Cuando muchas ideas revolotean en la cabeza y algunas de ellas llegan a quitar el sosiego, es difícil inspirarse y sentir el deseo de escribir y así lograr con acierto, una columna para publicar. La cosa se siente aún más difícil cuando uno se ha impuesto la obligación de hacerlo dos veces a la semana y entonces se hace también difícil encontrar temas que a uno le estimulen y satisfagan.
Fue por ello que desde hace dos meses dejé de escribir mis columnas en éste acogedor vespertino, para tomarme un respiro, y me sentía así, más descansado. Pero…por una razón especial, aquí estoy de vuelta, aunque no escribiré dos, sino solamente una vez por semana y sin día fijo, para evitar esa presión que se siente ante un plazo fijo.
Y es que hubo un acontecimiento que me hizo querer ofrecer públicamente un agradecimiento, y fue así que me ví nuevamente motivado a reanimarme y a reiniciar mi columna. Me refiero a las múltiples y de verdad numerosas felicitaciones que con la Lila, mi mujer, hemos recibido por el reconocimiento que el New England Journal of Medicine (NEJM), propiedad de la Massachussets Medical Society, hizo a nuestro nieto Oscar Clemente al escoger para publicar en sus muy prestigiosas páginas su trabajo de investigación.
Las más efusivas felicitaciones nos fueron regaladas por aquellos auténticos y nada resentidos amigos nuestros y naturalmente por colegas míos de amplia mente y corazón. Amigos en cuyas palabras podíamos detectar la alegría que querían hacernos sentir. ¡ Cuán agradecidos estamos!
Y es que, a las cuatro y media de la mañana, cuando sentado en mi poltrona pensaba y meditaba sobre la satisfacción que sentíamos, recordaba aquella anécdota de los diez leprosos a quienes el Nazareno había curado y quienes jubilosos habían salido a mostrarse ante las muchedumbres luciendo su ya inmaculada piel. Pero?solamente uno de ellos había regresado a darle las gracias. «Bueno? ¿y los otros nueve?» se preguntó el Nazareno, haciéndonos ver así la obligación moral de demostrar agradecimiento. Y eso es lo que hoy encuentro como motivo pare reiniciar mi columna.
La Massachussets Medical Society reconoce así por medio de su NEJM el valor que tiene, en estos actuales tiempos para el progreso de la ciencia médica, el trabajo del nieto Oscar Clemente. Es que son en verdad legión aquellos enfermos del corazón que precisan se les coloque un Stent para restablecer la circulación de sus obstruidas coronarias.
Trascendencia que fue reafirmada, entre otros, por el semanario estadounidense Newsweek y los diarios Washington Post y Pittsburg Post Gazette, que lo reprodujeron en sus páginas.
Gracias, por enésima vez a esos buenos amigos quienes se alegraron con nosotros y nos hicieron sentir la autenticidad de su amistad.