Apuestan por Constitución para acabar con violencia


La Constitución iraquí­ es la única ví­a que acabará con la violencia confesional entre sunitas y chiitas en Irak, dijo el pujante lí­der chiita Ammar al Hakim en entrevista a la AFP.


Hijo mayor de Abdel Aziz al Hakim, jefe del poderoso partido del Consejo Supremo Islámico en Irak (CSII, chiita), Ammar al Hakim es considerado el sucesor natural de su padre, afectado de cáncer.

«Estamos de acuerdo en que debemos ceñirnos a la Constitución, a la ley y al reparto del poder tal y como están definidos por la Constitución», explicó el joven lí­der, en una entrevista con la AFP en su cuartel general fortificado del centro de Bagdad.

«Apoyamos lo que está escrito en la Constitución sobre la partición del poder en el gobierno central. Lo mismo ocurre para los gobiernos regionales», subrayó Hakim, de 37 años de edad.

Vestido con un largo vestido tradicional, como todos los religiosos chiitas, el hombre lleva el turbante negro de los «sayyed», que simboliza el linaje de su familia con el profeta Mahoma.

«Los partidos iraquí­es deben aprender a manejar la transición democrática, con todas las dificultades que ello supone en un paí­s dividido como Irak», agregó.

«Tales diferencias pueden ser superadas mientras tengamos la Constitución como referencia», reiteró Hakim.

En muestra de «buena voluntad» y como un gesto especial «de llamado a la reconciliación nacional», Ammar al Hakim efectuó a fines de la pasada semana una gran gira por el centro-norte del paí­s, en las regiones sunitas de Samarra y Tikrit –bastión del derrocado dictador Saddam Hussein– así­ como en Balad, enclave chiita que ha sido escenario de violentos combates.

«Quisimos enviar un mensaje de buena voluntad a todos nuestros hermanos de Irak, y mostrar que Irak no pertenece a un grupo en particular», precisó Hakim a ese respecto.

«La alianza nacional entre todos los iraquí­es es la condición esencial» para la reconciliación y para poner fin a los actos de violencia confesionales entre comunidades sunitas y chiitas que despedazaron el paí­s tras la invasión estadounidense en 2003, subrayó.

El CSII, una de las principales formaciones chiitas del paí­s, tiene unos treinta escaños en el parlamento y controla la mayorí­a de las 18 provincias de Irak, con una muy fuerte implantación en las provincias chiitas del centro y el sur del paí­s.

La celebración de las elecciones provinciales, previstas de aquí­ a fines de enero y consideradas cruciales para el futuro del paí­s, podrí­a sin embargo cuestionar su predominio.

El CSII es uno de los pilares de la coalición gubernamental del primer ministro chiita Nuri al Maliki. Pero está enfrascado en una lucha de poder con las otras formaciones chiitas, como el partido Dawa de Maliki, y más aún con el movimiento del lí­der radical chiita Moqtada Sadr.