Apura un acuerdo israelo-palestino


Momento de la llegada en helicóptero de George W. Bush a Israel.

El fin de la ocupación israelí­, la creación de un Estado palestino, el cese de las colonias judí­as «salvajes» y la indemnización de los refugiados palestinos deberí­an ser los principales puntos de un futuro acuerdo de paz que George W. Bush quiere obtener antes de dejar la Casa Blanca.


«Un acuerdo de paz puede y debe llegar antes de que acabe este año», sentenció el jueves Bush en Jerusalén, primera etapa de una histórica visita de tres dí­as a Israel y los territorios palestinos, la segunda de un presidente estadounidense en actividad desde la que hizo Bill Clinton en 1998.

«Creo que llegará un tratado de paz antes de que abandone mi cargo», insistió Bush, acusado de falta de interés por este conflicto durante siete años, y que ahora parece empeñado en resolver, antes de entregar, en enero de 2009, la presidencia, probablemente a un democráta.

Bush se reunió el miércoles y el jueves con el primer ministro israelí­ Ehud Olmert y con el presidente palestino Mahmud Abas, a quienes en noviembre embarcó en la reactivación del proceso de paz con la conferencia internacional de Annapolis (EEUU).

En una breve declaración después de visitar Ramalá, Bush enumeró los puntos que deberí­a contener un acuerdo de paz israelo-palestino, obstaculizado por la expansión de las colonias judí­as en los territorios palestinos y la violencia entre ambas partes que desde el año 2000 se ha cobrado más de 6 mil ví­ctimas, en su inmensa mayorí­a palestinas.

Otros dos asuntos conflictivos frenan una solución: el regreso de los refugiados palestinos -cuatro millones según la ONU- y el futuro estatuto de Jerusalén, que los palestinos quieren convertir en capital de su futuro Estado.

Desde junio se plantea además la situación de Gaza, zona bajo control del movimiento radical Hamas,-adversario del Fatah de Abas que controla Cisjordania.

El acuerdo «deberá estipular el final de la ocupación que comenzó en 1967» por parte de Israel en Cisjordania y Jerusalén este, indicó Bush al enumerar las grandes lí­neas de un futuro acuerdo.

«Debe estipular que Palestina sea patria para los palestinos, como Israel es la patria del pueblo judí­o», según esa declaración de Bush que no visitó la tumba del difunto lí­der palestino Yasser Arafat, como acostumbran los dignatarios extranjeros que van a Ramalá.

Bush dijo a su socio israelí­ que «deben desmantelarse» las colonias ilegales levantadas en los territorios palestinos desde 2001, que se elevan a 56 según la organización israelí­ Paz Ahora, y admitió que el estatuto de Jerusalén es «uno de los desafí­os más difí­ciles en el camino de la paz».

Más de 11 mil policí­as israelí­es, cientos de agentes de civil y servicios secretos estadounidenses protegieron a Bush en un impresionante dispositivo que no se veí­a en la zona desde la visita del papa Juan Pablo II en el 2000.

Alojado en una suite real de 2.600 dolares la noche en el lujoso hotel Rey David de Jerusalén, Bush conoció de refilón el cerco militar israelí­ que diariamente deben sortear los palestinos, porque la niebla le impidió ir en helicóptero de Jerusalén a Ramalá, y tuvo que hacer los 20 km por carretera.

Eso sí­, 4 mil agentes de seguridad palestinos velaron por su seguridad en Ramalá, donde prácticamente reinaba el toque de queda.

Bush, que planea volver a la región «al menos una vez» antes de terminar su mandato, concluyó ayer con lágrimas en los ojos su visita a Israel ante el memorial del Holocausto y partió rumbo a sus aliados petroleros del Golfo.

En Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita y luego Egipto, intentará ganar apoyos a su polí­tica de aislamiento de Irán, en medio del polémico programa nuclear iraní­, y la tensión generada por un incidente naval entre ambos paí­ses en el estrecho de Ormuz.

«Irán es una amenaza para la paz mundial», repitió en Jerusalén el presidente Bush, para quien no todo será rosa en su gira por los paí­ses del Golfo, sin embargo aliados de Washington.

«Nos damos cuenta de que frenar a Irán, vender armas y asegurarse un abastecimiento de petróleo barato son los mayores asuntos en su cabeza en esta gira por la región», afirmaba ayer el diario Gulf News de Dubai, antes de desestimar la ambición de Bush de solucionar el conflicto entre israelí­es y palestinos este año.