En estos días de extraño movimiento consumista en donde el marketing me hace por momentos olvidar el verdadero sentido de lo que se festeja, en estos días en donde la preocupación del regalo para mis hijos y mi esposa aunado a los ceros que crecen en las tarjetas de crédito y jugando con los malabares de las deudas, «pago aquí, dejo de pagar allá…», en estos días de pausa mental en la que buscamos refugio en las tradiciones que se confunden con olor a tamal, manzanilla, pinabete y aserrín, en estos días de corre y corre he decidido una sola cosa? antes de transformar Guatemala e intentar cambiar al mundo, he decidido cambiar yo.
Todas las mañanas al despertarme suelo leer en promedio 1 a 2 horas, un hábito de lectura que viene salpicado de un morbo masoquista por saber cómo amaneció el mundo. Mis ejercicios mentales, que empiezan con la calistenia de las consideraciones y elucubraciones sobre ¿Qué podría suceder si esto o lo otro?
Mis fumadas acompañadas de desánimo en algunos casos y de esperanza en otros, la democratización de Zimbabue, la apertura de la frontera con Gaza, el índice bursátil, los actos de corrupción, las muertes, la firma de acuerdos, etc., etc., parecen nublar la lógica del verdadero sentido de la vida, sentido que se pierde cuando al intentar explicar sobre consideraciones teóricas lo que sucede a miles de kilómetros de distancia, no puedo explicar sobre consideraciones lógicas lo que me sucede a un metro de distancia mía.
Hoy, al iniciar con este acto de buena voluntad el deseo de cambio, prometo intentar en la vorágine mediática y consumista que nos azota, detenerme y respirar, sentir, percibir, dejarme llevar por el corazón y empezar a pensar un poco más con el alma, hoy prometo, preocuparme un poco más por lo que piense o siente Ily, por abrazar más a Andrea, por cantar una canción ridícula con Ignacio, por dedicarle más tiempo a la vida, por dedicarme un poco más de tiempo a mí mismo … por conocerme más.
Mis columnas, gracias a la confianza de este prestigioso medio, nunca han intentado dictar cátedra o decir verdades, simplemente desde la libertad de la lógica o la lógica libertad de expresarme han pretendido compartir con ustedes, quienes tienen la paciencia de descifrarme, los elementos del análisis político y de la política exterior fundamentada en mi experiencia, a partir de allí, cada quien es libre de construir su escenario e interpretar la escena de su predilección.
Esta ultima aclaración, viene por el hecho de que esta tarde, al ver el mundo con sus complejidades, se hace necesario que recapacitar sobre el hecho de que únicamente viendo hacia dentro, conociéndonos más, amándonos más, valorando lo que se tiene y no lo que no se puede poseer, resultará menos complejo el camino fundamentado en verdaderos valores humanos en donde la ética prive por encima del interés personal, en donde la colectividad y el verdadero amor al prójimo sean en definitiva más que una ideología un pesebre permanente en donde podamos depositar día a día nuestras capacidades y amor al prójimo, y que a partir de hoy, iniciemos no solamente en Guatemala sino en el mundo entero una toma de conciencia basada sobre el hecho de que antes de intentar cambiar mi hogar, mi empresa, mí país, al mundo ? debo cambiar yo.