que centrarnos en lo nuestro, en nuestras cosas, hacerlas bien y con determinación. Es un partido para luchar, para sufrir, hasta el último segundo y hay que tener la cabeza frí­a para tratar de ganar el juego», explicó el base.

Prigioni apuntó que todos los equipos tienen puntos débiles y que la albiceleste tendrá que tratar de buscar cuáles son los aspectos donde los brasileños pueden ser más vulnerables, para tratar de hacer daño.

«Es difí­cil para los dos equipos porque nos conocemos mucho, sabemos a qué juega cada equipo y cada jugador. Veo más determinante el factor suerte, el deseo, la motivación, la inspiración. Veo determinantes esos factores, más que la táctica», añadió.

Por su parte, el ala pí­vot Luis Scola, estrella del equipo tras terminar la primera fase como máximo anotador del torneo (145 puntos), también alabó el nivel del equipo, al que vencieron con dificultad en su último duelo, un amistoso a mediados de agosto en España (77-73).

«Es un equipo que conocemos bien, les hemos visto jugar, conocemos a sus jugadores. Están haciendo un buen básquetbol y no será nada fácil ganarles», señaló.

El entrenador de la albiceleste, Sergio Hernández, destacó por su parte el salto cualitativo experimentado por los brasileños, tanto por la influencia del técnico Rubén Magnano como por el grado de madurez de sus mejores jugadores y su experiencia en el básquet europeo.

«Antes tení­an jugadores muy jóvenes a los que les estaban pidiendo cosas que hacen los veteranos. A Tiago (Splitter) y Anderson (Varejao) con 21, 22 o 23 años les pedí­an como si tuvieran 30. Los jugadores jóvenes son jóvenes, tan pronto te ganan al Dream Team como pierden con cualquiera», estimó.

Argentinos y brasileños, los únicos equipos sudamericanos que participan en el Mundial de Turquí­a, se verán las caras en el último enfrentamiento de octavos de final, el martes a las 18h00 GMT en Estambul.