El futbol nacional está viviendo un período de «vacas gordas», debido a los varios jugadores que están jugando o que están en vías de jugar en el extranjero. No se trata de un malinchismo, y considerar que las ligas extranjeras son mejores, no se debe a una desvalorización de la guatemalteca.
Iniciando por Carlos Ruiz, y pasando por quienes negociaron o están negociando su pase internacional: Marco Pablo Papa, Fredy Thompson, Mario «El Loco» Rodríguez, «El Moyo» Contreras y Gustavo Cabrera, serán parte de los legionarios con los que se verá enriquecida la Selección Nacional.
Durante muchos años, hemos tenido un modelo de mantener en nuestra Liga Nacional a los mejores jugadores; esto no sólo ha encarecido el mercado, sino que ha imposibilitado el roce internacional y ello nos perjudica a la hora de las eliminatorias mundialistas.
Este modelo no sólo es negativo en ese punto, sino que tampoco permite la renovación de las filas, ya que los jóvenes menores a 23 años, deben esperar el ocaso de los jugadores, en vez de que los mejores se vayan al extranjero y dejen espacios libres.
Además, favorecemos el roce internacional de otras selecciones, como pasó en años anteriores cuando prácticamente mantuvimos la base de las selecciones hondureña y costarricense.
Los equipos guatemaltecos deben favorecer la salida de sus jugadores para jugar en otras latitudes, ya que esto les favorece económicamente y también beneficia al futbol.
Por ejemplo, la selección de España, que mantiene una de las mejores ligas del mundo, por fin ha logrado un título de resonancia mundial con la Eurocopa 2008, y se debió en gran parte por los jugadores que participan en ligas extranjeras.
Acaparar a los mejores jugadores para que participen dentro de nuestras fronteras, sólo provoca que éstos se atrofien y que los mismos no permitan que surjan figuras jóvenes que renueven el futbol.