Antes de irse, señora ministra, inaugure más academias policiales


Escribir acerca del tema de la seguridad en el paí­s es cosa delicada; porque considero que debe hacerse con conocimiento de causa, es decir, conocer las limitantes que en todo sentido tiene el aspecto seguridad en el paí­s. Que si no son las maras, son los delincuentes de cuello blanco de la iniciativa privada o del sector gubernamental; cuyas acciones lesionan el patrimonio de la población.

Fernando Mollinedo

Ante ello, la Ministra de Gobernación pidió el apoyo del Congreso para la creación de dos academias de formación policial a instalarse en dos departamentos del paí­s, allí­ recibirán capacitación los alumnos que estudien la carrera policial e impartirse cursos especí­ficos de profesionalización o retroalimentación en cultura general y ciencias policiales.

En la gestión de nueve meses que tiene por delante, Sí ES POSIBLE hacer realidad dicha idea, con la ayuda de los paí­ses amigos, la comunidad europea, los Estados Unidos, Canadá y otros más, Sí ES POSIBLE, siempre y cuando el personal idóneo de «asesores» trabaje con «fe y devoción» demostrando que se les paga por sus eficientes servicios y las autoridades exigiendo resultados a la menor brevedad posible o sea, que cumplan con su trabajo.

La formación policial debe ser integral, es decir, que abarque aspectos psicológicos, pedagógicos, técnico policiales, de cultura general, historia de Guatemala, aspectos jurí­dicos, lingí¼í­sticos y sobre todo, de FORMACIí“N DE VALORES lo cual incluye MORAL, í‰TICA Y PRINCIPIOS CíVICOS.

Las academias policiales, pero las verdaderas academias de formación policial, tienen como instructores sólo a personas profesionales en sus distintas disciplinas, donde no tienen cabida los nombramientos por compadrazgo ni por afinidad polí­tica; factores éstos últimos que han sido el fracaso en la formación policial de los actuales policí­as guatemaltecos, al ser dirigida por personas que no tienen idea del aspecto pedagógico formativo policial.

Las academias policiales regionales, tendrí­an el apoyo de la población porque el flagelo de la delincuencia está «brotando» a borbotones en todo el paí­s; y desde el punto de vista técnico policial, serí­a oportuna la presencia de autoridades que signifiquen orden y respeto, como disuasivo social.

Existen muchos recursos materiales que la PNC no utiliza aún en el desarrollo de sus funciones, porque NO TIENE PERSONAL CAPACITADO PARA ELLO, baste decir que hay un lote considerable de motocicletas nuevas que se están derruyendo porque no hay agentes que las sepan conducir ni personal especializado que los instruya para el efecto; asimismo, no hay talleres de reparación con técnicos especializados; casi todo se ha hecho o integrado «a troche y moche» y los resultados están a la vista: INEFICIENCIA POLICIAL, por falta de recursos.

Lo anterior, SIEMPRE Y CUANDO HAYA VOLUNTAD POLíTICA DE HACER LO QUE SE TIENE QUE HACER AHORA QUE SE PUEDE HACER.