El Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó hoy en Ginebra una resolución presentada por los palestinos aprobando el informe Goldstone que denuncia crímenes de guerra durante el conflicto en Gaza, y en los hechos devuelve el caso al Consejo de Seguridad.
Dos semanas después de haber decidido postergar seis meses el examen de dicho informe, los 47 países miembros finalmente fueron convocados el jueves y el viernes, a pedido de los palestinos, para pronunciarse sobre su proyecto de resolución.
La votación, que Israel inmediatamente calificó de obstáculo «a los esfuerzos para promover la paz», fue aprobada con una escasa mayoría por 25 votos a favor (los países árabes, los africanos, China, India y Brasil). Seis países se pronunciaron en contra, incluyendo a Estados Unidos, mientras que otros 11 se abstuvieron. Cinco Estados, incluyendo a Francia y Gran Bretaña, se negaron a participar.
Esta resolución, muy cuestionada, «aporta su respaldo a las recomendaciones» del juez sudafricano Richard Goldstone que acusa al ejército israelí y a los militantes palestinos de haber cometido «crímenes de guerra» y «posibles crímenes contra la Humanidad» durante la ofensiva israelí en Gaza en diciembre y enero pasados.
Dicho texto, que aprueba la solicitud de investigaciones independientes de los dos beligerantes, llama también a «todas las partes involucradas, incluyendo a los organismos de la ONU a garantizar» su aplicación «en acuerdo con sus mandatos respectivos».
Esto significa en realidad que envía nuevamente, como lo preconizara el juez Goldstone, este informe ultrasensible a las instancias de la ONU en Nueva York, a la Asamblea General y sobre todo al Consejo de Seguridad, que de acuerdo con las recomendaciones debería acudir al procurador de la Corte Penal Internacional (CPI) si las investigaciones fracasaran.
Muchos países, incluyendo a la Unión Europea y Estados Unidos, se opusieron a semejante eventualidad, por temor a que aumentase la cólera de Israel, furioso contra el informe, complicando los frágiles intentos de paz.
A principios de octubre se esforzaron por lograr que el Consejo de Derechos Humanos postergase el examen de dicho informe durante seis meses. Esta decisión fue respaldada en una primera etapa por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.
Sin embargo, al verse debilitado por haber apoyado esa iniciativa, Abas terminó por ceder a la presión del Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica), que controla la franja de Gaza.
Gracias al respaldo del grupo árabe, de la Organización de la Conferencia Islámica, de los No Alineados y de los países africanos –mayoritarios en el Consejo de Derechos Humanos– logró el examen de la resolución palestina de tres puntos que también denuncia «las violaciones israelíes de los derechos humanos en Jerusalén Este ocupada».
El ministerio de Relaciones Exteriores israelí publicó inmediatamente un comunicado.
«La adopción de esta resolución por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU afecta tanto a los esfuerzos de proteger los derechos humanos en concordancia con el derecho internacional, como a los esfuerzos de promover la paz en Oriente Medio», afirmó la cancillería israelí.
«Esta resolución alienta a las organizaciones terroristas en todo el mundo y mina la paz global», añadió.
Ya antes de que fuera adoptado, Israel denunció un texto que «apoya al terrorismo y obstaculiza la paz», según declaraciones del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Al ser interrogado por el diario Le Temps, el mismo Goldstone manifestó su preocupación. «Esta resolución me entristece, porque sólo se refiere a alegaciones contra Israel. No hay ninguna frase que condene al Hamas, como lo hacemos en el informe», se lamentó el magistrado.
Esta votación es una victoria para los palestinos y sus aliados. La Autoridad Palestina y el Hamas se congratularon inmediatamente.