«Nada es tan peligroso como la influencia de los intereses privados en los negocios públicos, pues el abuso de las leyes por parte del gobierno es menos nocivo que la corrupción del legislador, consecuencia de miras particulares y que alterando el Estado en su parte más esencial, hace toda reforma imposible».
-Juan J. Rosseau-
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Diferentes partidos políticos de la derecha neoliberal plantean la necesidad de «refundar» el Estado a través de una reforma constitucional; esto de cara a la crisis institucional a la que el país ha sido sometido.
Bajo cuestionamientos de por qué la democracia no basta para producir la paz, o de por qué los gobernantes fracasan en su mandato, el grupo ProReforma propone que 60 artículos de la Constitución Política de la República de Guatemala sean modificados, para que sean los intereses individuales los que prevalezcan ante los intereses sociales y colectivos. Es una propuesta que representa única y exclusivamente los intereses de la élite empresarial.
Sin embargo, en otros países de América Latina se han impulsado y promovido referendos con miras al fortalecimiento del poder popular. Tal es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, donde el próximo 15 de febrero se llevará a cabo un referéndum popular que propone enmendar los artículos 160, 162, 174, 192 y 230, en los que se plantea la reelección indefinida de las autoridades por sus electores, no solamente la figura presidencial, sino además diputadas y diputados, gobernadores y gobernadoras, alcaldes y alcaldesas.
Dicha propuesta no debe ser considerada como una imposición, pues su aprobación será producto de la decisión de la mayoría de la población venezolana, decisión que seguramente será respetada como los resultados del referéndum del 2007, con lo que demostraron ser una nación democrática y cívica.
La diferencia entre la enmienda venezolana y los procesos similares guatemaltecos son altamente significativos. Todas las reformas constitucionales realizadas a lo largo de la historia de Guatemala, después de las hechas en 1945, han favorecido únicamente al fortalecimiento, reproducción y consolidación de un Estado monoclasista, etnocéntrico y patriarcal. Prueba de esto es la vigencia de los artículos en la Constitución actual, en la que destaca el principio de la propiedad privada por encima del derecho a la vida, elemento presente en todas las reformas constitucionales guatemaltecas.
Las enmiendas a varios artículos de la constitución venezolana merecen todo nuestro apoyo, mas las propuestas utilitarias e individualistas de ProReforma son merecedoras de nuestra total oposición.