Apoyo a los motoristas


¡El remedio resulta peor que la enfermedad! En este sentido apoyo a los señores motoristas que han iniciado las protestas respectivas ante tal medida, totalmente contraproducente, porque en nuestro paí­s, pobre y subdesarrollado, el medio de transporte en cuestión, cumple funciones especí­ficas en familias cuyo único medio de transporte es la humilde moto.

Milton Alfredo Torres Valenzuela

Prueba de ello es la enorme cantidad de estos vehí­culos que en los últimos años ha enriquecido el parque vehicular. La medida que ha tomado este Gobierno no solucionará nada, porque el problema, en sí­, no son las motocicletas, ni que se conduzcan dos personas en una misma. El problema debe abordarse, como lo proclamó una y mil veces el señor Presidente, «integralmente», y no damnificando a miles de usuarios-trabajadores a quienes, sin más, les aplican una medida que atenta contra sus derechos individuales en el uso de algo de su propiedad que cuando fue adquirido la ley le garantizó el uso de dos asientos y no uno, como ahora, arbitraria y abusivamente, les quieren imponer.

Aunque la medida sea temporal, la actitud arrebatada, improvisada y abusiva, sienta un precedente infame porque es una imposición antojadiza, un paliativo que ya se ha empezado a ver, resulta más un show, un acto circense que una solución «inteligente».

Pero vamos a la actitud. Ninguna coyuntura o circunstancia, por infeliz que sea, justifica, de manera alguna, una imposición que vulnera, entre otras cosas, la libertad individual, la libre locomoción, el libre uso de la propiedad; como en los peores regí­menes dictatoriales-

Como ciudadano me siento indignado frente a imposiciones que damnifican a mis compatriotas motoristas, porque veo por las mañanas, por las tardes, y a toda hora, a muchos de ellos, cada vez más, que para evitar el mal servicio del transporte público, así­ como el sofocante e insufrible tránsito, utilizan su pequeño medio de transporte para trabajar, ellos y sus cónyuges; para llevar a tiempo a sus hijos al colegio; o simplemente para recrearse los fines de semana y salir de esta cada vez más asfixiante ciudad.

Seguramente ni estadí­sticas se han tomado en cuenta acerca de la cantidad de familias que saldrán afectadas por dicha medida. «La violencia se debe combatir con inteligencia» y no con arbitrariedades e imposiciones abusivas.

Al respecto, recalco: «La supuesta medicina resultará peor que la enfermedad».