La presidenta Cristina Fernández anunció ayer que Argentina planteará en la cumbre del G20 la disputa legal que mantiene con sus acreedores, al considerar que ese tipo de litigantes se aprovechan de los países que tienen problemas de deuda y condicionan el crecimiento de la economía global.
«Vamos a plantearlo porque no es un tema que nos aqueje sólo a nosotros», afirmó Fernández a medios de prensa al llegar al aeropuerto de San Petersburgo, ciudad donde a partir de hoy participará en la cumbre de presidentes del G20, integrado por países desarrollados y emergentes.
La presidenta subrayó que su gobierno quiere plantear este problema que afronta su país «pese a que hubo aparentemente una negativa de Estados Unidos a que no se mencionara en el documento final».
«Estas cosas son las que realmente debemos debatir y tratar porque son los buitres los que se aprovechan de los países que están próximos a defaultear (declarar el cese de pagos) o que están en deuda como nosotros», sostuvo la mandataria según divulgaron medios de prensa argentinos.
Horas después de esta declaración, el Senado argentino aprobó un proyecto de ley que autoriza al gobierno a lanzar un nuevo canje de deuda a los bonistas que no se adhirieron a dos procesos anteriores y en los que la compensación fue muy inferior al capital invertido.
En los últimos días Fernández ha criticado el reciente fallo de un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos que obliga al país sudamericano a pagar 1 mil 400 millones de dólares a tenedores de bonos que reclaman el pago del 100% de la deuda argentina contraída. Esos bonistas no se adhirieron en 2005 y 2010 a dos canjes de la deuda, que en 2001 fue declarada en cese de pagos.
Para la presidenta, los litigantes —entre los que hay bonistas estadounidenses— son «fondos buitre» que representan 0.45% de la deuda en cese de pagos contraída por gobiernos anteriores al suyo.
Argentina planteará que la deuda pública es un «severo condicionante del crecimiento de la economía global», además de la necesidad de que se haga «hincapié en la generación de empleo, en la producción y en la inversión, los únicos elementos que van a sacar adelante la economía», sostuvo la mandataria.
Fernández se refirió a la situación de Grecia «donde el gobierno autorizó a vender alimentos vencidos para abaratar costos», y al comentar la crisis en España, dijo que los «fondos buitre» actuaron de forma similar a como hicieron en Argentina.
«Viendo que un país no iba a poder pagar una deuda y que iba a defaultear, compraron bonos basura a precios basura y luego pretenden cobrar la totalidad», señaló.
La mandataria se quejó de que la justicia estadounidense haya castigado a Argentina, cuando su país hizo dos reestructuraciones de deuda con importantes reducciones a las cuales se sumaron 93% de los bonistas a los que se les había dejado de pagar y a quienes ahora se paga con regularidad.
La decisión última sobre la disputa que mantienen los fondos litigantes con el gobierno argentino la tendrá la Corte Suprema de Estados Unidos.
Poco después de conocerse el fallo adverso del tribunal de apelaciones, Fernández anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley con el fin de abrir un nuevo canje de deuda para aquellos bonistas que no aceptaron las dos reestructuraciones previas.
El Senado aprobó la iniciativa con el voto favorable de 57 legisladores, ocho en contra y una abstención. El oficialismo contó con el apoyo de la Unión Cívica Radical, el principal partido opositor. Se prevé que la semana próxima sea convertida en ley en la Cámara de Diputados.
La iniciativa permite realizar un nuevo proceso de reestructuración de los títulos públicos y establece que los términos y condiciones que se ofrezcan no podrán ser mejores que los ofrecidos en los canjes previos.