El Presidente de la República visitará Taiwán, donde será atendido con todos los honores que corresponden a su investidura porque si algunos saben perfectamente cómo atender a sus invitados son los políticos de ese país que mantienen su condición y reconocimiento de un puñado de naciones precisamente por la habilidad para comprometer a gobiernos para que mantengan sus relaciones diplomáticas con ellos.
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Y como es sabido que en relaciones como las que mantiene Guatemala con Taiwán, sería bueno que nuestro mandatario pidiera a sus anfitriones que le entreguen toda la documentación que tengan sobre la supuesta donación para las bibliotecas que supuestamente eran el destino final de los cheques que le entregaron a Alfonso Portillo. Y de paso que le expliquen cómo es que un país con un sistema de fiscalización tan desarrollado como el taiwanés, donde hasta gobernantes han ido a parar a la cárcel por hacer mal uso del dinero público, hizo una donación a un país, pero entregando los cheques a título personal a un individuo que estaba postulado para Presidente de la República.
Ninguno de los cheques fue girado a nombre del Ministerio de Educación o del de Cultura. Mucho menos a nombre del Banco de Guatemala o de cualquier institución pública. Los mismos eran pagaderos a la orden del señor Alfonso Portillo, lo cual cuesta mucho entender cuando uno sabe que Taiwán, con todo y sus dificultades para lograr el reconocimiento de la comunidad internacional, es un país dirigido por gente culta y preparada, que sabe la diferencia entre un cheque girado a favor de un individuo y uno girado a favor de una institución pública.
Pienso que es una excelente oportunidad este viaje de nuestro Presidente para que pueda indagar cómo es que funciona el sistema de fiscalización del gasto público en Taiwán. Recuerdo que el embajador Francisco Ou, quien luego fue Canciller en su país, me contó del complejo sistema de control existente en su nación para determinar el destino del dinero público. Cuando le pregunté cómo operaban en casos como los cheques de Portillo, simplemente soltó una sonrisa socarrona y me cambió el tema, pero creo que si el presidente Otto Pérez Molina hace la misma pregunta no se harán babosos como lo hizo conmigo don Francisco, diplomático con quien mantuve alguna relación y por quien guardo aprecio porque lo traté las dos veces que estuvo al frente de la misión de su país en Guatemala y me formuló muy reiteradas invitaciones para que me sumara a la corte que ya había visitado su país.
El tema es de mucha importancia porque luego del escándalo del soborno a los presidentes de Costa Rica y de los cheques con los que compraron la lealtad de Alfonso Portillo para mantener a Guatemala como país con relaciones diplomáticas con Taiwán, es obvio que ellos no tuvieron ningún asomo de lealtad con Portillo y al conocerse la existencia de los cheques rápidamente dijeron que esos los habían entregado para financiar un programa de bibliotecas públicas. Yo sigo pensando que es imposible, por mucho que se crea que en estos países tropicales el presidencialismo es tan extremo, que una Nación, que un Estado, otorgue una donación entregando el dinero en cheques girados a nombre del mismo Presidente de la República a título personal.
Pero más lamentable es aún que la gente les crea a los taiwaneses la patraña que se inventan para zafar bulto de lo que es un claro soborno y que todos sabemos que no se aplicó exclusivamente con Alfonso Portillo sino que benefició a muchos candidatos, a muchos expresidentes que se pudieron embolsar la plata a cambio de mantener el reconocimiento diplomático al gobierno establecido en la isla china de Formosa.